14.12.23

“En diez años podemos echar de menos la sanidad pública”... la que se percibe como la más accesible de Europa... el deterioro es evidente y si no se ponen soluciones tal vez en una década estemos echando de menos la sanidad pública. La gente la valora, pero lo que se ha conseguido, se puede perder en muy poco tiempo... Esa equidad tiene que ver con el sistema público... la gente que elige la sanidad privada no lo hace por la calidad, sino porque busca reducir los tiempos de espera. De hecho, cuando hay una urgencia, prefiere ir a la pública

 "Más de la mitad de la población española está satisfecha con el sistema sanitario. La sanidad pública ha sido tradicionalmente la joya de la corona, pero es un diamante que hay que cuidar y pulir a diario. Según el último estudio de Ipsos, la tercera compañía de investigación de mercados y opinión más grande del mundo, los ciudadanos lamentan la falta de personal médico y las largas listas de espera de una red que se percibe como la más accesible de Europa, pese a que la mayoría no cree que vaya a mejorar en el futuro. 

 El director de Opinión Pública y Estudios Sociales y Políticos de la compañía, José Pablo Ferrándiz, analiza los resultados del trabajo, y advierte: “Las comunidades autónomas, que son las interesadas, tienden a mezclar la valoración de los sanitarios con la gestión, que no siempre es buena”. 

 Las evaluaciones de los ciudadanos sobre la sanidad tienden a volver al periodo pre-covid. Cuando preguntábamos por la confianza en las instituciones, que es algo muy recurrente en la cultura política, el sistema sanitario español siempre ha sido la joya de la corona. Con la transferencia a las comunidades sabemos que hay diferencias importantes, pero en general siempre ha sido de las mejor valoradas, sobre todo el personal sanitario, más que la gestión. Las comunidades autónomas, que son las interesadas, tienden a mezclar las dos cosas porque saben que al gente va a evaluar muy bien el sistema respecto a los trabajadores, pero saben que la gestión no siempre es buena. Es verdad que con la pandemia la gente vio que el sistema estaba saturado, que hacía falta mucho personal, etc. y en 2020 las evaluaciones empeoraron un poco. Ahora se están recuperando. 

Más de la mitad de la población (55%) considera que la calidad de la atención es buena o muy buena, pero el 72% cree que el sistema está desbordado. ¿Son respuestas contradictorias?

Cuando se hacen encuestas, en el caso de España se debería diferenciar claramente la gestión de los profesionales. La gente dice que los profesionales y la atención tienen una nota magnífica, pero las quejas siempre están referidas a lo mismo, que es casi consustancial al sistema: los tiempos de espera, sobre todo para los especialistas, y la saturación del sistema, cuando vas a consulta y tienes que esperar. Siendo así que las urgencias, en nuestro caso, están muy bien evaluadas en comparación con el resto de países nuestro entorno. Además es más eficiente y más igualitario de lo que perciben otros ciudadanos europeos. Esa diferenciación es lo que puede provocar esa aparente contradicción.

¿Esa equidad tiene que ver con el sistema público?

Tiene que ver con el sistema público. Una de las cuestiones que sabemos y que ayuda a contextualizar es que la gente que elige la sanidad privada no lo hace por la calidad, sino porque busca reducir los tiempos de espera. De hecho, cuando hay una urgencia, prefiere ir a la pública. El problema es que ahora también se están produciendo tiempos de espera en la privada.

Vemos que cada vez más gente considera que la situación del sistema sanitario no mejorará en los próximos años (un 62%, frente al 38%). ¿Podemos hablar de un pesimismo sanitario?

No creo que haya pesimismo sanitario. La pandemia fue un aviso, porque decíamos que nuestro sistema sanitario era espléndido y de repente nos dimos cuenta de que no estaba preparado para una emergencia. Eso fue un impacto sorprendente para muchos ciudadanos, que empezaron a reclamar más dinero para la sanidad pública y a pensar que había que mejorarla. Pero, por otro lado, a ese 38% habría que sumarle el 44% que dice que va a permanecer igual. Nosotros somos los que mejor evaluamos nuestro sistema, en comparación con los países de nuestro entorno. En el CIS, por ejemplo, la valoración está por encima del seis, y en algunas cuestiones está por encima del siete, en una escala de cero a diez. Yo hablaría de optimismo moderado. Tal vez en otros sistemas haya más expectativa de mejora, porque parten de una situación peor. (...)

¿Tiene la percepción de que cuando llegan unas elecciones se olvida la sanidad?

En el caso de Madrid, es evidente. El propio Miguel Ángel Rodríguez dijo que lo único que les podría hacer perder la mayoría absoluta es la sanidad. En otras cosas, puedes confundir a los ciudadanos a través del elemento discursivo, pero cuando eres usuario y te estás dando cuenta de si está bien o mal, es más difícil. Y, sin embargo, el PP sí ha tenido mayoría absoluta en la Comunidad, pese a que en los últimos barómetros se veía una bajada de la percepción de la calidad. Indudablemente, los ciudadanos lo tienen en la balanza, pero ha habido otros aspectos que han pesado más. Ahora Ayuso ha dicho que va a invertir más, supongo que está pensando en su futuro.  (...)

¿Quién evalúa mejor la sanidad pública?

Quien más la utiliza, que son las personas mayores. Eso es un test de resistencia. Podemos decir que la calidad está contrastada. Los jóvenes son los más críticos y quienes menos suelen entender por qué hay que destinar dinero a la sanidad pública. Cuando somos jóvenes pensamos que la salud nos va a durar para siempre.  (...)

¿Cómo valora usted el sistema sanitario español?

Coincido con la mayoría de ciudadanos. Los profesionales y las herramientas del sistema público son de las mejores que existen en cualquier país de nuestro entorno y deberíamos estar orgullosos. El problema es que es necesario abordarlo de otra forma desde el punto de vista económico porque la gestión está siendo totalmente deficiente. En los últimos años estamos viendo un deterioro en las instalaciones públicas y desde el ámbito político no se están implementando medidas económicas para solventarlo. Es verdad que sigue siendo de calidad también en cuanto a lo igualitario, pero el deterioro es evidente y si no se ponen soluciones tal vez en una década estemos echando de menos la sanidad pública. La gente lo valora, pero lo que se ha conseguido, se puede perder en muy poco tiempo. Eso me preocupa especialmente."              

(Entrevista a José Pablo Ferrándiz, director de Opinión Pública de Ipsos, eldiario.es, 03/11/23)

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