"... ¿qué es exactamente lo que nos llevaría de nuevo al pleno empleo?
Está claro que no podemos contar con la política fiscal. Puede que la
cuadrilla de la austeridad haya sufrido una derrota aplastante en el
debate intelectual, pero el estímulo económico sigue siendo una
expresión fea y no es probable que haya ningún programa específico de
creación de empleo en breve, o en algún otro momento.
Unas medidas monetarias enérgicas por parte de la Reserva Federal,
algo parecido a lo que el Banco de Japón está intentando ahora, podrían
servir. Pero lejos de volverse más enérgica, la Reserva habla de
“aflojar” sus esfuerzos. Este comentario ya ha causado verdadero daño;
seguiré con esto en un momento.
Aun así, aunque no queramos ni vayamos a tener una política de
creación de empleo, ¿no podemos contar con la capacidad de recuperación
natural del sector privado? Puede que no.
Es cierto que, después de una crisis prolongada, el sector privado
suele encontrar razones para empezar a gastar dinero otra vez. (...)
Tras seis años durante los que apenas se construyeron casas nuevas en
Estados Unidos, el sector de la vivienda intenta volver a la actividad.
De modo que sí, la economía muestra signos de recuperación. (...)
Pero ese proceso de recuperación no llegará muy lejos si los
responsables políticos lo pisotean, especialmente si suben los tipos de
interés. Esta no es una inquietud trivial. (...)
Y los mercados financieros están, de hecho, apostando por que la
Reserva Federal vaya a ofrecernos otro ejemplo de ello. Los tipos de
interés a largo plazo, que reflejan principalmente las expectativas
sobre los futuros tipos de interés a corto plazo, se dispararon después
del reciente informe sobre empleo (un informe que, insisto, era
aceptable, como mucho).
Puede que el sector inmobiliario esté intentando recuperarse, pero
ahora esa recuperación tiene que enfrentarse a unos costes de
financiación que están aumentando drásticamente: los tipos de interés de
las hipotecas a 30 años son un tercio más caros desde que la Reserva
Federal empezó a hablar de relajar sus esfuerzos hace unos dos meses. (...)
En resumen, hay un riesgo real de que las malas políticas asfixien la todavía insuficiente recuperación.
¿Pero terminará el electorado por exigir más? Bueno, es ahí donde soy especialmente pesimista.
Se podría pensar que una economía persistentemente pobre —una
economía en la que millones de personas que podrían y deberían estar
trabajando de forma productiva están en paro, y en muchos casos llevan
muchísimo tiempo sin trabajar— acabaría desatando la indignación
ciudadana.
Pero las pruebas que nos ofrecen las ciencias políticas en
relación con la economía y las elecciones no dejan lugar a dudas: lo que
importa es el ritmo del cambio, no el grado.
Digámoslo así: si el desempleo sube del 6% al 7% durante un año de
elecciones, quien esté ocupando el cargo probablemente las perderá. Pero
si el paro se mantiene invariable en el 8% durante todo el mandato, el o
la titular del cargo probablemente conservará el poder. Y esto
significa que hay una presión política considerablemente escasa para que
se acabe con esta depresión continua, aunque de baja magnitud.
Supongo que algún día sucederá algo que por fin nos devuelva al pleno
empleo. Pero no puedo evitar recordar que la última vez que estuvimos
en una situación como esta, lo que finalmente sucedió fue la II Guerra
Mundial." (
Paul Krugman , El País, 14 JUL 2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario