"(...) Next Generation UE proporcionará 750.000 millones de euros obtenidos por la Comisión a través de endeudamiento en los mercados financieros abiertos. El programa eludió efectivamente los Tratados, que son la ley primaria de la UE, basándose en la redacción imprecisa del artículo 311 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
Este artículo establece que: "La Unión se dotará de los medios necesarios para alcanzar sus objetivos y llevar a cabo sus políticas", pero continúa inmediatamente: "Sin perjuicio de otros ingresos, el presupuesto se financiará íntegramente con recursos propios". Ante la crisis de la pandemia, la discrecionalidad triunfó sobre las reglas, y la Comisión Europea se encargó de endeudarse en los mercados para financiar el programa.
El plan tiene como objetivo dividir los fondos en 360.000 millones de préstamos y 390.000 millones de subvenciones dirigidas en gran medida a los estados de la periferia de la UE. Los fondos están disponibles para proyectos empresariales, preferiblemente asociaciones público-privadas, presentados por los estados y con el objetivo de una transformación "verde", "digitalizada" e "inclusiva" de sus economías. En efecto, el programa representa un tipo de política industrial y representa un paso importante de la UE en este campo. Según la Comisión, los fondos deberían facilitar la recuperación y dirigirse principalmente a las pequeñas y medianas empresas.
El componente crucial del programa son las subvenciones, que representan transferencias fiscales a los países periféricos. El tamaño previsto de las transferencias no es grande en comparación con el PIB de la UE, que se sitúa en aproximadamente 14 billones de euros tras la salida de Gran Bretaña en 2020. De hecho, el programa es decididamente modesto y su importancia es principalmente política. Es improbable que las subvenciones fiscales que la periferia sur de la UE recibirá durante tres años superen el 2% del PIB anual en términos netos.
En cuanto a los préstamos disponibles para los estados periféricos, probablemente servirán para ahorrar una parte de los intereses anuales correspondientes al diferencial de intereses entre la deuda alemana y la periférica durante varias décadas, lo que no es desdeñable pero no es un impulso decisivo para sus economías.
Destacan tres cuestiones más.
Primero, los objetivos del programa fiscal no se basan en las necesidades de desarrollo de los países periféricos para determinar la asignación sectorial de los fondos. El análisis técnico que acompaña al programa deja claro que los sectores que absorberán la mayor parte de los fondos han sido elegidos en gran medida por el potencial de exportación que suponen para los países centrales, así como para apoyar la presencia de la UE en el mercado mundial. No hay evidencia de que la estrategia industrial óptima para, digamos, España y Grecia, después de la pandemia y la década anterior de austeridad, deba incluir "ecologizar" la economía y promover la "digitalización".
En segundo lugar, dada la opacidad y la falta de control democrático sobre el programa, es discutible si los gobiernos de los estados miembros distribuirán los fondos a favor de poderosos grupos capitalistas nacionales.
En tercer lugar, los países periféricos que decidan obtener los préstamos del programa harían bien en recordar la dura conducta de la UE como prestamista de Grecia en la década de 2010.
Sin embargo, quizás la cuestión más importante a este respecto sea si las reformas fiscales se mantendrán. A diferencia de la política monetaria, existe una considerable incertidumbre asociada a la trayectoria futura de la política fiscal. No está claro que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento sea reinstaurado una vez que haya pasado el impacto de la pandemia, pero Alemania podría volver a insistir en la rigidez fiscal ante el aumento de la deuda pública de los países periféricos.
De hecho, en junio de 2021 la Comisión dejó claro que, a pesar de dar flexibilidad presupuestaria, la cláusula general de salvaguardia no suspende los procedimientos del Pacto. Tampoco hay garantía de que el gasto fiscal conjunto se convierta en una práctica habitual dentro de la UE. No obstante, es probable que continúe la tendencia hacia la discrecionalidad tecnocrática fuera del control de las instituciones representativas estatales y el alejamiento respecto al funcionamiento con reglas que hemos visto durante la pandemia.
Los principales argumentos de este artículo se desarrollan de forma más exhaustiva en el artículo ‘Estados nacionales, instituciones transnacionales y hegemonía en la UE’ de Lapavitsas y Cutillas, publicado en la Evolutionary and Institutional Economics Review (2021), 31 de octubre de 2021. Este artículo ha sido publicado en colaboración con el Institut Sobiranies" (Sergi Cutillas, Público, 09/02/22)
Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España:
Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales
Para Ecuador:
Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?
Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA
Otras propuestas:
Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html
El prometedor dinero fiscal
Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (la sitúa en el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
-Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm
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