Álex R. @AlexEnOcco
Hoy hace dos semanas que murió mi madre. Coronavirus. Tenía 62 años y era auxiliar de enfermería en un residencia. Me ha costado mucho escribir esto públicamente, pero creo que hay algunas cosas que a ella le hubiera gustado que se expusieran
Hacía su trabajo con infinito cariño, pero no lo hacía (solo) por amor, sino para llegar a final de mes. Ya en su casa, de baja, me dijo, como disculpándose, que esta vez se sentía muy cansada y que en doce años no había faltado nunca. Esto es lo que cobraba:
En esa nómina vienen pluses por festivos, domingos y noches. Apenas 900€. Es de 2011, pero la situación a lo largo de estos años no ha cambiado mucho: 2012, 2014, 2016...
900€, a veces incluso menos, por hacerse cargo de todo el cuidado de nuestros mayores. Con ratios extenuantes y con un desgaste físico y psicológico inasumible. Tan inasumible que el consumo de ansiolíticos, sedantes, antiinflamatorios es algo habitual https://elpais.com/sociedad/2019/11/06/actualidad/1573059571_962790.html
El del artículo no es un caso aislado. Mi madre tomaba habitualmente desde diazepam hasta ibuprofeno pasando por zolpidem para poder hacer frente diariamente a su trabajo
Todo esto trabajando a turnos de mañanas, tardes y noches. No podía dormir sin pastillas y tenía las rodillas y la espalda muy deterioradas de cargar con el peso de personas mayores, muchas extremadamente dependientes:
La situación actual real de las y los auxiliares de enfermería es todavía una incógnita: no hay publicación clara, desagregada ni sistematizada de datos de contagio o fallecimiento. En este artículo lo cuentan bien @belenremacha y@martaborraz: https://www.eldiario.es/sociedad/primera-linea-coronavirus-euros-mes_0_1019098508.html
Con la muerte de mi madre he perdido también su memoria. Ya no puedo preguntarle. No había pensado en esto. Además del "Nuevo Plan Marshall", debería hablarse también de un plan de reparación y memoria para las personas que están dejándose la vida, literalmente, estos días.
Da igual la ideología: hay que proteger la educación, la sanidad y la dependencia públicas. Para tener tratamientos, para que se apliquen y para que nos cuidemos al final del camino. Protegerlas es defender la vida frente a la muerte, como hizo mi madre hasta el final.
He tratado de responder a todo el mundo pero me es imposible por el volumen de respuestas y muestras de cariño. No me esperaba esto. Os respondo desde aquí: gracias, de corazón, a todos y a todas. Y muchísimo ánimo y fuerza para quienes seguís defendiendo la vida de todo un país.
9:23 p. m. · 26 abr. 2020
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