"Montes no se cansa de insistir: “Con la Unión Europea y el euro se ha
creado un auténtico monstruo; y ya no existe solución”. Explica el
economista que los estados controlan, aun en el marco de un “capitalismo
salvaje”, la mitad de la economía nacional.
“Esto les permite ciertas
funciones de redistribución y equilibrio; en cambio, nada de esto existe
en la UE”. Los estados han cedido buena parte de la soberanía a Europa y
se han quedado sin herramientas para amortiguar la circulación
libérrima de capitales (moneda propia, banco central, banca pública,
tipos de cambio, entre otras).
Estas ideas resultan ya bien
conocidas. La consecuencia es el “monstruo” citado por Pedro Montes: la
Europa de “dos velocidades” y la consiguiente crisis de las deudas. “Es
imposible que España pueda afrontar su deuda, pues son montos que no
pueden asumirse; hay siempre un momento, cuando las sumas son enormes,
que acaban por devorar a los deudores; y esto es lo que ocurre hoy”,
explica tajante el economista y miembro de Socialismo 21.
Ante el
desastre, Montes propone vincular la recuperación de una política
monetaria propia al abono de la deuda. También pide que se plantee una
moratoria “de al menos 20 años” en los pagos, además de una quita. Ahora
bien, “que cada palo aguante su vela”, matiza Pedro Montes. “¿Qué le
vamos a hacer los ciudadanos si la banca española no puede hacer frente a
sus pagos con los bancos alemanes?”, se pregunta.
Otra
cuestión son las auditorías, que cada vez reivindican más organizaciones
sociales. Montes pide hilar fino. En una primera fase, años 2007 y
2008, en los albores de la crisis, el estado español se endeuda por
motivos como el incremento de la inversión pública y los pagos de
prestaciones, explica Pedro Montes.
“Es muy difícil que esto se le haga
pasar por ilegítimo a los acreedores”, subraya. Pero “otra cosa
es lo que ocurre en 2012. El estado se ha endeudado para resolver los
problemas de las entidades financieras. Esto sí que resulta ilegítimo ”, concluye.
Cuidado con el lenguaje. Con términos como “rescate”, presentes a
diario en los medios y en los discursos oficiales. “El enemigo es muy
perverso y muy listo; nos engaña todo lo que puede”.
“A uno se le rescata
cuando está ahogándose, pero la ayuda para el pago de deudas
inmediatas, vinculada a condiciones que maniatan a un país, es otra
cosa”, explica el miembro de Socialismo 21.
Recuerda, asimismo, el
dinero público que, a través de instituciones como el Banco Central
Europeo (BCE), se ha entregado a la banca privada (a tipos de interés
mínimos) para que resuelva sus compromisos con acreedores también
privados. “A eso lo llaman rescate ”, concluye. Mediante este
mecanismo, las entidades financieras alemanas, en tanto que grandes
acreedores, han mejorado su salud.(...)
En el caso español, un mero repaso de las cifras permite desmontar muchos de los tópicos. El pasivo
(compromisos de pago, deuda y capítulos similares) de España en su
conjunto (estado, bancos, empresas y particulares) con el exterior es de
2,3 billones de euros. De esta cifra, sólo unos 300.000 millones de
euros corresponde a las diferentes administraciones públicas.
El grueso
de la deuda, por tanto, es de carácter privado, aunque la receta de ricino
se fundamente en el recorte del gasto público en servicios escenciales.
Montes apunta las dos salidas que en España se han ensayado.(...)
Montes ha insistido hasta el hartazgo en que los déficit exteriores
acumulados por los países de la periferia europea derivan, en gran
medida, de la entrada en vigor de la moneda única en 1999. Los estados
perdieron entonces la moneda propia, la capacidad de imponer los tipos
de interés y de cambio y, en definitiva, la posibilidad de un banco
central con plenas competencias.
Ya no se podía devaluar o revaluar una
moneda para aumentar las exportaciones o abaratar las importaciones,
según las necesidades de la coyuntura. Pero, sobre todo, “la periferia
europea podía financiarse muy fácilmente en euros; todo era maravilloso,
pero se trataba de una gran mentira”, explica el economista de
Socialismo 21.
La falacia estriba en que pese a los flujos de
dinero fácil y el “boom” del ladrillo, el déficit y la deuda de los
países periféricos no paraba de crecer. Antes del euro, recuerda Pedro
Montes, el déficit exterior de la economía española nunca superó el 3,4%
del PIB.
Tras la entrada en vigor de la moneda única, en los países de
la periferia se han alcanzado tasas del 14 y el 15%. En números
absolutos, hasta la entrada en el euro la economía española (sector
público y privado) debía 540.000 millones de euros a los acreedores
extranjeros. Algo más de una década después, el pasivo ronda los 2,3 billones de euros.
En el capítulo de las alternativas, Montes reitera los planteamientos
que en público y por escrito defiende desde hace años. “Hay que
retirarse de esta Europa”, sentencia. “Esto será amargo -reconoce-, pero
la otra opción es más austeridad, reducción de salarios e incremento
del paro”. “Hay que luchar y resistir, recuperar la política”, subraya
el economista.
“Pero también ofrecer alternativas a la gente, de lo
contrario no hacemos sino pelear contra un muro”. “El día que la
izquierda entre en el gobierno tendrá que aclarar qué quiere hacer con
Europa”. Es esta una de las grandes claves, “porque desde los orígenes
de la UE, la izquierda anda muy despistada en torno a esta cuestión”. (Enric Llopis
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