11.1.21

Jacques Julliard, editorialista de 'Marianne': ¿Cómo logramos convertirnos en el" hazmerreír del mundo? Desde el estallido de la pandemia, tal sucesión de fracasos y mentiras escapa a la ley ordinaria de la estadística... Estos errores evidencian un fallo 'sistémico' del Estado... y el miedo a que el virus acelere la ' desvaloración' de Francia como potencia internacional... es imposible no preguntarse sobre la aptitud de Emmanuel Macron para gestionar las crisis

"¿Cómo logramos convertirnos en el" hazmerreír del mundo "?", Pregunta Jacques Julliard, columnista de "Marianne". Pero, ¿qué le está pasando a Francia? Desde el estallido de la pandemia, tal sucesión de fracasos, fracasos, mentiras escapa a la ley ordinaria de series. 

Parece que todo se junta, desde lo más trivial hasta lo más grave, para cuestionar al país, en su esencia, en su deseo de ser nación. Todo comenzó con el episodio tragicómico de las máscaras quirúrgicas - "innecesarias, esas máscaras" ... "Uh, lo siento, absolutamente necesario, o bien. Y del resto en número suficiente. "" ¿Qué? ¿Falta? Esto no debería durar ”, etc. 

 Y, además, el arma principal contra el flagelo, estas son las pruebas, el rastreo del virus, y como aquí, todos partimos de cero para rastrear los famosos "clusters", ¡no podríamos hacer más daño que los demás! - ¿Qué, me dices que el rastreo fracasó estrepitosamente aquí, cuando fue suficiente para que Corea del Sur, Japón, Taiwán, acabaran con la epidemia? (...)"                (Jacques Julliard, Marianne, 08/01/21; traducción google)

"Estos errores evidencian un fallo 'sistémico' del Estado. (...) El arranque de la campaña de vacunación es la gota que colma el vaso. "Diríase que tod se conjuga, de lo más anodino a lo más grave, para cuestionar al mismo país en lo más profundo, en su voluntad de ser una nación" Dice 

(...) refleja (...) el miedo atávico a que el virus acelere la ' desvaloración' de Francia como potencia internacional. (...)

Más grave aún, Francia es uno de los países que ha empezado a vacunar a su población con mayor lentitud.

"En un país en el que todo empieza y todo acaba en manos del Jefe del Estado, es imposible, en primer lugar, no preguntarse sobre la aptitud de Emmanuel Macron para gestionar las crisis y utilizar las competencias" (...)

 Otra 'lección' es la 'inadaptación' del sistema sanitario francés, motivo de orgullo antes de la pandemia, pero que se ha revelado 'demasiado centralizado, terriblemente burocrático y dotado de medios insuficientes'.

El último 'punto débil' son las reticencias de una parte de la población ante las vacunas: los fallos no son sólo culpa del gobierno: "Estamos en el grupo de cabeza de los países en lo que la población prefiere los chismes a la verdad, el prejuicio a la ciencia, el egoísmo individual al interés general".                 (Revista de Revistas, El País, 10/01/21)

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