7.12.21

Puede que las palabras de Díaz sobre la pandemia no fueran afortunadas: en política si te tienes que explicar ya has perdido. Pero nunca crearían polémica sin el apoyo decidido de aquellos medios que transigen con una mentira: transformar unos hechos conocidos en una ocultación... y además tenía razón, había que actuar, teletrabajar e impedir el cantagio entre los trabajadores... prevenir la catástrofe es la primera obligación de todo gobierno

Daniel Bernabé @diasasaigonados

Sin el apoyo financiero y mediático, la trama de extrema derecha, que no es sólo Vox, no pasaría de ser un general de manicomio de tebeo: caballo de cartón, embudo como tocado y brazo enhiesto señalando a un horizonte inexistente.

Puede que las palabras de Díaz sobre la pandemia no fueran afortunadas: en política si te tienes que explicar ya has perdido. Pero nunca crearían polémica sin el apoyo decidido de aquellos medios que transigen con una mentira: transformar unos hechos conocidos en una ocultación.

El Gobierno actuó con lentitud ante la pandemia, como en toda Europa, pero nunca se ha tratado de fiscalizar su gestión, sino de crear un casus belli para alterar el resultado de unas elecciones cuyo resultado las derechas calificaron de ilegítimo desde enero. No hay más.

9:36 a. m. · 4 dic. 2021
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 "Trabajo publica una guía de actuación para empresas y empleados sobre el coronavirus.

 El Ministerio de Trabajo ha preparado una guía sobre cómo deben actuar empresas y empleados por el coronavirus. En ella, el departamento que dirige Yolanda Díaz apunta que las empresas, en sus centros de trabajo, deben “informar lo antes posible de la existencia de riesgo” de que haya contagio por coronavirus. También apunta que las empresas “deberán paralizar la actividad laboral en caso de que exista un riesgo por contagio por coronavirus en el centro de trabajo” si ese riesgo es “grave e inminente”.

Antes de llegar a este extremo, la guía de Trabajo apunta que las empresas deben adoptar las medidas “organizativas o preventivas que, de manera temporal, eviten situaciones de contacto social, sin necesidad de paralizar la actividad”. A partir de ahí, el manual expone la obligación de informar y adoptar medidas “cuando las personas trabajadoras estén o puedan estar expuestas a un riesgo grave e inminente”.

Críticas de la patronal y sindicatos

La publicación de la guía por parte del Ministerio de Trabajo sin consultar a los agentes sociales provocó el malestar de patronal y sindicatos. Las organizaciones CEOE y Cepyme, a través de un comunicado conjunto, calificaron como “un grave error” la difusión del manual. “Genera alerta y confusión al no corresponder con la valoración del riesgo realizada por el Ministerio de Sanidad”, señalaron las organizaciones empresariales. Por su parte, Pepe Álvarez, líder del UGT, ha señalado este jueves: “Es una guía unilateral y es poco recomendable que, sin consultarnos, tome la decisión de poner en marcha esta guía (...) Lo razonable sería que pudiéramos hablar con Sanidad y con Trabajo y que las decisiones sean conjuntas, conocidas y compartidas con los agentes sociales”.

El manual difundido este miércoles por el Ministerio de Trabajo comienza con las medidas de “prevención de riesgos laborales”. En ellas se recogen las obligaciones de la empresa y también expone cuándo un trabajador podrá dejar su actividad por decisión propia. También menciona que, “por decisión mayoritaria, la representación unitaria o las delegadas de prevención, podrán acordar la paralización de la actividad”. Esto puede hacerse en aplicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que señala podría hacerlo “cuando considere que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud”.

A la hora de definir qué es “grave e inminente”, señala que la ley de riesgos laborales define esto como “todo aspecto que resulta probable que se materialice en un futuro inmediato y pueda ser causa de gravedad”. Más adelante, en la aclaración de ambos conceptos apunta que “en relación al análisis de la gravedad, de existir el riesgo de contagio, [...], se puede afirmar que, de ser real esta posibilidad, es posible afirmar su existencia con carácter general”.

Acerca de la “inmediatez del riesgo”, continúa diciendo que “la mera suposición o la alarma social generada no son suficientes para entender cumplidos los requisitos de la norma, debiendo realizar una valoración carente de apreciaciones subjetivas, que tenga exlusivamente en cuenta hechos fehacientes que lleven a entender que la continuación de la actividad laboral supone la elevación del riesgo de contagio para las personas trabajadoras”, enfatiza Trabajo en el manual laboral.

Fomento del teletrabajo

La guía oficial también aconseja que se recurra al teletrabajo, tanto mediante un acuerdo individual como colectivo, cuando esta opción no se recoge en el contrato de trabajo. “La decisión [...] requerirá que se configure como una medida de carácter temporal y extraordinaria”, continúa el texto.

Sobre la suspensión total o parcial de la actividad recurriendo a un expediente de regulación de empleo temporal (los llamados ERTE), el manual oficial cita el artículo del Estatuto de los Trabajadores, el 47, que contempla la posibilidad de hacerlo por causas de fuerza mayor. Y, además, concreta que podría darse “por la escasez o falta total de aprovisionamiento de elementos o recursos necesarios para el desarrollo de la actividad empresarial como consecuencia de la afectación por el coronavirus de empresas proveedoras o suministradoras”. Una causa de fuerza mayor en un expediente de regulación temporal de empleo pueden ser provocadas por “decisiones de la Autoridad Sanitaria que aconsejen el cierre por razones de cautela”.                     ( Manuel V. Gómez, El País, 04/03/20)


"Moncloa entró en pánico al ver que Díaz ofrecía parar empresas por el coronavirus.

