"(...) El impacto de la Covid-19 en casos de contagio y
fallecimientos es relativamente sencillo de establecer: basta con
presentar los datos de forma homogénea, de modo que sean comparables a
los de otros países. Los resultados son abrumadores: España es uno de
los países más afectados del mundo.
Más difícil es resolver el asunto de la reacción del
Gobierno. Para unos, el Gobierno reaccionó tarde y mal; para otros, lo
hizo a tiempo y bien. De nuevo, necesitamos presentar los datos de forma
comparable, para poder determinar si España reaccionó mejor o peor que
otros países.
Estas dos dimensiones, aunque están relacionadas, son
distintas y hasta cierto punto independientes, según mostraré a
continuación. Sin embargo, suelen aparecer mezcladas en el debate
público y político.
La oposición ejercida por la derecha política y
mediática, más exagerada y negativa que nunca, habla de una gestión
“desastrosa” y le atribuye directamente los muertos al Gobierno,
presentándolo como un ejecutivo “criminal”. El Gobierno, por su parte,
se escuda en los expertos, en los científicos, alega haber actuado
siguiendo las indicaciones de la OMS y añade que España ha sido uno de
los países más diligentes y expeditivos a la hora de afrontar el desafío
de la pandemia.
Este debate va a continuar durante semanas y, probablemente, meses.(...)
Me gustaría ofrecer algunos datos para que el debate no se
base solo en la retórica. La clave está en ofrecer información que
permita establecer un ranking de los países.
Le pido paciencia al lector, pues el análisis de los datos
siempre requiere una atención especial. Creo, no obstante, que vale la
pena dejar por un momento los prejuicios políticos a un lado y permitir
que los números hablen por ellos mismos. (...)
En este artículo sólo analizo los países de Europa occidental, que son
los más directamente comparables a España (Alemania, Austria, Bélgica,
Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia,
Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza). Dejo fuera a
Luxemburgo e Islandia por ser dos países muy pequeños en población.
(...) la pandemia está siendo especialmente dura en España.
Puede que los criterios de medición de contagiados y fallecidos no sean
iguales en todos los países, pero tendría que haber distorsiones muy
graves para que España pasara de estar en las posiciones de cabeza a las
posiciones de cola.
¿Indican estos datos que el Gobierno de España ha
fracasado? Creo que responder afirmativamente, como hace la derecha, es
apresurado (e irresponsable).
La incidencia del virus en cada país depende de factores
de largo y corto plazo. Entre los factores de largo plazo que la derecha
evita considerar, hay que tener en cuenta la solidez y recursos del
sistema sanitario (que sufrió recortes importantes durante los gobiernos
de Mariano Rajoy), los recursos económicos, el gasto en investigación,
la estructura demográfica y los hábitos sociales. Entre los factores de
corto plazo entra la reacción del Gobierno. A continuación me ocupo de
este asunto, que es el más polémico de todos.
3. La reacción del Gobierno a la pandemia
El Gobierno puede tomar decisiones en múltiples ámbitos
con respecto a la pandemia, en función de la información y recursos de
los que dispone, así como de su criterio discrecional. (...)
Por desgracia, resulta muy difícil encontrar indicadores comparables
para todos los países, salvo en lo que toca a las medidas restrictivas.
Contamos con los datos que ha ido recopilando el Instituto Blavatnik de Gobierno de la Universidad de Oxford,
resumidos en lo que llama esta institución el “stringency index”
(índice de severidad), un índice que agrega por día las puntuaciones en
medidas como cierre de colegios, cierre de centros de trabajo,
cancelación de eventos públicos, cierre del transporte público, cierre
de fronteras y restricción de movimientos. El índice tiene un rango
entre 0 a 100, siendo 100 la restricción máxima (cierre total del país). (...)
La evolución de los contagios es parecida en España y en Italia, no así
la reacción de los gobiernos. En España se inicia la crisis con mayor
laxitud que en Italia y luego se intenta recuperar el tiempo perdido con
una reacción rápida y muy intensa, pasando el índice de severidad de un
nivel 14,3 en el día 8 a un nivel 61,9 en el día 10, nivel que Italia
ya había superado el día 2.
