11.7.13

Se instala una situación de cierto "equilibrio" determinado fundamentalmente por la recesión (sin estallido) en Europa y la recuperación relativa de la economía norteamericana

"Cuando hablo de momento "no catastrófico" en términos "globales", quiero identificar una situación en la cual el riesgo de estallido financiero cotidianamente latente, fue en gran parte alejado de la escena económica mundial (amén de conatos como el de Chipre) desde que el Banco Central Europeo presentó el año pasado la promesa -sólo eso- de intervención en casos críticos y de inyección de liquidez a largo plazo en la zona del euro. 

No obstante, la recesión se profundizó poniendo en cuestión también el crecimiento de la economía más sólida del bloque, Alemania. La probabilidad decreciente del riesgo de catástrofe financiera configuró en Europa un rasgo de peso sobre la coyuntura, mientras que la continuidad y profundización de la recesión daban cuenta de los factores de crisis estructural.

Quedando la recesión  confinada fundamentalmente a Europa, habiendo amainado el riesgo financiero en última instancia en el terreno internacional, con la economía japonesa estancada, Estados Unidos en proceso de recuperación con las características y límites señalados, China en una situación indefinida -acumulando contradicciones, con pronósticos de crecimiento cada vez menores, pero manteniéndose aún como factor contratendencial-, con una fuerte desigualdad en Latinoamérica con tasas de crecimiento altas en los países de la Alianza del Pacífico y Bolivia y un freno en las economías del Mercosur, se fue instalando, una situación de desigualdad y de cierto "equilibrio" determinado fundamentalmente por la recesión (sin estallido) en Europa y la recuperación relativa de la economía norteamericana.

Tiendo a opinar que el hecho de que fenómenos novedosos, de orden fundamentalmente político como los de Bolivia, Turquía, Brasil y Chile (con la confluencia de los estudiantes junto a la mayor huelga de los trabajadores portuarios de los últimos años), hayan tomado protagonismo en los últimos meses, es en parte la resultante de lo que durante el último año y hasta ahora se ha demostrado como un momento económico mundial no "catastrófico" dentro de la catástrofe general abierta por la crisis de 2008. (...)

Frente a la variante más catastrófica con tendencia a la "igualación", es posible suponer que en tanto se mantienen los rasgos estructurales de la crisis, coyunturas o períodos de mayor desigualdad determinen tanto la posibilidad de superiores enfrentamientos entre los principales países y potencias capitalistas (de hecho y aunque salvando las distancias, el estallido de la 2da. Guerra se dio en un momento de fuerte recuperación tanto de Estados Unidos como de Alemania) como que de nuevos fenómenos de la lucha de clases como los que estamos presenciando actualmente. 

En esta variante, si por ejemplo Bernanke y el gobierno norteamericano decidieran retroceder en la disminución de los estímulos o si esa disminución fuera muy light y si por tanto el crecimiento moderado de la economía norteamericana se mantuviera por un período, sería probable que Estados Unidos continuara, aunque en escala claramente decreciente, traccionando importaciones desde China.

 Esta situación podría evitar una caída catastrófica de los índices de crecimiento chino (aunque como factor crítico, hay que alertar que el auge del crédito de gobiernos y prestamistas locales en China es un elemento de peso que sostiene el crecimiento de la economía generando a su vez una alta acumulación de deuda y serias presiones sobre el sistema financiero), cuyo pronóstico para este año (7,1%) está en el límite necesario para que las ciudades absorban a la población proveniente del campo.

 En un sentido se puede considerar que a cuánto menor velocidad se contraigan las exportaciones chinas hacia Estados Unidos, y en la medida que no estalle en China la burbuja crediticia, a menor velocidad se producirá el giro defensivo iniciado lentamente por la burocracia china hacia el mercado interno (anunciado hace ya tiempo). 

En la medida en que este escenario sea de más larga duración y continúe provocando una caída aún no catastrófica de las exportaciones chinas, Alemania podría seguir utilizando a China como su principal mercado de exportación que actúa como contratendencia a la grave recesión de la zona euro (de hecho Alemania es reticente a aplicar mayores penalizaciones comerciales a China cuestión que la enfrenta con sus socios europeos en un contexto en el que vienen incrementándose los roces comerciales entre la UE y China -ver acá-). 

La continuidad de una situación de este tipo podría agudizar menos las tensiones entre Estados Unidos y China y más las tensiones de Estados Unidos con Alemania, posibilitando un mayor fortalecimiento de las intenciones imperiales alemanas y mayores intentos de avance sobre los activos devaluados de la zona euro (aunque este no es todavía el caso, como se vio en una reciente solución de compromiso, algo así podría estar en planes como se señala acá). 

Pensado en un sentido similar, se podría suponer que un éxito relativo de los "Abenomics" (que en principio parece poco probable) podría, como plantean algunos analistas (ver acá), volver más ofensiva la política de Japón hacia China y Corea del Sur.

 Aunque esta última cuestión, va mucho más allá de un eventual fortalecimiento económico de Japón y se encuentra estrechamente vinculada a una definición de la política norteamericana hacia China y su reorientación hacia el Pacífico de lo que por ahora sólo hay reacomodamientos tales como el despliegue militar del año pasado en el norte de Australia o el creciente interés norteamericano por la Alianza del Pacífico, que buscaría contener a China cuya inversión creciente en los sectores mineros de América Latina se está diversificando hacia sectores de infraestructura como se señala acá

En última instancia, la posibilidad de que EEUU se reoriente finalmente hacia el Pacífico y defina una política clara hacia China depende en gran medida, como ya planteara Giovanni Arrighi en 2006 (Adam Smith en Pekín), de la posibilidad de Estados Unidos de salir del pantano de Medio Oriente cuestión que, como es sabido, se está tornando cada vez más compleja e imprevisible con crecientes roces alrededor de Siria incluyendo los que se manifiestan entre el denominado "Grupo de Amigos de Siria" por un lado y Rusia y China por el otro. 

En última instancia y más allá de posibles pronósticos inmediatos esbozados más arriba, quiero señalar tanto contra las visiones catastrofistas como contra las visiones tranquilizadoras, que mientras las condiciones estructurales de la crisis abierta en 2008 se mantienen, no necesariamente un panorama de fuertes desigualdades y entre comillas, menos catastrófico, prefigura un escenario más pacífico."          (Paula Bach, Rebelión, 09/07/2013)

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