 Ni se van a cerrar empresas ni hay riesgo grave de contagio del coronavirus en España. Es el mensaje que quiere transmitir el Gobierno de Pedro Sánchez, una instrucción que se saltó el Ministerio de Trabajo el pasado miércoles al difundir, sin consensuar con Presidencia y con el Ministerio de Sanidad,  la "Guía para la actuación en el ámbito laboral en relación al nuevo coronavirus". El documento va en contra de la consigna de tranquilidad que quiere transmitir el Ejecutivo. Especialmente llamativo fue para Moncloa el punto 2, donde se mencionaba la posibilidad de parar la actividad en empresas.

Fue uno de los puntos de la discordia para Presidencia: el ministerio de Yolanda Díaz abriendo la puerta a que los trabajadores o representantes sindicales puedan paralizar centros de trabajo. En ese momento Moncloa entró en pánico. No era para menos, ya que Salvador Illa y su equipo se están esforzando especialmente en intentar difundir el mensaje de que, pese al creciente número de casos y los tres muertos, España está conteniendo el coronavirus. Otra cosa son las medidas tomadas por empresas como EY o BBVA con sus trabajadores, decisiones adoptadas por la dirección de las empresas.

 La guía de Díaz exponía lo siguiente: "En caso de que la prestación de servicios en el centro de trabajo conlleve un riesgo grave e inminente de contagio por coronavirus (...) las personas trabajadoras pueden interrumpir su actividad y abandonar el centro de trabajo". Y añadía: "Por decisión mayoritaria, la representación unitaria o las delegadas y delegados de prevención, podrán acordar la paralización de la actividad de las personas trabajadoras afectadas por el riesgo de contagio grave e inminente por coronavirus". Además, contemplaba que "las personas trabajadoras y sus representantes no podrán sufrir perjuicio alguno derivado de la adopción de las medidas a que se refieren los apartados anteriores, a menos que hubieran obrado de mala fe o cometido negligencia grave".

 Estas medidas son consideradas "alarmistas" por una parte del Gobierno. O, al menos, "inoportunas".  Trabajo reconoce que son el "último escenario", pero no ha retirado la guía. En el entorno de Pedro Sánchez admiten que el departamento de Díaz informó al resto del Ejecutivo de que estaban preparando un documento explicativo para empresas, pero no concretaron qué iba a contener el mismo. Cuando en Moncloa se leyó el documento la reacción fue hacer público un comunicado dejando claro que quien establece las medidas a aplicar en la crisis del coronavirus es Sanidad.

"Las indicaciones sobre la evolución del coronavirus y las medidas a tomar en España las está ofreciendo el Ministerio de Sanidad (...) En España, todo el Gobierno sigue las indicaciones concretas del Ministerio de Sanidad, que se basan en un seguimiento constante de la situación, transparencia informativa, toma de decisiones de acuerdo a la evidencia científica y coordinación total entre las distintas administraciones del Estado", informó la Secretaría de Estado de Comunicación a primera hora de la mañana de ayer jueves. La polémica estaba servida.

 En la parte del PSOE en el Gobierno tampoco están de acuerdo con el término empleado por Trabajo en su documento: "Guía". Lo rechazan y hablan que lo mejor hubiera sido hablar de "recordatorio" de la legislación vigente. Es, en cualquier caso, un documento que debería haber pasado por la autorización de Sanidad porque las competencias sobre la materia le corresponden al departamento de Illa. Y que debería haber recibido el visto bueno en la Comisión Interministerial, se quejan.

Para más inri, Pablo Iglesias salió ayer en defensa de Yolanda Díaz con un tuit en el que defendía su "gran trabajo" en estos dos meses en el ministerio: "Acabar con la precariedad laboral, los falsos autónomos y la brecha salarial de género es una tarea ineludible para nuestro país. Yolanda Díaz está haciendo un gran trabajo para recuperar y ampliar derechos laborales".

Sánchez, blindado en la crisis del coronavirus

La publicación de la guía erosionó, además, la operación 'blindaje' de Sánchez. En la mañana de este miércoles el presidente del Gobierno visitaba las instalaciones del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Le acompañó su jefe de gabinete, Iván Redondo. El objetivo de su presencia en Sanidad: transmitir tranquilidad y apoyo a los profesionales que están liderando esta crisis. Por eso la guía de Trabajo y el revuelo que ha suscitado echa al traste esta estrategia.

La decisión del gabinete ha sido la de apartar al presidente de cualquier polémica y delegar en el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y su equipo la comunicación de las decisiones. Así ocurrió ayer, en plena polémica por la guía de trabajo, cuando el catalán compareció para dejar claro que "seguimos estando en una fase de contención". Y añadió que "si se siguen los consejos de las autoridades sanitarias España puede contener el virus". También dejó claro quién lleva las riendas de todo: "Sanidad indicará la progresión, que todavía no procede, de las distintas fases de alertas sanitarias".      (Frnando H. Valls, Lainformación, 06/03/20)

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