21.3.24

En la crisis del coronavirus, por primera vez en cuarenta años, se puso al Estado a funcionar en beneficio de la mayoría. Y funcionó. Ampliando el gasto salimos antes de la crisis, sin perder empleo, sin recortar servicios públicos y creciendo a un buen ritmo. Las políticas de izquierdas valían para algo. Siempre se supo, por eso se nos contó que no había alternativa... Tras casi cuatro años de suspensión, se pretende reactivar el mal llamado Pacto de Estabilidad, un corsé que limita el gasto por Estado, y que no tiene mayor sentido aplicar en un momento donde la transición energética y digital requerirán de inversión pública ¿También se nos dirá esta vez que no hay alternativa? (Daniel Bernabé)

 "(...) La crisis que nuestro país sufrió a partir de 2008, una de naturaleza mundial, tuvo su origen en el gigantesco sector inmobiliario utilizado por la banca para obtener incontables beneficios especulando con el suelo, pese a que todo el mundo sabía que esta forma de crecimiento tarde o temprano provocaría un desastre que arrastraría al resto de sectores. Aunque el golpe fue duro, las medidas de intervención del Gobierno de Zapatero absorbieron parte del impacto. Hasta que en 2010 los bancos estadounidenses, afectados del mismo problema que los españoles, qué hacer con aquella cartera de activos tóxicos, decidieron recuperar su dinero apostando contra la deuda soberana de los países del sur de Europa. 

Se nos contó que recortar nuestro gasto público daría confianza a los inversores, pero la realidad es que los inversores estaban demasiado ocupados llenándose los bolsillos a costa de nuestros bonos. La situación mejoró sólo desde que intervino el Banco Central Europeo comprando parte de esa deuda, algo que se pudo haber hecho mucho antes, si el deseo no hubiera sido desmantelar unos Estados del bienestar que se juzgaban sobrantes y, de paso, disciplinar a unas poblaciones que nunca hubieran aceptado esos recortes de otra manera.

La prueba es que con la crisis del coronavirus se actuó de manera muy diferente, tanto a nivel europeo como en la propia España. En vez de utilizar como coartada aquella contingencia contándonos que no había más horizonte, se exploraron todas las posibilidades y por primera vez en cuarenta años se puso al Estado a funcionar en beneficio de la mayoría. Y funcionó. Ampliando el gasto salimos antes de la crisis, sin perder empleo, sin recortar servicios públicos y creciendo a un buen ritmo. Las políticas de izquierdas valían para algo. Siempre se supo, por eso se nos contó que no había alternativa.

La Confederación Europea de Sindicatos ha reunido este martes en Bruselas a 15.000 personas provenientes de 30 países para protestar contra los planes de austeridad que la UE pondrá de nuevo en marcha en 2024. Tras casi cuatro años de suspensión, se pretende reactivar el mal llamado Pacto de Estabilidad, un corsé que limita el gasto por Estado y que no tiene mayor sentido aplicar en un momento donde la transición energética y digital requerirán de inversión pública para evitar sus efectos adversos sobre la mayoría. Un descontento que, además, será capitalizado por el populismo de extrema derecha. ¿También se nos dirá esta vez que no hay alternativa?"               (Daniel Bernabé , InfoLibre, 12 de diciembre de 2023)

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