"Ayuso lo volvió a hacer. Llevábamos un par de días viéndolo venir, pero nos costaba creer. Aún siendo Ayuso, aún siendo el Partido Popular madrileño.
Porque ha llegado la vacuna y no es momento de demagogias, de retrasos, de batallas políticas y, sobre todo, no era momento para aprovechar una nueva oportunidad para seguir erosionando lo público, para seguir inflando lo privado. Pero Ayuso lo volvió a hacer."
Mientras tanto, las ya clásicas demagogias del Partido Popular: quejas por no haber recibido más vacunas, señalamiento al Gobierno central por una responsabilidad que ellos mismos saben de sobra que compete a las comunidades autónomas o cualquier argumento estúpido que repiten mil veces hasta convertirlo en “verdad” entre sus parroquianos. Les da igual que otras comunidades también gobernadas por el PP tengan porcentajes de vacunación mucho más altas. Esto ya no es una guerra del PP contra los partidos de izquierda y el Gobierno central. Es un Ayuso-Casado contra todos, incluidas las personas de riesgo que esperan la vacuna.
Toda oportunidad de seguir su senda privatizadora y de mermar los servicios públicos es aprovechada por Ayuso y los suyos. En esta ocasión ha costado creer. No nos podíamos imaginar que tuvieran la desfachatez de volver a hacerlo, pero anoche saltó la noticia que confirmaba la hipótesis que ya se venía fraguando en redes sociales: el Gobierno de Ayuso será el primero que contratará un servicio externalizado (privado) para administrar las vacunas. Un contrato sin pasar por concurso público, a dedo, ha sido adjudicado a Cruz Roja por valor de 800.000 euros para apoyar en las tareas de vacunación durante seis meses, unos 130.000 euros al mes.
Lo que presenciamos es la misma historia de siempre, la técnica que los gobiernos neoliberales llevan ejecutando desde hace décadas para justificar el avance de lo privado sobre lo público. Lo que siempre han hecho para intentar cambiar el imaginario común de los servicios públicos y que creamos que son insuficientes, para seguir descomponiendo nuestro estado de bienestar mientras el sector privado sigue acumulando por desposesión de esos servicios públicos que tantos años (e impuestos) nos ha costado levantar.
La técnica es simple, pero no por eso deja de ser escandaloso que se siga utilizando en una situación tan delicada e importante como la actual:
- No dotar de recursos a los servicios públicos. Si tienes los recursos porque te los ha transferido el Estado, pues te los gastas en inflar las cuentas bancarias de las constructoras de siempre con la técnica de siempre y bien conocida por el PP: los sobrecostes.
- Crear descontento entre la población porque esos servicios públicos no consiguen alcanzar unos mínimos y cumplir con su cometido. Además los puedes aliñar lanzando mensajes alarmistas de que son otros los culpables.
- Contratar a una empresa privada esos servicios que tú mismo no has querido ejecutar desde lo público. Todo regado con ese eufemismo de la “colaboración público-privada” que viene a decir que el dinero sale de lo público y el beneficio se queda en lo privado.
Para terminar os dejo un cálculo hecho a vuelapluma: si el contra otorgado a la Cruz Roja sin concurso ha ascendido a 804.098 euros a cambio del servicio de 25 trabajadores durante seis meses, con los 85 millones de sobrecostes del Hospital Zendal se podrían haber contratado 2.656 personas durante el mismo periodo. Solo con los sobrecostes que se va a llevar otra empresa privada." (Yago Álvarez, El Salto, 05/01/21)
"La Comunidad de Madrid ha privatizado de facto su plan de vacunación contra la covid-19 al ceder 'a dedo' un contrato por valor de 804.098 euros por un período de seis meses para un "servicio de apoyo a la vacunación frente a la covid-19 en la campaña 2021", tal como se lee en el pliego de licitación que la Consejería de Sanidad ha publicó el pasado 29 de diciembre.
La adjudicataria ha sido la Cruz Roja, que cobrará una media de 135.000 euros mensuales durante un período de seis meses en concepto de "refuerzo inmediato a los centros fijos previstos, y mejoren la accesibilidad a la vacunación de las personas más vulnerables".
El contrato, ratificado por el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, entró en vigor un día después de su publicación, por lo que no se realizó un concurso para su adjudicación, sino que fue dado 'a dedo'.
El contrato estipula que la Cruz Roja aportará doce equipos de trabajo formados por dos personas: un enfermero y un auxiliar de enfermería con "experiencia acreditada mínima de un año en programas de vacunación". En total serán la adjudicataria debe aportar un total de 25 trabajadores, cuyos sueldos se llevan más de la mitad del presupuesto mensual estimado (90.000 euros). El resto del presupuesto, según la orden de licitación, pagará uniformes (2.746 euros), compras de material sanitario (16.094 euros), alquiler de vehículos (7.200 euros) y limpieza de los automóviles (2.800 euros).
Esta actuación confirma los temores que habían manifestado los grupos de la oposición en la Asamblea de Madrid, en relación a que la Comunidad preparaba una nueva privatización de servicios sanitarios. Tanto PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos habían advertido este lunes que los problemas de suministro d de las vacunas contra la covid-19 apuntaban a una posible privatización del suministro, temor que se ha visto confirmado con esta contratación a la Cruz Roja. (...)
El PSOE ha solicitado la comparecencia del consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, para explique "qué ocurre con las vacunas, cuál es el plan que tienen de vacunación" y si existe la intención de iniciar "mecanismos de privatización"." (Público, 05/01/21)
"Cruz Roja puso anuncios para encontrar personal de campañas de vacunación once días antes de recibir el contrato de la Comunidad de Madrid.
Cruz Roja inició el proceso de contratación de profesionales de enfermería para la campaña de vacunación contra la COVID-19 once días antes de la adjudicación del contrato con la Comunidad de Madrid que le encomendó la prestación de ese servicio por 804.098,53 euros.
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