(...) Francia y Alemania. Hay varios aspectos interesantes. Los dos países
comienzan con niveles similares de severidad y en Francia se imponen
mayores restricciones que en Alemania. Sin embargo, Alemania ha
controlado mejor la evolución de la pandemia, sobre todo por lo que toca
al número de fallecidos, lo que muestra claramente que las cifras de
contagiados y fallecidos no se explican únicamente por las medidas
restrictivas del Estado, habiendo otros factores relevantes como los
antes señalados (realización de tests, fortaleza del sistema sanitario,
etc.). (...)
La comparación entre la reacción del gobierno en Portugal y Reino Unido
no puede ser más llamativa: el país luso introduce medidas muy
rápidamente y la curva se aplana con bastante rapidez. En cambio, los
británicos adoptan medidas muy tarde y su curva de contagios crece mucho
más que la portuguesa. (...)
¿Podemos conseguir algún tipo de indicador más sistemático que nos
permita comparar todos los países entre sí? Una posibilidad es calcular
cuántos días tardan los países en superar el índice de severidad de 50.
Este dato nos revela la rapidez con la que se adoptan las medidas. (...)
España aparece ahora en una posición intermedia, ni muy retrasada ni muy
adelantada. No puede decirse que el retraso de España sea
extraordinario o excepcional. El Gobierno lo podía haber hecho mejor,
sin duda, pero su retraso no es muy diferente del de otros muchos países
europeos. (...)
Para completar la información, hay una forma inversa de analizar la
reacción de los gobiernos: determinar qué nivel de restricción se había
impuesto cuando se alcanzó un cierto número de contagiados o de
fallecidos (ya sea en números absolutos o tasas, los resultados son muy
parecidos). (...)
Los resultados no son buenos, sin duda, pero tampoco catastróficos. Al
llegarse al fallecido 50, España tenía un nivel de severidad parecido a
los de Italia y Grecia y superior a los de Alemania, Francia y Reino
Unido. En cuanto al nivel de 500 contagiados, ahí España sale en
posición de cola, junto con Reino Unido y Suecia, a muy poca distancia
de Holanda, Noruega o Suiza.
4. Interpretación final
Los resultados mostrados hasta el momento pueden interpretarse del siguiente modo.
En términos de incidencia, España es el país más afectado
por la pandemia de Europa Occidental, tanto por lo que toca al número de
contagiados como de fallecidos, en ambos casos por millón de habitantes
y a partir del contagiado 50.
En cuanto a la reacción de los gobiernos, España aparece
en posiciones intermedias o bajas se mida como se mida el tiempo de
respuesta (o bien por el número de días que se dejaron pasar hasta
llegar a un cierto nivel de severidad o bien por el nivel de severidad
que había cuando se alcanzó un cierto número de contagiados o
fallecidos).
La reacción del Gobierno español no ha sido tan distinta a
la de otros países europeos por lo que toca a medidas de restricción
(cierre de escuelas, confinamiento, etc.). Por lo tanto, para explicar
los malos resultados de España en la incidencia del virus, es preciso
tener en cuenta otros factores (tests realizados, equipos sanitarios,
situación en las residencias de mayores, factores demográficos y
sociales, etc.), muchos de los cuales no son modificables en el corto
plazo y por tanto no son responsabilidad de un Gobierno que lleva 100
días en el poder.
(...) la reacción de España es menos escalonada que la de otros
países. La impresión que da es que, a pesar de las malas condiciones de
España (sanidad debilitada, población envejecida, etc.), el Gobierno
estuvo demasiado “relajado” en un primer momento, probablemente porque
siguió el criterio de expertos nacionales y de la OMS, que
minusvaloraban el peligro del virus y su extensión.
Cuando se dio cuenta
de que la situación se estaba descontrolando, dio un giro brusco y en
muy pocos días se pasó de un nivel bajo de restricción a uno de los más
altos de Europa, aunque para entonces el virus ya se había extendido
demasiado.
Espero que estos datos puedan servir para situar el debate
público y político en sus justos términos, evitando tanto la
truculencia de la oposición como cierta complacencia del Gobierno. (...)"
(Ignacio Sánchez-Cuenca, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid, CTXT, 22/04/20)
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