25.1.13

“Esta Unión Europea y el euro no van a sobrevivir”

"Montes no se cansa de insistir: “Con la Unión Europea y el euro se ha creado un auténtico monstruo; y ya no existe solución”. Explica el economista que los estados controlan, aun en el marco de un “capitalismo salvaje”, la mitad de la economía nacional. 

“Esto les permite ciertas funciones de redistribución y equilibrio; en cambio, nada de esto existe en la UE”. Los estados han cedido buena parte de la soberanía a Europa y se han quedado sin herramientas para amortiguar la circulación libérrima de capitales (moneda propia, banco central, banca pública, tipos de cambio, entre otras). 

Estas ideas resultan ya bien conocidas. La consecuencia es el “monstruo” citado por Pedro Montes: la Europa de “dos velocidades” y la consiguiente crisis de las deudas. “Es imposible que España pueda afrontar su deuda, pues son montos que no pueden asumirse; hay siempre un momento, cuando las sumas son enormes, que acaban por devorar a los deudores; y esto es lo que ocurre hoy”, explica tajante el economista y miembro de Socialismo 21. 

Ante el desastre, Montes propone vincular la recuperación de una política monetaria propia al abono de la deuda. También pide que se plantee una moratoria “de al menos 20 años” en los pagos, además de una quita. Ahora bien, “que cada palo aguante su vela”, matiza Pedro Montes. “¿Qué le vamos a hacer los ciudadanos si la banca española no puede hacer frente a sus pagos con los bancos alemanes?”, se pregunta. 

Otra cuestión son las auditorías, que cada vez reivindican más organizaciones sociales. Montes pide hilar fino. En una primera fase, años 2007 y 2008, en los albores de la crisis, el estado español se endeuda por motivos como el incremento de la inversión pública y los pagos de prestaciones, explica Pedro Montes.

 “Es muy difícil que esto se le haga pasar por ilegítimo a los acreedores”, subraya. Pero “otra cosa es lo que ocurre en 2012. El estado se ha endeudado para resolver los problemas de las entidades financieras. Esto sí que resulta ilegítimo ”, concluye. 

Cuidado con el lenguaje. Con términos como “rescate”, presentes a diario en los medios y en los discursos oficiales. “El enemigo es muy perverso y muy listo; nos engaña todo lo que puede”.

 “A uno se le rescata cuando está ahogándose, pero la ayuda para el pago de deudas inmediatas, vinculada a condiciones que maniatan a un país, es otra cosa”, explica el miembro de Socialismo 21. 

Recuerda, asimismo, el dinero público que, a través de instituciones como el Banco Central Europeo (BCE), se ha entregado a la banca privada (a tipos de interés mínimos) para que resuelva sus compromisos con acreedores también privados. “A eso lo llaman rescate ”, concluye. Mediante este mecanismo, las entidades financieras alemanas, en tanto que grandes acreedores, han mejorado su salud.(...)

 En el caso español, un mero repaso de las cifras permite desmontar muchos de los tópicos. El pasivo (compromisos de pago, deuda y capítulos similares) de España en su conjunto (estado, bancos, empresas y particulares) con el exterior es de 2,3 billones de euros. De esta cifra, sólo unos 300.000 millones de euros corresponde a las diferentes administraciones públicas.

 El grueso de la deuda, por tanto, es de carácter privado, aunque la receta de ricino se fundamente en el recorte del gasto público en servicios escenciales. Montes apunta las dos salidas que en España se han ensayado.(...)

 Montes ha insistido hasta el hartazgo en que los déficit exteriores acumulados por los países de la periferia europea derivan, en gran medida, de la entrada en vigor de la moneda única en 1999. Los estados perdieron entonces la moneda propia, la capacidad de imponer los tipos de interés y de cambio y, en definitiva, la posibilidad de un banco central con plenas competencias. 

Ya no se podía devaluar o revaluar una moneda para aumentar las exportaciones o abaratar las importaciones, según las necesidades de la coyuntura. Pero, sobre todo, “la periferia europea podía financiarse muy fácilmente en euros; todo era maravilloso, pero se trataba de una gran mentira”, explica el economista de Socialismo 21. 

La falacia estriba en que pese a los flujos de dinero fácil y el “boom” del ladrillo, el déficit y la deuda de los países periféricos no paraba de crecer. Antes del euro, recuerda Pedro Montes, el déficit exterior de la economía española nunca superó el 3,4% del PIB. 

Tras la entrada en vigor de la moneda única, en los países de la periferia se han alcanzado tasas del 14 y el 15%. En números absolutos, hasta la entrada en el euro la economía española (sector público y privado) debía 540.000 millones de euros a los acreedores extranjeros. Algo más de una década después, el pasivo ronda los 2,3 billones de euros. 

En el capítulo de las alternativas, Montes reitera los planteamientos que en público y por escrito defiende desde hace años. “Hay que retirarse de esta Europa”, sentencia. “Esto será amargo -reconoce-, pero la otra opción es más austeridad, reducción de salarios e incremento del paro”. “Hay que luchar y resistir, recuperar la política”, subraya el economista.

 “Pero también ofrecer alternativas a la gente, de lo contrario no hacemos sino pelear contra un muro”. “El día que la izquierda entre en el gobierno tendrá que aclarar qué quiere hacer con Europa”. Es esta una de las grandes claves, “porque desde los orígenes de la UE, la izquierda anda muy despistada en torno a esta cuestión”.    (Enric Llopis

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