"Un artículo que acaba de aparecer en el Boletín Económico del Banco de España (Una estimación del impacto de las variaciones del salario mínimo sobre el empleo)
ha sido rápidamente utilizado por los medios de comunicación para
criticar y combatir cualquier subida del salario mínimo español. (...)
Incluso el sentido común más elemental ya permite poner en cuestión
la afirmación del banco. ¿Cómo se puede creer que una subida del 0,6%
pueda ser determinante del empleo que lleven a cabo las empresas en un
país con más de cinco millones de desempleados y en donde el salario
mínimo es de 645,30 euros mensuales, uno de los más bajos de Europa?
¿No
será más bien al revés, que los salarios tan bajos son los que generan
demanda interna insuficiente para la inmensa mayoría de las empresas
españolas? ¿Es solo una casualidad insignificante para el Banco de
España que uno de los países con salarios más bajos y el único de la
OCDE en donde han bajado en términos reales sea el que tiene más paro?
El sectarismo ideológico que motiva los pronunciamientos neoliberales
del Banco de España y de la mayoría de los economistas que trabajan
allí les impide comprobar que el efecto de los salarios mínimos en la
teoría económica es una de las cuestiones más controvertidas y que no se
puede mantener como inequívocamente cierto que su subida tenga un
efecto negativo en el empleo, tal y como se quiere trasladar a la
opinión pública. Es más, hay quizá mayores evidencias de todo lo
contrario.
Para poder demostrar que el salario mínimo más elevado supone en
cualquier caso una rémora para crear empleo hay que adoptar una
hipótesis de partida que es completamente irrealista: que los mercados
funcionan como si fuesen de competencia perfecta (en realidad, incluso
así se puede refutar esas conclusión, pero no puedo entrar en este texto
breve sobre este asunto más complicado).
Fuera de esa irreal condición,
el efecto de salarios mínimos más elevados es muy dudoso, e incluso
puede ser considerado como positivo para el empleo en muchas
condiciones, y en mayor medida en situaciones de recesión como la
actual.
En 2007, 650 prestigiosos economistas estadounidenses, entre ellos
cinco Premios Nobel, firmaron un documento reclamando subidas del
salario mínimo defendiendo que eso apenas tendría efectos negativos
sobre el empleo y que, por el contrario, permitiría aumentar el
bienestar de los trabajadores con bajo salario. (Hundreds of Economists Say Raise the Minimum Wage).
Los profesores Andrajit
Dube,
T. William y Michael Reich publicaron en 2010 los resultados de
una investigación en la que analizaron lo ocurrido en los últimos 20
años en Estados Unidos demostrando que, lejos de impedir la creación de
empleo, la subida del salario mínimo tuvo efectos positivos sobre el
consumo y sobre el conjunto de la economía de aquel país (Minimum Wage Effects Across State Borders: Estimates Using Contiguous Counties.
En el mismo sentido: Sylvia Allegretto, Arindrajit Dube y Michael Reich Do Minimum Wages Really Reduce Teen. Employment? Accounting for Heterogeneity and. Selectivity in State Panel Data).
Otros dos, David Card y Alan Krueger, comprobaron en otro estudio que
en New Jersey, donde el salario mínimo había aumentado, creció el
empleo, y que en Pennsylvania, donde se había mantenido constante, se
redujo (The Effects of Increases in the Minimum Wage).
Estos últimos autores señalan que lo más que se podría llegar es a
decir que tendría que darse una subida del 10% en el salario mínimo (es
decir, 17 veces mayor que la que el Banco de España critica) para que
quizá se produjese una caída del 1% en el empleo). (...)
Otros muchos estudios han demostrado, con datos de la realidad de
diferentes países en la mano, que las subidas del salario mínimo, lejos
de ser negativas, pueden ser muy positivas para la economía por diversas
razones:
- - Disminuyen las rotaciones en el empleo, y por tanto la temporalidad, lo cual, entre otras cosas, reduce los costes de formación que tienen que afrontar las empresas porque los empleados permanecen más tiempo en sus puestos de trabajo.
- - Aumentan la oferta de trabajo pues incentivan que se incorporen más personas a la búsqueda de empleo.
- - Incrementan la productividad, porque hacen sentirse mejor a los trabajadores y comprometerse en mayor medida con los resultados de las empresas.
- - Incentivan la innovación porque es sabido que el bajo coste salarial lleva a las empresas a utilizar el trabajo como una alternativa a la incorporación de nuevos procesos y tecnologías novedosas, ya que si hay bajos salarios resultan comparativamente más caras.
- - Mejoran la salud y las condiciones de vida de los trabajadores, de modo que se permiten ahorrar recursos en gasto sanitario.
- - Disminuyen la pobreza lo que, además de ser humanamente muy satisfactorio, reduce también los gastos en políticas sociales.
- - Aumentan el consumo y la demanda efectiva y de ahí la actividad económica en general y, por tanto, el empleo. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha calculado que aumentar el salario mínimo en 2,40 $ la hora de 2012 a 2014 aumentaría el Producto Nacional en 25.115 millones de dólares y crearía 103.000 empleos (David Cooper, A rising tide for increasing minimum wage rates).
- - Incluso se ha podido comprobar que los incrementos en el salario mínimo en las empresas que tienen más abundancia de trabajadores con salario bajo o muy bajo no repercute apenas en sus costes laborales totales, porque suelen dedicar más cantidad a los grupos de salarios elevados.
¿Por qué el Banco de España no tiene en cuentas estas consideraciones
cuando habla de salario mínimo? ¿por qué no considera que es vergonzoso
referirse al salario mínimo como peligro para el empleo cuando el
actual tiene un poder de compra que es casi un 20% menor que el de 1979?
Si ha estado bajando en términos reales y el desempleo ha aumentado o
ha bajado con independencia de ello, ¿cómo puede decir que aumentará si
el salario mínimo sube ahora una miseria ? (...)
Baste señalar que los estudios realizados en España también
demuestran que en nuestra economía tampoco se puede afirmar
taxativamente una conclusión de ese tipo, como se empeña en hacer creer
el Banco de España, oficialmente o a través de los estudios que publica,
siempre con el mismo enfoque.
Una investigación reciente concluía que
si el estudio se realiza por comunidades autónomas “se obtiene un efecto
negativo del salario mínimo sobre el empleo en ocho comunidades
(Asturias, Cantabria, Castilla y León, Baleares, Canarias, Navarra y el
País Vasco); en dos (Valencia y Cataluña) el efecto acumulado continua
siendo positivo y significativo, y en el resto de las regiones los
efectos encontrados son estadísticamente despreciables” (María
Inmaculada González Güemes, Carlos A. Pérez Domínguez, Sergi Jiménez
Martín, Los efectos del salario mínimo sobre el empleo juvenil en España: nueva evidencia con datos de Panel).
En otro más antiguo incluso se puso de evidencia que incrementos del 1%
en el salario mínimo respecto al salario medio del sector producían
aumentos del 0,32% en el empleo en la industria (Antonio Caparrós y
Lucía Navarro, Influencia del salario mínimo en el empleo de la industria española)
o, como se ha mostrado en varios de ellos que, si acaso, serían
mínimos, tan solo negativos para el empleo juvenil adolescente, o más
bien condicionados por la situación del ciclo o por otros factores
macroeconómicos.
Evitar que aumente el salario mínimo, y en general todos los
salarios, es un error gravísimo y ahora mucho mayor que en ninguna otra
coyuntura." (Ganas de escribir, 03/01/2013)
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