14.7.20

El sector sanitario carga contra el Govern catalán por la gestión de los rebrotes. “Ha habido una falta de planificación para anticiparse al futuro y una falta de reflejos cuando el futuro ha llegado”. Denuncian la falta de medios (todavía) y los fallos en el rastreo de contactos

"Los brotes de covid-19 en Lleida han puesto contra las cuerdas al Govern catalán. Con las competencias transferidas de nuevo tras el fin del estado de alarma, el rebrote era la prueba de fuego para evaluar la gestión autónoma que tanto reclamó la Generalitat.

 Pero los titubeos al valorar la dimensión de los brotes y el aumento incesante de casos en los últimos días —774 nuevos enfermos reportados este viernes en Cataluña— ha puesto en cuestión al Ejecutivo catalán. El sector sanitario ya ha alzado la voz y critica la falta de previsión y medios para rastrear los contactos.

“No estoy tranquilo. Hay inquietud y falta de confianza en el equipo del Departamento de Salud”, apunta un alto cargo sanitario que prefiere mantener el anonimato. Las críticas a la gestión del Govern se suceden, en público y en privado, entre los sanitarios catalanes. La grave situación en Lleida, con una veintena de brotes activos que han obligado a confinar a los 210.000 habitantes de la comarca del Segrià, ha sido la gota que ha colmado el vaso. “Ha habido una falta de planificación para anticiparse al futuro y una falta de reflejos cuando el futuro ha llegado”, zanja Josep Maria Puig, secretario general del sindicato Metges de Catalunya.

Los vaivenes del Govern para responder al incremento de casos en Lleida han crispado a los sanitarios. El pasado viernes, la consejera de Salud, Alba Vergés, dijo que “de momento” no se planteaba confinar la zona y, apenas 24 horas después, lo hizo. El sector acusa también la falta de un responsable de Salud Pública desde la marcha, por motivos de salud, de Joan Guix. 

El Govern sigue buscando un sustituto y, mientras, ha desplegado una unidad de seguimiento de la covid-19 para “simplificar procesos y mejorar la coordinación” entre todos los actores sanitarios, dijo Salud. Al frente de esta unidad, Jacobo Mendioroz, un epidemiólogo “muy preparado y bien formado, pero sin experiencia en gestión”, coinciden las voces consultadas.

Lo que más enciende las críticas del sector sanitario es, sin embargo, la falta de medios y los fallos en el rastreo de contactos. “Cataluña tiene una capacidad diagnóstica brutal y no se está usando. Sabiendo que hay casos asintomáticos, hay que salir a buscarlos. Hay que buscar el virus, no esperarlo”, apunta un médico que pide anonimato.

Si bien los casos se detectan con celeridad y se han incrementado las pruebas diagnósticas cuando hay alguna sospecha, pincha el rastreo de los contactos de esos positivos. Los equipos de salud pública están bajo mínimos —Vergés anunció esta semana, con el brote de Lleida ya disparado, que reforzaría con 15 personas más el equipo de nueve profesionales de vigilancia epidemiológica en la zona— y “se escapan” contactos. Salud no concreta cuántos de los 115 epidemiólogos de refuerzo prometidos están ya trabajando. “Los resortes que tiene la sanidad en salud pública no son adecuados, no están suficientemente dotados. Y el no tener un buen equipo de salud pública comunitario puede ser un hándicap para próximos brotes”, advierte el infectólogo, Benito Almirante.

Tampoco está funcionando correctamente el call center que se tendría que encargar de monitorizar la cuarentena de los contactos sanos. Además de la repulsa que generó en el sector sanitario la adjudicación directa del servicio, sin concurso público, a Ferrovial, fuentes de esta centralita aseguran que no les llegan contactos a los que llamar. El 60% de los positivos aparecen sin contactos estrechos que monitorizar, cuando la previsión era de siete personas por caso positivo. “Urge diagnosticar donde está el cuello de botella”, dice Puig, para desencallar el rastreo de contactos.

Las directrices para el rastreo son confusas en el sector. Atención primaria detecta, Salud Pública rastrea y el call center hace seguimiento de contactos sanos. Pero los primeros ya van desbordados de base y no tienen refuerzos para sus nuevas funciones; los segundos están bajo mínimos por la ingente cantidad de casos; y los terceros están de brazos cruzados esperando que se desatasque lo demás.

 “Necesitamos refuerzo de personal, coordinación y comunicación efectiva con Salud Pública y líneas claras de actuación por parte de las direcciones. Y transparencia de la consejería”, apostilla Mari Luz Talavera, vicepresidenta del Foro Catalán de Atención Primaria. La enfermera denuncia que el Govern “ha arrinconado” a la atención primaria durante la pandemia al cerrar centros de salud y reclama que los rastreadores estén “dentro de atención primaria y coordinados por Salud Pública”. (...)"                     (Jessica Mouzo, El País, 11/07/20)

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