"Cuando hablo de momento "no catastrófico" en términos
"globales", quiero identificar una situación en la cual el
riesgo de estallido financiero cotidianamente latente, fue en
gran parte alejado de la escena económica mundial (amén de
conatos como el de Chipre) desde que el Banco Central Europeo
presentó el año pasado la promesa -sólo eso- de intervención en
casos críticos y de inyección de liquidez a largo plazo en la
zona del euro.
No obstante, la recesión se profundizó poniendo
en cuestión también el crecimiento de la economía más sólida del
bloque, Alemania. La probabilidad decreciente del riesgo de
catástrofe financiera configuró en Europa un rasgo de peso sobre
la coyuntura, mientras que la continuidad y profundización de la
recesión daban cuenta de los factores de crisis estructural.
Quedando la recesión confinada fundamentalmente a Europa, habiendo amainado el riesgo financiero en última instancia en el terreno internacional, con la economía japonesa estancada, Estados Unidos en proceso de recuperación con las características y límites señalados, China en una situación indefinida -acumulando contradicciones, con pronósticos de crecimiento cada vez menores, pero manteniéndose aún como factor contratendencial-, con una fuerte desigualdad en Latinoamérica con tasas de crecimiento altas en los países de la Alianza del Pacífico y Bolivia y un freno en las economías del Mercosur, se fue instalando, una situación de desigualdad y de cierto "equilibrio" determinado fundamentalmente por la recesión (sin estallido) en Europa y la recuperación relativa de la economía norteamericana.
Tiendo a opinar que el hecho de que fenómenos
novedosos, de orden fundamentalmente político como los de
Bolivia, Turquía, Brasil y Chile (con la confluencia de los
estudiantes junto a la mayor huelga de los trabajadores
portuarios de los últimos años), hayan tomado protagonismo en
los últimos meses, es en parte la resultante de lo que durante
el último año y hasta ahora se ha demostrado como un momento
económico mundial no "catastrófico" dentro de la catástrofe
general abierta por la crisis de 2008. (...)
Frente a la variante más catastrófica con tendencia a la
"igualación", es posible suponer que en tanto se mantienen los
rasgos estructurales de la crisis, coyunturas o períodos de
mayor desigualdad determinen tanto la posibilidad de superiores
enfrentamientos entre los principales países y potencias
capitalistas (de hecho y aunque salvando las distancias, el
estallido de la 2da. Guerra se dio en un momento de fuerte
recuperación tanto de Estados Unidos como de Alemania) como que
de nuevos fenómenos de la lucha de clases como los que estamos
presenciando actualmente.
En esta variante, si por ejemplo Bernanke y el gobierno norteamericano decidieran retroceder en la disminución de los estímulos o si esa disminución fuera muy light y si por tanto el crecimiento moderado de la economía norteamericana se mantuviera por un período, sería probable que Estados Unidos continuara, aunque en escala claramente decreciente, traccionando importaciones desde China.
Esta situación podría evitar una
caída catastrófica de los índices de crecimiento chino (aunque
como factor crítico, hay que alertar que el auge del crédito de
gobiernos y prestamistas locales en China es un elemento de peso
que sostiene el crecimiento de la economía generando a su vez
una alta acumulación de deuda y serias presiones sobre el
sistema financiero), cuyo pronóstico para este año (7,1%) está
en el límite necesario para que las ciudades absorban a la
población proveniente del campo.
En un sentido se puede
considerar que a cuánto menor velocidad se contraigan las
exportaciones chinas hacia Estados Unidos, y en la medida que no
estalle en China la burbuja crediticia, a menor velocidad se
producirá el giro defensivo iniciado lentamente por la
burocracia china hacia el mercado interno (anunciado hace ya
tiempo).
En la medida en que este escenario sea de más larga
duración y continúe provocando una caída aún no catastrófica de
las exportaciones chinas, Alemania podría seguir utilizando a
China como su principal mercado de exportación que actúa como
contratendencia a la grave recesión de la zona euro (de hecho
Alemania es reticente a aplicar mayores penalizaciones
comerciales a China cuestión que la enfrenta con sus socios
europeos en un contexto en el que vienen incrementándose los
roces comerciales entre la UE y China -ver acá-).
La continuidad de una situación de
este tipo podría agudizar menos las tensiones entre Estados
Unidos y China y más las tensiones de Estados Unidos con
Alemania, posibilitando un mayor fortalecimiento de las
intenciones imperiales alemanas y mayores intentos de avance
sobre los activos devaluados de la zona euro (aunque este no es
todavía el caso, como se vio en una reciente solución de compromiso, algo así podría estar en
planes como se señala acá).
Pensado en un sentido similar, se
podría suponer que un éxito relativo de los "Abenomics" (que en
principio parece poco probable) podría, como plantean algunos
analistas (ver acá), volver más ofensiva la política de
Japón hacia China y Corea del Sur.
Aunque esta última cuestión,
va mucho más allá de un eventual fortalecimiento económico de
Japón y se encuentra estrechamente vinculada a una definición de
la política norteamericana hacia China y su reorientación hacia
el Pacífico de lo que por ahora sólo hay reacomodamientos tales
como el despliegue militar del año pasado en el norte de
Australia o el creciente interés norteamericano por la Alianza
del Pacífico, que buscaría contener a China cuya inversión
creciente en los sectores mineros de América Latina se está
diversificando hacia sectores de infraestructura como se señala
acá.
En última instancia, la posibilidad
de que EEUU se reoriente finalmente hacia el Pacífico y defina
una política clara hacia China depende en gran medida, como ya
planteara Giovanni Arrighi en 2006 (Adam Smith en Pekín), de la
posibilidad de Estados Unidos de salir del pantano de Medio
Oriente cuestión que, como es sabido, se está tornando cada vez
más compleja e imprevisible con crecientes roces alrededor de
Siria incluyendo los que se manifiestan entre el denominado
"Grupo de Amigos de Siria" por un lado y Rusia y China por el
otro.
En última instancia y más allá de posibles pronósticos inmediatos esbozados más arriba, quiero señalar tanto contra las visiones catastrofistas como contra las visiones tranquilizadoras, que mientras las condiciones estructurales de la crisis abierta en 2008 se mantienen, no necesariamente un panorama de fuertes desigualdades y entre comillas, menos catastrófico, prefigura un escenario más pacífico." (Paula Bach, Rebelión, 09/07/2013)
En última instancia y más allá de posibles pronósticos inmediatos esbozados más arriba, quiero señalar tanto contra las visiones catastrofistas como contra las visiones tranquilizadoras, que mientras las condiciones estructurales de la crisis abierta en 2008 se mantienen, no necesariamente un panorama de fuertes desigualdades y entre comillas, menos catastrófico, prefigura un escenario más pacífico." (Paula Bach, Rebelión, 09/07/2013)
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