"Incluso aunque ello signifique jugar al abogado del diablo, hay que comenzar con esta constatación: la primera ola de desempleo estuvo relativamente contenida en la zona euro.
Relativamente, eso significa que el
empleo ha caído netamente menos que la actividad económica (PIB) y
especialmente que el número total de horas trabajadas. Y que, además, el
desempleo se ha visto contenido por el aumento del número de quienes
han tenido que dejar de buscar trabajo. (...)
En cuanto al desempleo, su crecimiento hasta ahora ha sido moderado: la tasa de desempleo ha aumentado solo 1,2 puntos en la zona euro entre febrero y octubre de 2020. Sin embargo, la pérdida de empleo ha sido importante: el número de personas empleadas ha sido de 5,2 millones menos en el segundo trimestre de 2020 en comparación con el final de 2019, una disminución del 3,2%.
¿Cómo explicar que tengamos tanto una caída significativa del empleo como un aumento moderado del desempleo? La razón la da un estudio del Banco Central Europeo (BCE)[01], del que se extraen los datos que se utilizan aquí: “La población activa cayó en unos cinco millones de personas en el primer semestre de 2020”. Es decir, una gran proporción de solicitantes de empleo ha dejado de buscar uno, por diversas causas vinculadas a la crisis sanitaria.
Sombrías predicciones
Según la Comisión Europea, el desempleo en la zona euro aumentará en 1,9 millones en 2021, y después 1,4 en 2020, con lo que el número de parados y paradas se acerca a los 16 millones, y esto a pesar de una recuperación del crecimiento estimada en un 4%.
(...) no todo el mundo ha sido golpeado de la misma manera, lo que significa que las cicatrices de la crisis no desaparecerán todas, o en todo caso no al mismo ritmo. Las podemos evocar rápidamente aquí: están las y los precarios, los y las estudiantes y los jóvenes en general, los sectores particularmente afectados (restauración, cultura, aeronáutica, sector asociativo) y amenazados de quiebras. Sobre los estudiantes, la revista del FMI publicó un artículo con el revelador título: “La sombra permanente de una recuperación desgraciada”[04]. A nivel macroeconómico, la misma “sombra permanente” se cierne sobre los diferentes elementos de la demanda: ¿los consumidores (o más bien el 20% más rico) gastarán sus “ahorros forzosos”? ¿Las empresas van a invertir? ¿Se reanudarán las exportaciones?
¿Contragolpe?
Por tanto, sería ingenuo pensar que un posible reinicio podría devolvernos a la situación anterior a la crisis. O pensar que los “días de después” corregirán espontáneamente las taras del sistema. Porque las clases dominantes siguen emboscadas y ya preparan su respuesta. Por supuesto, sus intereses han sido bien defendidos, pero su situación se ha visto comprometida y su objetivo será recuperar la rentabilidad.
Para lograrlo, uno de los medios es cepillar la nómina, recortando salarios y empleo. Algunas personas hablan de la necesidad de eliminar a los patos cojos, apodados "empresas zombis”, otras consideran la automatización para mejorar su productividad, o la extensión del teletrabajo.
Este deseo de recuperar el tiempo perdido y aprovechar la oportunidad ya está ilustrado por la puesta en marcha de planes sociales o el continuo endurecimiento de las indemnizaciones por desempleo.
Una encuesta de Unédic [entidad que gestiona las prestaciones de desempleo en Francia, ndr] [05] señala que “tanto los asalariados como los demandantes de empleo dicen que están dispuestos a hacer concesiones para tener mejores oportunidades de que su proyecto profesional tenga éxito”.
Lo que un director de agencia del Pôle Emploi (parafraseando a Marx) traduce de la siguiente manera: “a causa de la crisis, hay más mano de obra disponible. Los empleadores pueden permitirse el lujo de permanecer exigentes. O incluso de serlo más”[06].
Todos estos proyectos no son el resultado de leyes económicas sino de relaciones sociales de fuerza, y es por eso que hay que prepararse para una brusca reacción social y política. Más que centrarse en la eventual cancelación de la deuda pública en poder del BCE y en la teoría monetaria, sin duda es más urgente poner en primer plano el tema de la defensa y la transformación social en torno a dos ideas. La primera es la de la reducción del tiempo de trabajo, ya que ella es la que ha permitido reducir la magnitud del choque.
La segunda es la de la garantía del empleo. En cualquier caso, es sobre estas cuestiones vitales sobre las que se centrarán los conflictos sociales venideros." (Michel Husson, Viento Sur, 25/01/21)
No hay comentarios:
Publicar un comentario