17.1.11

Los gobiernos debe invertir para evitar una depresión

"Un desfase normal entre oferta y demanda de algún subconjunto de las mercancías actualmente producidas no es un problema grave, porque se equilibra con el exceso de demanda de otras mercancías producidas actualmente. Cuando los sectores que padecen una demanda insuficiente despiden a trabajadores, los sectores que se benefician de un exceso de demanda los contratan.

La economía se reequilibra rápidamente y de ese modo vuelve al pleno empleo (...)

En cambio, un desfase entre la oferta y la demanda cuando el exceso de demanda correspondiente afecta a los activos financieros es una receta para el desplome económico.

La corriente de trabajadores que pierden el empleo supera la de los que lo recuperan, y cuando el empleo y los ingresos experimentan un marcado descenso, el gasto en las mercancías actualmente producidas disminuye aún más y la economía experimenta una caída libre en la depresión.

Así pues, el primer principio de la política macroeconómica es el de que como solo el Gobierno puede crear los activos financieros de primera categoría para la inversión que escasean en una depresión, su misión consiste en hacerlo.

El Gobierno debe velar por que la masa monetaria se ajuste al nivel de demanda de dinero correspondiente al pleno empleo y por que la oferta de vehículos de ahorros seguros en los que los inversores puedan depositar su riqueza se ajuste también a la demanda.

¿Qué tal han desempeñado esa misión los Gobiernos del mundo en los tres últimos años?

En el Asia oriental (exceptuado el caso de Japón), los Gobiernos parecen haberlo hecho bastante bien. (...)

En Norteamérica, los Gobiernos parecen haber ido arreglándoselas mal que bien. (...)

Los problemas más graves en este momento se dan en Europa. La incertidumbre sobre cómo se van a garantizar exactamente los pasivos de bancos muy apalancados y Gobiernos periféricos excesivamente apalancados está reduciendo la oferta de vehículos de ahorro seguros en un momento en el que el reequilibrio macroeconómico requiere que aumente. (...)

La tónica a grandes rasgos está clara: cuanto más se han preocupado los Gobiernos por la posibilidad de propiciar un futuro peligro moral con rescates excesivos y han procurado frenar el aumento de la deuda pública, peores resultados han obtenido las economías de sus países.

Cuanto más se han centrado en políticas encaminadas a recuperar el empleo a corto plazo, mejores resultados han obtenido sus economías." (J. BRADFORD DELONG: Un momento para gastar. El País, 16/01/2011, p. 18)

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