24.11.11

Porque el problema español no es tanto la deuda pública como la privada. La suma de ambas supone ya el 355% del PIB español. La cuarta mayor del mundo desarrollado. "Los mercados nos dan la bofetada en la deuda pública, pero en realidad lo hacen por la de las grandes empresas y bancos"

"Hace más de un año que Europa protagoniza una peculiar versión de Diez negritos. El suspense ya no consiste en averiguar quién será el siguiente invitado a la cena que caiga asesinado, como ocurría en la novela de Agatha Christie.

Ahora se busca al próximo en declararse incapaz de pagar su deuda. Los sospechosos están entre los 17 miembros del club de países que comparten moneda. Tres personajes secundarios ya han caído.

 Nadie sabe si habrá más víctimas y, en caso de haberlas, si será el turno de España o Italia. Aunque lo cierto es que, si la trama avanza hasta ese punto, poco importaría ya el orden. El peso de estas dos economías es tan grande que la quiebra de cualquiera de ellas arrastraría al resto de la eurozona. (...)

España ha tenido que pagar precios muy altos para financiarse en las tres subastas celebradas. La colocación de obligaciones a 10 años se cerró el jueves con un rendimiento superior al 7%, el más alto desde 1997. "A este nivel no podremos continuar mucho tiempo" (...)

 Porque el problema español no es tanto la deuda pública como la privada. La suma de ambas supone ya el 355% del PIB español -la cuarta mayor del mundo desarrollado- frente al 310% en Italia, según el Banco Internacional de Pagos.

El exsecretario de Estado de Economía y ahora responsable del área financiera de PwC Luis de Guindos ha advertido de que, entre el sector público y privado, los vencimientos de España a lo largo de 2012 ascienden a más de 300.000 millones de euros.

 "Los mercados nos dan la bofetada en la deuda pública, pero en realidad lo hacen por la de las grandes empresas y bancos", resume Juan Antonio Maroto, catedrático de Economía Financiera y vicerrector de la Complutense.


Pese a todo, el tipo de interés medio que paga el Estado por financiarse sigue en niveles históricamente bajos. El pasado mes de septiembre estaba por debajo del 4% cuando a principios de los años noventa superaba el 10%.

El problema es que este porcentaje puede ir subiendo rápidamente si las instituciones europeas no ponen coto a las tormentas que sobrevuelan los mercados de medio continente.

Alemania se niega en redondo a facilitar la decisión que muchos analistas señalan como única solución: que el Banco Central Europeo intervenga de forma masiva -y no con cuentagotas como ahora- comprando deuda en el mercado secundario e impidiendo que las primas de riesgo de los países más perjudicados pasen de un determinado nivel. Y sin embargo, Berlín no está fuera de peligro.

Además de que una eventual quiebra de alguno de los grandes países del euro pondría en serios apuros a su sistema financiero, Alemania arrastra una deuda elevada, del 82% del PIB, como se encargó de señalar esta semana el primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo.

"Es más alta que la de España, pero aquí nadie habla de ello", dijo Jean-Claude Juncker, que se declaró "muy preocupado" por este asunto."             (El País, 20/11/2011, p. 26)

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