20.2.23

La banca acumula desgravaciones que le permiten recuperar todo lo que ha pagado en impuestos desde el rescate

 "Los bancos españoles, cuyas patronales han recurrido esta semana ante los tribunales el impuesto extraordinario que los de mayor tamaño deben pagar como medida de apoyo para hacer frente a las exigencias de la crisis y en un año de beneficios récord, acumulan bases fiscales negativas suficientes como para compensar los impuestos que han pagado a lo largo de la última década y recuperarlos, mediante cobros en metálico, de las arcas de Hacienda.

El modelo bancario español ha desarrollado a lo largo de esta última década de rescate y concentración una particularidad en el ámbito tributario como son los DTA, o activos fiscales diferidos por sus siglas en inglés, una fórmula de descuentos tributarios específica (y 'a medida') de las entidades financieras que entró en vigor en 2013 por decreto del Gobierno de Mariano Rajoy y que les ofrece la posibilidad de descontarse 42.073 millones de euros de sus impuestos o, si no los consumen antes de 2032, de canjear la cifra restante por deuda pública.

 El peculiar diseño de los DTA bancarios, que incluye las dotaciones que la entidades se anotan en previsión de impagos, el coste de las prejubilaciones y las aportaciones a planes de pensiones de empleados y directivos, ha permitido a los bancos sumar esos 42.000 millones a las bases negativas 'estándar' de más de 31.000 que ya arrastraba de ejercicios con pérdidas, en una fórmula que aplican todo tipo de sociedades.

La suma de esas dos cifras prácticamente equivale a la factura tributaria de caso 75.000 millones de euros que las entidades financieras españolas han ido pagando por sus resultados en los ejercicios de la década que siguió al rescate iniciado en 2012.

Esas cantidades ingresadas por la Hacienda pública acabarán viéndose compensadas por esas bases negativas, que en el caso de los DTA los bancos van cobrando conforme se van dando las circunstancias que establece la normativa: presentar "pérdidas contables", ser "objeto de liquidación", lo que incluye las fusiones, o ser declaradas insolventes por un tribunal, mientras que los 'estándar' se van descontando por su propio procedimiento.

De hecho, el descuento superará en la práctica la cuantía de los impuestos de una década, ya que a los pendientes de ejecutar se les deben sumar los que han ido cobrando en los últimos años, como los 4.000 millones de 2022 o los 1.300 de 2019.

Y, por otra parte, la factura tributaria que contabilizan las dos patronales del sector, Aebanca por los bancos 'de siempre' y Ceca por las cajas de ahorro bancarizadas, incluyen las que liquidan en otros países Santander y BBVA, que tienen el 80% de su negocio fuera de España.

El escaso refuerzo del patrimonio pese a los beneficios

Al margen de bicocas como la señalada, ¿aprendió la banca española las lecciones de la crisis desatada tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, que propició un rescate y un proceso de concentración cuya factura ronda los 120.000 millones de euros entre las inyecciones directas de fondos y la puesta en marcha de instrumentos como el 'banco malo'? Quizás no todas, o al menos eso parece desprenderse de la evolución de un indicador clave de sus balances como es el patrimonio neto, el epígrafe que, al mostrar la diferencia entre los activos y los pasivos exigibles, entre ellos los fondos de los clientes, muestra la capacidad de resistencia a las adversidades económicas.

En septiembre de este año, fecha de cierre de los últimos estados financieros consolidados que elaboran las dos patronales del sector, el patrimonio neto ascendía a 235.916 millones de euros, que son solo 32.789 más de los que figuraban en ese epígrafe al terminar 2012, el año en el que comenzó la operación de rescate, y únicamente 22.826 más de los que figuraban a finales de 2008, el ejercicio en el que empezó la crisis financiera que derivó en la 'gran recesión'.

 "Se trata de un 'gigante con los pies de barro'", sostiene el economista Carlos Sánchez Mato, que recuerda cómo a lo largo de la última década, la del rescate y los procesos de fusión que no acaban de terminar, "ha habido una reordenación de balances en la que es muy complicado atribuir las pérdidas y quebrantos a unas entidades u otras. Pero en cualquier caso a los bancos les ha salido muy bien el rescate, porque hablamos de quebrantos limitados y de beneficios elevados".

Los beneficios acumulados por la banca española en el decenio de 2013 a 2022 suman 122.575 millones de euros, a los que se añaden otros 57.664 del lustro anterior (2008-2012) para hacer un total de 180.239, buena parte de ellos procedentes del negocio en el exterior de las dos grandes multinacionales financieras del Íbex35, Santander y BBVA.

 El cruce de esos resultados con las anotaciones del patrimonio neto sitúan en el 26,7% el peso del crecimiento de ese epígrafe sobre los beneficios netos para la última década y en el 12,6% si el cálculo se realiza para el periodo de 2008 a 2022.

Eso significa que las entidades financieras solo han dedicado uno de cada cuatro millones ganados, o de cada ocho, a reforzarse, lo que, por pasiva, indica que tres de cada cuatro, o siete de cada ocho, han tenido otro destino; principalmente, la remuneración de unos accionistas cada vez más exigentes en la exigencia de rendimientos para su capital y, también, una recompra masiva de participaciones cuya finalidad es la misma por la vía de reducir la presencia de inversores minoritarios en el accionariado. (...)"            (Eduardo Bayona , Público, 19/02/23)

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