27.6.22

El índice PMI, que sintetiza los pedidos de las empresas industriales y de servicios, se ha derrumbado en la Unión Europea... el panorama económico se ensombrece. Sabemos dos cosas de las guerras: sabemos como empiezan pero no sabemos como acaban, y que las cosas suelen ponerse peor de lo imaginado. Se están cumpliendo ambos principios y hoy la Unión Europea reza en secreto por un acuerdo rápido entre Rusia y Ucrania que estabilice los mercados y permita un respiro a las economías castigadas... pero esta terminación rápida supondría un coste tremendo para Zelenski, que tendría que renunciar a la soberanía de una parte de su territorio

 "Según pasan los días, la situación económica parece empeorar. Las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, señalando que no era imposible una recesión -aunque no la daba por segura, ni siquiera como muy probable- han sentado mal en los mercados. El índice PMI, que sintetiza los pedidos de las empresas industriales y de servicios, se ha derrumbado en la Unión Europea, y, aunque sigue en el campo expansivo, está muy cerca ya de ofrecer una contracción. 

El INE ha revisado a la baja el crecimiento económico del primer trimestre de 2022, que se ha situado en un 0,2%, cuando la crisis generada por la guerra de Ucrania no había desplegado todos sus efectos. Afortunadamente, la prima de riesgo ha moderado sus subidas y, aunque el coste de la deuda ha crecido notablemente, España se encuentra en mejor situación que otros países del sur como Italia o Grecia. En definitiva, nos encontramos con una situación difícil.   (...)

El contexto podría empeorar en los próximos meses si se cumplen las amenazas de paralizar las exportaciones de gas ruso hacia Alemania, que ya se está preparando para restricciones y para reactivas fuentes de energía como el carbón, contraviniendo sus propios planes energéticos a medio y largo plazo. El efecto que esto puede tener en la economía Alemana y, por ende, en la eurozona, dibujará un escenario todavía más complejo para los meses de otoño. (...)

En definitiva, el panorama económico se ensombrece. Como ya se señaló en esta columna, sabemos dos cosas de las guerras: que sabemos como empiezan pero no sabemos como acaban, y que las cosas suelen ponerse peor de lo imaginado. Se están cumpliendo ambos principios y hoy la Unión Europea reza en secreto por un acuerdo rápido entre Rusia y Ucrania que estabilice los mercados y permita un respiro a las economías castigadas

La posibilidad de que Ucrania acceda a la Unión Euiropea podría ser un importante incentivo a una terminación rápida de la guerra, pero esta terminación rápida supondría un coste tremendo para Zelenski, que tendría que renunciar a la soberanía de una parte de su territorio, algo que es absolutamente inédito en la historia reciente de las relaciones internacionales. (...)

En definitiva, estamos en una mala situación. Pero es que Europa está en guerra, y dadas las solidaridades de hecho que se tejen en la economía europea, y, en buena medida, en la economía internacional, los efectos son imposibles de disimular. Por eso mismo es irresponsable no tenerlo en cuenta y aprovechar esta difícil situación para sacar rentas políticas o intelectuales. Si no comprendemos la gravedad de la situación en la que nos encontramos y en la que podemos encontrarnos, será difícil acertar con las medidas para mitigar sus efectos."       (Moisés Martín  , El Plural, 27 de junio de 2022 )

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