24.4.20

La conducta miserable de algunos gobiernos, que inmutables, violan los derechos de millones de seres humanos. Estados Unidos expolió materiales sanitarios destinados a Alemania, Francia y Canadá, entre otros... París, para no ser menos, se apropió, un día después del hecho denunciado contra Estados Unidos, de un cargamento de 4 millones de mascarillas destinadas a España e Italia...

"La pandemia del Covid-19 ha sacado a relucir, no sólo la nobleza y abnegación de aquellos que luchan contra esta enfermedad, que sacude los cimientos de nuestra civilización; sino también la conducta miserable de algunos gobiernos, que inmutables violan los derechos de millones de seres humanos.  

 Estos días, los medios de información, han detallado las acciones del gobierno estadounidense, principalmente, en materia de expoliar materiales sanitarios y equipamiento médico destinados a proveer de estos elementos a países como Alemania, Francia, Canadá entre otros.   (...)

Y, finalmente coratr el apoyo financiero a la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Una conducta de piratería versión siglo XXI, que signa el tipo de pensamiento que anima a administraciones como la de Donald Trump, que no duda en pasar por encima del respeto al derecho internacional, incluso si sus víctimas son socios y aliados.

 El gobierno alemán, a través de su canciller Angela Merkel, por ejemplo, reaccionó indignado frente a la incautación de 200 mil mascarillas del tipo FFP2 compradas y pagadas a un proveedor estadounidense (pero fabricadas en China) incautadas en el aeropuerto de Bangkok, la capital de Tailandia. El Senador por Berlín Andreas Geisel no fue tan diplomáticoy acusó a Estados Unidos de cometer un claro acto de piratería “nuestro gobierno debería exigir que Estados Unidos respete las reglas internacionales, incluso en tiempos de crisis global, no debería haber métodos del “salvaje oeste”

Francia, por su parte, otro aliado político, militar y económico de Estados Unidos, declaró, a través del Gobernador de la región de Provenza, Renaud Muselier que Washington, haciendo gala de su potencia económica y falta de escrúpulos, compró a un precio cuatro veces superior una carga de millones de mascarillas clínicas (en la pista del aeropuerto chino), que ya habían sido pagadas por el gobierno galo y que estaban a punto de despegar rumbo a la nación gala. 

París, para no ser menos en estos combates llevado a cabo por corsarios modernos, se apropió, un día después del hecho denunciado contra Estados Unidos, de un cargamento de 4 millones de mascarillas compradas por la empresa sueca Mölnlycke a China y que llegaron al puerto francés de Marsella, para ser destinadas a España e Italia. Posteriormente, las autoridades galas sólo permitieron la salida de la mitad de la carga, el 50% restante fue parte del botín de guerra.


La escalada de piratería no se quedó sólo en ganar el quien vive y expropiar cargas o pagar más por ellas en la losa misma de los aeropuertos. Washington a través de la llamada Ley de Defensa de la Producción, el día 3 de abril, definió con la multinacional 3M, que debía dejar de exportar mascarillas y otros equipamientos (incluyendo ventiladores mecánicos) tanto a Canadá como Latinoamérica.

 El primer ministro canadiense Justin Trudeau respondió duramente señalando que Canadá podría impedir que miles de profesionales sanitarios canadienses, que cada día cruzan la frontera para trabajar en hospitales estadounidenses en ciudades como Detroit, viajen a cumplir sus funciones si se interrumpe el comercio de productos como las mascarillas N95”   (...)

“En las últimas semanas, hemos comprado y entregado a Israel decenas de miles de hisopos, máscaras, trajes protectores para el personal médico y más (…) Un millón de mascarillas, adquiridas en China, fueron trasladadas rápidamente (…) para que el ejército israelí las use en los próximos días”, confesó Limor Kolishevsky, jefe de la División de Compras y Logística de Nueva York. 

Un Israel afectado con 11 mil contagiados y 120 muertos y mientras continua, criminalmente, la ocupación y colonización de Palestina, afectando a su pueblo que está, no sólo bajo el peligro del virus Covid-19 sino también uno más más peligroso como es el Sion-48. Piratas y criminales se unen para seguir asesinando al pueblo palestino, como también al pueblo yemení, iraquí, afgano, sirio, en estas guerras que no se detienen a pesar d ela pandemia. Y, no lo harán pues el negocio de las armas es multimillonario. 

Para medios de información internacionales “las empresas productoras chinas están dando prioridad a los compradores estadounidenses, que pagan más y al momento. Esto, sobre todo, porque Washington ha levantado restricciones, les ha dicho a las empresas que tengan o no tengan certificados que envíen sus productos. Por eso se producen la inmovilización de la salida de productos desde el aeropuerto de Beijing. 

Se está dando prioridad, sostiene productores de la ciudad de Guangzhou, a los compradores estadounidenses por una razón muy profana y pragmática: pagana al contado y tres a cuatro veces más que otros compradores de productos tales como mascarillas, termómetros infrarrojos y test de detección del covid-19”  (...)

“El brote del coronavirus mostró nuevamente a todo el mundo la cara antihumana y racista de los Gobiernos occidentales, especialmente Estados Unidos, y expuso que, ante los beneficios de sus capitalistas, incluso la vida de sus propios ciudadanos no vale nada” atendiendo con ello las constantes alusiones de Trump respecto a que es necesario no seguir dañando la economía, cuando ese país tiene ya 600 mil contagiados y ha sobrepasado a Italia en cantidad de muertos por la pandemia, 21 mil en el último recuento entregado por la Universidad Johns Hopkins. 

El mal ejemplo estadounidense ha influido en países como Turquía, país que a inicios del mes de abril, bloqueó la salida de medio millar de ventiladores mecánicos comprados por comunidades autonómicas españolas, para el cuidado de los enfermos por el Covid – 19 que en el país peninsular ha significado la muerte de 18 mil personas. A fines del mes de marzo se denunció que el gobierno checo había requisado 700 mil mascarillas quirúrgicas y un par de centenares de respiradores artificiales, parte de cuyo stock de productos habían sido una donación del gobierno chino a Italia que en ese momento presentaba el mayor número de contagios y muertes por la pandemia.

 Igualmente a fines de ese mes el gobierno alemán denunció que en el aeropuerto de Nairobi, Kenia, habían desaparecido 6 millones de mascarillas que iban con destino al país europeo. Las flotas piratas inundaban el mundo, quien más o quien menso con sus billeteras rebosantes ofrecían llevarse la carga del vecino.

Estos ejemplos se multiplican y muestran la verdadera falta de solidaridad y colaboración en la lucha contra la pandemia, usando más bien la política de las chequeras, que la coordinación y apoyos que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) pueden llevar a cabo. (...)"                (Pablo Jofré Leal, Rebelión, 24/04/20, fuente: Segundo paso)

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