11.12.23

Lo de A Coruña, ¿Crimen machista? Demasiado fácil... No es la primera vez que parejas ancianas y enfermas son noticia porque una de las dos personas –en todos los casos que recuerdo había sido el marido- mata a la otra y luego se suicida... El que sea el hombre el que primero mata y luego se suicida no me hace pensar que estemos ante un acto de violencia machista... A veces hay un pacto en la pareja y otras, una desesperación que rebasa todos los límites... Todas deberíamos tener acceso a un método dulce para terminar, y poner fin a la propia vida no debería ser algo tan difícil

 "Este es el notición: no figuraban en las bases de datos municipales de Servizos Sociales ni del Servizo de Axuda no Fogar. Manuel tenía 88 años, y vivía solo con su esposa Encarna de 80, que sufría movilidad reducida, parkinson y alzheimer. Rebuscando en periódicos de Galiza, aparece el testimonio de una vecina “Hai unha semana coincidín con el no autobús a Santiago, e pregunteille por ela, e díxome que estaba moi mal”. También aparece el dato de que el marido, “hace años” había pedido una rampa en el portal para facilitar las salidas de Encarna. Por tanto, la situación de deterioro de ella venía de lejos.

Según la prensa gallega, la nuera acudía al domicilio todos los días, no hay más detalles. El lunes, los encontró sin vida. Él le había dado muerte a ella a cuchilladas y luego se mató de la misma manera. La foto de las autoridades alineadas en la acera en virtuosa repulsa por lo que califican de asesinato machista es repugnante. La concentración feminista en Vigo calificando el suceso de “terrorismo machista” encoge el corazón.

A partir de aquí dejo de referirme al caso concreto, del que conocemos poco. No es la primera vez que parejas ancianas y enfermas son noticia porque una de las dos personas –en todos los casos que recuerdo había sido el marido- mata a la otra y luego se suicida. Estremece la manera de dar muerte o morir, porque en ocasiones se usan métodos (asfixia, acuchillamiento…) que probablemente hayan hecho sufrir a una o a las dos personas. Todas deberíamos tener acceso a un método dulce para terminar, y poner fin a la propia vida no debería ser algo tan difícil.

El que sea el hombre el que primero mata y luego se suicida no me hace pensar que estemos ante un acto de violencia machista. A veces hay un pacto en la pareja y otras, una desesperación que rebasa todos los límites. Alguna vez, hablando entre feministas, se ha argumentado que sí que hay violencia machista en esos casos, porque cuando en una pareja es el hombre quien está más enfermo o dependiente, las mujeres cuidamos hasta el final, no matamos. Creo que es verdad, ellas no lo suelen hacer, al menos no de la manera en la que una termina en los periódicos. Pero que la conducta no sea habitual en las mujeres no me parece argumento suficiente para censurarla por machista, a no ser que estemos ratificando el principio de que hay que cuidar hasta inmolarse.

Lo primero que me sugiere este asunto es que también hay hombres a los que el patriarcado capitalista aplasta al desentenderse del cuidado y atribuirlo a la esfera familiar. La acción de matar y morir a cuchilladas habla de descontrol sobre la propia vida y de una desesperación ante la que no parece oportuno situarse en el mismo lado de la acera que las autoridades. De la misma forma que ya hace tiempo que las feministas hemos conseguido que la violencia de los hombres hacia las mujeres deje de considerarse un asunto privado aunque se produzca dentro de la casa y en familia, la atención a la dependencia en la vejez tampoco debería considerarse un asunto íntimo. No se puede tratar como tal, y a la vista está.

Lo que sí es un asunto íntimo es la libre decisión sobre el momento de la propia muerte, derecho que se niega imponiendo unas creencias religiosas o una ética que no son las de todas. Aunque claro, la prohibición de disponer de la propia vida puede no seguirse cuando la persona a la que ayudar a bien morir tiene los contactos necesarios en la clase médica. Este privilegio sí que es un crimen."                  (Isabel Otxoa, Viento Sur, 05/12/23)

No hay comentarios:

Publicar un comentario