7.11.22

Alemania toma medidas que otros países no se pueden permitir, y dopa a sus empresas con un escudo energético que supera los 200.000 millones de euros, una cantidad inasumible para la mayoría del continente... a la espera de que estas medidas lleguen en febrero, el Estado asumirá las facturas de gas de todos los hogares y pequeñas empresas durante el mes de diciembre... mientras se niega a aceptar una intervención de los precios energéticos a nivel europeo... así que Duralex, empresa francesa de cristalería, que ha tenido que cerrar por no poder pagar la factura eléctrica, podría decir: ‘Yo he tenido que cerrar, porque no puedo pagar las facturas, mientras que Alemania está ayudando a mis competidores'. Puede haber competencia desleal

 "“¡Llega la ayuda de emergencia!”. Con este mensaje, el canciller alemán socialdemócrata, Olaf Scholz, anunció este miércoles las medidas para proteger a los hogares y las empresas ante el invierno más difícil que se recuerda en Europa en las últimas décadas. Entre la batería de partidas aprobadas, la más llamativa es que el Estado alemán sufragará en diciembre las facturas de gas de todos los clientes y pequeñas empresas: “El Gobierno federal correrá con el coste”, añadía Scholz, que matizaba que era una medida para amortiguar los precios de la energía.

 “Sin haber elecciones en Alemania, me parece una medida que es muy electoralista”, analiza en conversación con infoLibre el profesor Josep Maria Català, que imparte estudios de Economía y Empresa en la Universitat Oberta de Catalunya. “Es contradictoria y creo que podría entrar en conflicto con la política de ahorro energético de la UE, con la transición energética y también en términos de competencia”, explica.  

 El Gobierno alemán difundió el paquete de medidas en el que explica hacia donde se dirigirá el gasto de 200.000 millones de euros que anunció el 29 de septiembre. La principal medida es que limitará el precio del gas para hogares y para pequeñas empresas (consumo inferior a 1,5 gigavatios-hora al año). Quedará en 12 céntimos el kilovatio-hora y 9,5 para la calefacción. Supondrá reducir más de un 40% el precio actual. La medida empezará a aplicarse en febrero de 2023 (mes que se abonaría en marzo con carácter retroactivo) hasta abril de 2024. También habrá un tope de 40 céntimos el kilovatio-hora para la electricidad y una cuota básica basada en el 80% de su consumo anual previsto. La industria también se verá beneficiada con un límite del precio del gas de 7 céntimos por kilovatio-hora y de electricidad en 13 céntimos. El medida estrella es el anuncio de que, a la espera de que estas medidas lleguen en febrero, el Estado asumirá las facturas de gas de todos los hogares y pequeñas empresas durante el mes de diciembre.  

 El objetivo de estas medidas no solo es ayudar a los hogares (a todos, no solo los vulnerables), sino tratar de ayudar a las empresas para evitar que Alemania entre en una recesión más dura de lo previsto. “Desde el punto de vista social serán positivas, pero esto tendrá sus repercusiones. Pero yo creo que son medidas populistas, en la medida en que serán populares, pero no están bien dimensionadas. Deberían estar dirigidas en términos de renta. No tiene sentido que se le pague la factura a todo el mundo. Se mete a todo el mundo en el mismo saco y hay gente que sí tiene capacidad para pagar sus propias facturas. Yo creo que debería haberse hecho mediante umbrales”, señala el profesor Català. 

Empresas alemanas “dopadas” en un contexto difícil para toda la UE

Al conocerse las medidas del Gobierno alemán este miércoles, la vicepresidenta para la Transición Energética, Teresa Ribera, lamentó que Alemania ponga “dificultades” para aceptar una intervención de los precios de la energía a nivel europeo. “Siempre es preferible que todos apliquemos las mismas reglas”, señaló la vicepresidenta. En ese sentido, la ministra destacó que aún no conocía en profundidad el plan presentado por Alemania y admitió desconocer si cuenta con el aval de la UE: “Hay que entender que cuenta con el visto bueno de la Comisión”, señaló. Fuentes gubernamentales han valorado a infoLibre que si las medidas energéticas que se adoptan dependen del músculo financiero de cada país, puede crear rupturas en el mercado único europeo.

