19.7.13

"Supongo que algún día sucederá algo que por fin nos devuelva al pleno empleo". Pero, la última vez que estuvimos en una situación como esta, terminó en la II Guerra Mundial

"... ¿qué es exactamente lo que nos llevaría de nuevo al pleno empleo? 

Está claro que no podemos contar con la política fiscal. Puede que la cuadrilla de la austeridad haya sufrido una derrota aplastante en el debate intelectual, pero el estímulo económico sigue siendo una expresión fea y no es probable que haya ningún programa específico de creación de empleo en breve, o en algún otro momento.

Unas medidas monetarias enérgicas por parte de la Reserva Federal, algo parecido a lo que el Banco de Japón está intentando ahora, podrían servir. Pero lejos de volverse más enérgica, la Reserva habla de “aflojar” sus esfuerzos. Este comentario ya ha causado verdadero daño; seguiré con esto en un momento.

Aun así, aunque no queramos ni vayamos a tener una política de creación de empleo, ¿no podemos contar con la capacidad de recuperación natural del sector privado? Puede que no.

Es cierto que, después de una crisis prolongada, el sector privado suele encontrar razones para empezar a gastar dinero otra vez. (...)

Tras seis años durante los que apenas se construyeron casas nuevas en Estados Unidos, el sector de la vivienda intenta volver a la actividad. De modo que sí, la economía muestra signos de recuperación.  (...)

Pero ese proceso de recuperación no llegará muy lejos si los responsables políticos lo pisotean, especialmente si suben los tipos de interés. Esta no es una inquietud trivial. (...)

Y los mercados financieros están, de hecho, apostando por que la Reserva Federal vaya a ofrecernos otro ejemplo de ello. Los tipos de interés a largo plazo, que reflejan principalmente las expectativas sobre los futuros tipos de interés a corto plazo, se dispararon después del reciente informe sobre empleo (un informe que, insisto, era aceptable, como mucho).

Puede que el sector inmobiliario esté intentando recuperarse, pero ahora esa recuperación tiene que enfrentarse a unos costes de financiación que están aumentando drásticamente: los tipos de interés de las hipotecas a 30 años son un tercio más caros desde que la Reserva Federal empezó a hablar de relajar sus esfuerzos hace unos dos meses. (...)

En resumen, hay un riesgo real de que las malas políticas asfixien la todavía insuficiente recuperación.

¿Pero terminará el electorado por exigir más? Bueno, es ahí donde soy especialmente pesimista.

Se podría pensar que una economía persistentemente pobre —una economía en la que millones de personas que podrían y deberían estar trabajando de forma productiva están en paro, y en muchos casos llevan muchísimo tiempo sin trabajar— acabaría desatando la indignación ciudadana.

 Pero las pruebas que nos ofrecen las ciencias políticas en relación con la economía y las elecciones no dejan lugar a dudas: lo que importa es el ritmo del cambio, no el grado.

Digámoslo así: si el desempleo sube del 6% al 7% durante un año de elecciones, quien esté ocupando el cargo probablemente las perderá. Pero si el paro se mantiene invariable en el 8% durante todo el mandato, el o la titular del cargo probablemente conservará el poder. Y esto significa que hay una presión política considerablemente escasa para que se acabe con esta depresión continua, aunque de baja magnitud.

Supongo que algún día sucederá algo que por fin nos devuelva al pleno empleo. Pero no puedo evitar recordar que la última vez que estuvimos en una situación como esta, lo que finalmente sucedió fue la II Guerra Mundial."           ( , El País, 14 JUL 2013)

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