4.1.21

Discusión golpista en la Casa Blanca... Trump pide información sobre el recurso militar del estado de excepción para aplicar la ley marcial y revertir por lo militar la voluntad de las urnas... “Nunca antes en la historia de Estados Unidos ha habido constancia de que un presidente discutiera un golpe militar para permanecer en el cargo”... “¿Existen dudas de que Trump daría el visto bueno si encontrara a un general en activo dispuesto a realizar este complot contra Estados Unidos? En este caso, lo único que preserva la Constitución es la fidelidad de los militares al Estado de derecho”... tenía que haber estudiado los golpes de Franco o de Pinochet... cousas veredes

 "La ley romana prohibía a los generales cruzar el río Rubicón hacia Italia con un ejército.

Julio César hizo caso omiso. Airado al no ser nombrado cónsul, atravesó el Rubicón desde la Galia y marchó sobre Roma. Esto llevó a la guerra civil y César se convirtió en dictador.

 La deriva política del presidente Donald Trump, atrincherado en teorías conspirativas para no reconocer su derrota, ha llevado a evocar a los romanos. Tal vez sin saber muy bien su significado, o tal vez sí, Kelli Ward, máxima responsable de los republicanos de Arizona, tuiteó su petición a Trump de “cruzar el Rubicón”.

El presidente ha hecho saltar las alarmas incluso entre sus consejeros, que temen lo que puede ocurrir en este último mes en el poder. Trump parece dispuesto a traspasar todos los límites marcados por el respeto democrático a fin de no ceder el testigo el próximo 20 de enero. Joe Biden ganó por más de siete millones de votos y los estados ya han confirmado su victoria en el Colegio Electoral por un margen de 306 a 232.

Pero fracasados todos los intentos judiciales, en el despacho oval, estancia que representa el poder de la Casa Blanca, se ha hablado de aplicar la ley marcial o estado de excepción para revertir por lo militar la voluntad de las urnas.

 El general Michal Flynn, breve consejero de seguridad nacional en el 2017 por su colaboración con Rusia y recientemente perdonado por el presidente, fue invitado a una reunión el pasado viernes.

Había aparecido en Newsmax, el canal a la derecha de la Fox, donde argumentó la opción de desplegar a los uniformados en varios estados clave para dejar sin valor sus elecciones. Trump quiso conocer de primera mano la viabilidad de esa sugerencia, para escándalo de su jefe de gabinete, Mark Meadows, y del consejero legal del Ejecutivo, Pat Cipollone. Hubo gritos porque sus asesores subrayaron la anticonstitucionalidad de esa idea.

“Nunca antes en la historia de Estados Unidos ha habido constancia de que un presidente discutiera un golpe militar para permanecer en el cargo”, señaló Max Boot en The Washington Post .

“¿Existen dudas de que Trump daría el visto bueno si encontrara a un general en activo dispuesto a realizar este complot contra Estados Unidos? En este caso, lo único que preserva la Constitución es la fidelidad de los militares al Estado de derecho”, añadió.

 A esa reunión asistió Sidney Powell, abogada de Flynn e inspiradora de la conspiración que sitúa a Hugo Chávez manipulando desde el otro mundo las máquinas de contar votos. Trump planteó nombrarla investigadora especial de las elecciones, cosa que provocó más críticas de Meadows y Cipollone. A Powell se la ha visto de nuevo salir de la Casa Blanca el domingo y el lunes.

 El fiscal general William Barr, equivalente al ministro de Justicia, desacreditó de nuevo esas teorías. Pese a haber sido uno de los más fieles servidores de Trump, este lunes reitero que no ha habido un fraude sistémico electoral y que no hace falta nombrar a un investigador especial.

Barr renunció al cargo y este miércoles es su último día. Le sustituye su número dos, Jeffrey Rosen, cuya actitud crea incógnitas.

Mientras que Trump ha desaparecido de la visión pública, en su “búnker” se reúne con personajes de ideas extremas, que operan en los márgenes, pero que alimentan su idea de que ha ganado.

Juega, además, la carta de que el 6 de enero, jornada en la que el Congreso certifica los resultados, los republicanos fuercen un vuelco. Aunque el margen es prácticamente cero, Trump, con la colaboración del vicepresidente Mike Pence, reunió el lunes en la Casa Blanca a un grupo radical de legisladores republicanos para que fuercen una votación. Entre estos se hallaba Marjorie Taylor Greene, la militante de la conspiración QAnon, según la cual Trump vino a salvar al mundo.

Esto supone la estigmatización del jefe de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, el conservador más poderoso entre los congresistas.

Ha perdido el favor de Trump, que ha lanzado una campaña de difamación contra él porque reconoció la victoria de Biden y alertó a sus colegas contra la iniciativa del 6 de enero. El presidente le achaca ser “el primero en saltar del barco”. Pero McConnell sabe nadar en el Rubicón."               (Francesc Peirón , Nueva York. Corresponsal, La Vanguardia, 23/12/20)


"Trump ordena a Georgia “encontrar 11.780 votos” para cambiar el resultado electoral.

 A gritos, con mentiras, amenazas y órdenes de cometer algo muy parecido a un delito. En estos términos se dirigió el sábado el presidente Donald Trump al gobernador de Georgia, el republicano Brad Raffensperger, durante una llamada telefónica de una hora de duración filtrada ayer a la prensa. “Todo lo que quiero que hagas es esto, que encuentres 11.780 votos, que es uno más de los que tengo. Porque ganamos en el estado, Brad”, reclamó a Raffensperger Trump en tono desesperado.

A escasa horas de que el Congreso se reúna para contar los votos del Colegio Electoral y certificar la victoria del demócrata Joe Biden, que consiguió 306 compromisarios, frente a los 232 del republicano, el presidente sigue siendo incapaz de asumir su derrota en especial en el estado sureño, donde daba por sentado que ganaría aunque los cambios demográficos en marcha durante los últimos años ya indicaban que no debía darlo por seguro. 

“No hay forma de que perdiera Georgia (...), ganamos por cientos de miles de votos”, insiste el presidente durante la incoherente conversación telefónica, en la que le anima a decir que han revisado sus datos y le pregunta por diferentes bulos que circulan en internet sobre denuncias de fraude de las que los jueces no han hallado prueba alguna. “El problema que tiene, señor presidente, es que sus datos no son correctos”, le replica Raffensperger, resistiéndose a las presiones del presidente, de acuerdo con la grabación, publicada en primer lugar por The Washington Post

"Hay muchas, muchas infracciones, y la cuestión es que implican muchos votos que el margen de 11.779 por el que decis que perdí", insiste Trump en otro momento de la conversación. Los asesores del secretario de Estado _un cargo equivalente al de consejero de Interior, la máxima autoridad electoral del estado- le replican que lo que ellos tienen ante sí no tiene nada que ver con lo que él está describiendo.

Los cinco millones de papeletas emitidas en el estado sureño fueron contadas y recontadas dos veces, una a mano y otra de forma mecánica, con idéntico resultado, pero Trump todavía parece creer que ganó o que puede dar la vuelta al resultado en este y otros estados, como algunos colaboradores le dicen en contra de toda evidencia. Tanto Raffensperger como otros políticos republicanos de Georgia que se han resistido a las presiones del presidente han sufrido amenazas de muerte al verse señalados públicamente por este como traidores. "                   (Beatriz Navarro, La Vanguardia, 03/01/21)

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