5.11.20

¿Qué pasaría si se levantan todas las restricciones y se deja que el virus se extienda rápidamente entre la población? Que los sistemas sanitarios colapsarían lo que provocaría un pánico generalizado... la solución es adoptar el enfoque asiático de "máxima supresión": un sistema efectivo de pruebas, rastreo y aislamiento. Esto incluiría apoyo económico, pagando a quienes den positivo con el virus para que se queden en casa

 "(...) ¿Qué pasaría si se levantan todas las restricciones y se deja que el virus se extienda rápidamente entre la población? Hay quienes podrían ver esto como un cálculo aceptable de coste-beneficio: "la vida de vuelta a la normalidad" para millones - especialmente la gente más joven y de mejor salud - a costa de la muerte de miles. 

Este enfoque no sólo es poco ético, inmoral, sino que nos llevaría por un camino peligroso. Si se permitiera que el virus se propagara sin límite, es probable que los sistemas sanitarios colapsaran bajo esa presión, lo que provocaría un pánico y una incertidumbre generalizadas.

 Lejos de salvar la economía levantando las restricciones existentes, esto terminaría por perjudicarla más. La gente probablemente llegaría a temer las consecuencias de participar en actividades sociales y económicas al ser testigos de los efectos del coronavirus y de las deficiencias de los servicios de salud en la atención de familiares, vecinos y amigos.

De hecho, un grupo de expertos del en el que acabo de participar junto a los directores generales de algunas grandes empresas como Unilever y Alpro, detectó que el miedo al virus está cambiando el comportamiento de los consumidores: el perjuicio económico para sus empresas es elevado porque, mientras el virus circule, el comportamiento de los consumidores será diferente.

La mejor opción, para la salud y la economía es adoptar un enfoque de "máxima supresión", lo que significa reducir las cifras de contagios lo suficiente como para evitar un confinamiento tras otro. Lo crucial es que esto no significa un bloqueo real, sino una estrategia similar a la que se ha visto en Asia oriental y el Pacífico: controles fronterizos más estrictos para evitar que el virus llegue del exterior, educación a la ciudadanía sobre cómo evitar lugares repletos de gente y, lo que es más importante, un sistema efectivo de pruebas, rastreo y aislamiento. Esto incluiría apoyo económico, pagando generosamente a quienes den positivo con el virus para que se queden en casa.

El Reino Unido estuvo bien posicionado a finales de junio para seguir adelante con un escenario como este. La prevalencia entonces era baja. No logró que la estrategia que mantenía las cifras bajas y protegía ante la infecciones diese resultado. En lugar de actuar en solitario, el Reino Unido necesita cooperar con sus vecinos de Europa para llegar a un enfoque regional compartido. Los países africanos han funcionado bien a nivel regional, al igual que los del Asia oriental y el Pacífico

 No parece factible en este momento que pueda aplicarse una estrategia de cooperación, pero con un invierno muy duro por delante para toda Europa, puede que en primavera sea más probable que suceda. Los países pueden darse cuenta de que el único camino a seguir es el de la unión, y una estrategia que pase por detener la transmisión comunitaria dentro de las fronteras nacionales es el camino menos difícil en esta crisis económica y social. (...)"                  

(Devi Sridhar es jefa del departamento de salud pública global de la Universidad de Edimburgo. elDiario.es, 03/11/20)

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