En este sentido, el economista Josep Maria Català advierte que la UE podría decirle a Alemania que sus medidas colisionan contra la libre competencia: “Puede haber un choque institucional. Una cosa es ayudar a particulares, como la subvención a la gasolina en España, Francia o Alemania, y otra es pagarle directamente las facturas a las empresas. Estás beneficiando a un sector empresarial”. El académico pone de ejemplo la situación de la conocida empresa de cristalería Duralex, cuyas resistentes vajillas de cristal color ámbar han estado muy presentes en los hogares españoles. Esta empresa ha tenido que recurrir a un ERTE para 250 empleados y cerrar uno de sus hornos porque no puede hacer frente a la factura del gas. “Esta empresa podría decir: ‘Yo he tenido que cerrar, porque no puedo pagar las facturas, mientras que Alemania está ayudando a mis competidores'. Puede haber competencia desleal, encima siendo la campaña de Navidad. Esto podría generar fricciones entre países”, apunta el profesor. Podría darse la circunstancia, por ejemplo, de que las empresas alemanas aprovechen para cargar en diciembre la producción de varios meses, aprovechando que el Estado corre con la factura del gas. 

 Las citadas fuentes gubernamentales han valorado a infoLibre que es cierto que las medidas alemanas podrían poner en riesgo el fair play europeo. El think tank Bruegel hace un informe mensual sobre el gasto que supone para los países las medidas para paliar la crisis energética. Según estos datos, Alemania ya ha destinado 264.000 millones de euros, un gasto muy por encima que el de cualquier otro país. El segundo en la lista es Francia, con 71.600 millones. Aunque ya no es miembro de la UE, en medio está Reino Unido, con un gasto de 97.000 millones, también muy lejos de Alemania.  

Medidas inasumibles para España

La situación económica de Alemania no es comparable con la mayoría de países europeos. Respecto a España, tiene un músculo económico mucho más poderoso: es un país más rico, que tiene mucha menos menos deuda, menos déficit fiscal (España gasta más de lo que consume, en mayor proporción que Alemania) y una tasa de paro irrisoria (del 3%, frente la tasa española del 12,5%). No obstante, Alemania está más expuesta a los problemas que acarrea la invasión rusa de Ucrania: el 55% del gas que importó Alemania en 2021 provino de Rusia, frente al 10% de España. Como consecuencia de esta dependencia, la inflación alemana se situó en octubre en el 11,6%, frente al 7,3% de España. (...)

“Las medidas alemanas podrían sentar un precedente”, explica el profesor Josep Maria Catalá. “Otros podrían decir: ‘Si lo ha hecho Alemania, nosotros también podemos’. Pero, además de las diferencias de las economías de los países, Alemania tiene mayor capacidad de reacción. Los bonos alemanes tienen buena salida”, señala el profesor. Ya que los países de la eurozona no pueden imprimir dinero para financiarse, al ceder la competencia de la política monetaria al Banco Central Europeo, los países recurren a la emisión de deuda para financiarse. Dependiendo del estado de salud de su economía, estos bonos de deuda tienen una mejor o peor acogida entre los inversores. Los bonos alemanes tienen una acogida más favorable, en comparación con la que tienen los españoles. Por lo que Alemania mayor facilidad para emitir deuda y financiar medidas extraordinarias, como estas.

“Parches”, para no ir a la raíz del problema

“Lo que hace Alemania, y la mayoría de los países europeos, es solucionar problemas a corto plazo", critica el profesor Català. “Lo que no es lógico es que tengamos un mercado eléctrico que tienes que hacer dos máster para entenderlo. No es normal que una empresa hidroeléctrica reparta enormes beneficios entre sus directivos en este momento… sobre todo después de emplear técnicas como desembalsar aprovechando que la electricidad estaba más cara. Los Gobiernos tendrían que meterse más a fondo en esto”, añade el académico.  

Este economista señala lo que es el problema de fondo, el diseño del mercado eléctrico europeo. Por ello critica especialmente a Alemania, que fue junto a Bélgica uno de los países que más oposición presentó cuando España planteó en octubre de 2021 que había que cambiar las normas del mercado de la electricidad. El motivo, como explicó infoLibre, es que Alemania no tiene una tarifa regulada, como España, que va pareja a los precios del mercado mayorista. Por lo tanto, los consumidores alemanes no notaron la primera subida de precios en el invierno de 2021-2022. No obstante, ahora se da el escenario contrario: las empresas eléctricas han subido las tarifas en el mercado libre, mientras que el precio mayorista, al menos de momento, está más bajo, lo cual favorece a los hogares españoles acogidos al llamado PVPC. 

“Entiendo que poner a una comunidad de vecinos, como la UE, de 27 miembros, es difícil. Pero a veces hay que dar un golpe en la mesa”, critica el académico, en referencia a la reticencia de la Comisión Europea para abordar una reforma de calado. “No sé qué dirá la Comisión Europea. Alemania es uno de los países que se negó a tomar medidas. Parece una salida desesperada: cómo no saben cómo solucionar el problema, se dedican a dar ayudas”, critica . (...) "              (Javier Guzmán, InfoLibre, 06/11/22)

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