"(...) El entierro de Gorbachov
Ningún político alemán asistió al entierro de Gorbachov el 3 de septiembre en Moscú. El Gorbachov que fue el artífice de la apertura del Muro de Berlín y de la reunificación alemana no ha merecido ni siquiera ese gesto.
Acudir al entierro habría recordado que hace no tanto, los dos países negociaron asuntos de gran trascendencia para el continente. Habría sido también un guiño a los sectores de la sociedad rusa a los que la Unión Europea está criminalizando colectivamente por la acción de su gobierno, con las sanciones, restricción de visados, censura cultural y prohibición de visitas. Es la prueba definitiva de que Alemania renuncia a la diplomacia.
La excanciller Angela Merkel, esa vulgar y rutinaria administradora de lo que había, que los medios de comunicación convirtieron en la gran estadista de Europa, alegó un “problema de rodilla” para no acudir. Los demás ni siquiera ofrecieron excusa. Verdadera hoja de parra de toda una vergüenza nacional. Sin Gorbachov es muy posible que aún estuviéramos en aquella “República de Bonn”, aquella Alemania que queríamos tanto que nos encantaba que hubiera dos, como se decía.
Es obvio que Alemania y Francia juntas podrían reconducir ahora la
situación en Europa, fuera del dictado de Estados Unidos, pero no hay
voluntad. Macron no pasa de la impotente gesticulación. Un “europeísta”
tan reputado como Wolfgang Schäuble, el “Doctor Strangelove” del castigo
a Grecia, propone ideas tan peregrinas como incluir a Polonia en el destartalado puente de mando franco-alemán. El voluntarioso esfuerzo de Ursula von der Leyen y
de la necia, belicista y arrogante ministra de Exteriores Annalena
Baerbock por enviar armas y más armas al régimen ucraniano, a fin de
eternizar la guerra y con ello el sufrimiento de la población civil, en
Ucrania, en Rusia y en la propia Europa, precisa una consulta al
psicoanalista.
En la rusofobia de los medios de comunicación alemanes y de su clase política posreunificación, ¿no hay ecos revanchistas por los abuelos derrotados en Stalingrado? ¿Cómo explicar si no el entusiasmo alemán por perjudicar sus propios intereses subordinándolos a los demenciales planes de Estados Unidos de echarle un pulso a China, su primer socio comercial, promoviendo la invasión rusa a Ucrania? ¿Tampoco asistió Putin al entierro? Se limitó a inclinarse ante el féretro en el hospital con un ramo de rosas rojas y a persignarse. La ausencia de un verdadero funeral de Estado es coherente con el hecho de que el actual régimen ruso no sea resultado de Gorbachov, sino de lo que lo derribó. Gorbachov fue la antítesis de lo que representa para Rusia la invasión de Ucrania.
Respecto a España, la ignorancia de la izquierda sobre lo que era la URSS y la simpleza de atribuir a Gorbachov la responsabilidad de la disolución del superestado que tan bien nos venía como contrapeso global, ha producido comentarios negativos muy cortos sobre la personalidad del gran ruso universal que minusvaloró al imperialismo . Por ahí pocas sorpresas. " (Rafael Poch , CTXT, 18/09/2022)
No hay comentarios:
Publicar un comentario