10.1.14

Pobres, pero ¿honrados? Quinta caída consecutiva de criminalidad en plena crisis

"La crisis acaba de cerrar su sexto año consecutivo con unos indicadores de delincuencia que han destrozado todas las previsiones que alertaron al comienzo del ciclo de un profundo deterioro de la seguridad ciudadana. 

Los expertos esperaban que la pérdida generalizada de poder adquisitivo disparara las tasas de delitos e infracciones, especialmente aquellos más vinculados con los episodios de pobreza y la conflictividad social. Pero la seguridad no sólo no ha empeorado, sino que ha mejorado a lo largo de este periodo.

Según la Dirección General de la Policía Nacional, 2013 se ha cerrado con un descenso del número de delitos e infracciones en las demarcaciones de su competencia cercano al 5%, una caída “histórica”, sin precedentes inmediatos en la serie. (...)

Los datos de 2013 supondrían el quinto descenso consecutivo de la criminalidad en plena crisis. Sólo en el primer año de este periodo se produjo un repunte de la inseguridad, pasando de los 2.315.836 delitos y faltas de 2007 a los 2.396.890 de 2008. 

Pero, a partir de ese ejercicio, la delincuencia ha ido encadenando continuas bajadas. De hecho, las cifras de este año que acaba de concluir son sustancialmente mejores que las de 2007. La reducción acumulada desde entonces es del 8,7%.

El descenso del número de delitos podría explicarse por la caída de la población que se ha producido en este tiempo, pero la tasa de criminalidad (infracciones por cada 1.000 habitantes) ha sufrido la misma tendencia. (...)

La población española no ha descendido tanto como lo habría hecho el número de infracciones.

Ni los robos se han extendido como se esperaba ni tampoco se ha producido un estallido social capaz de poner en peligro la estabilidad de las instituciones democráticas. En 2012 aumentaron los robos con fuerza en domicilios, y con violencia e intimidación en la vía pública, en domicilios y en establecimientos comerciales.

 Pero, en general, la evolución de este tipo de crímenes en el conjunto de la crisis marca un descenso sostenido. De hecho, los delitos contra las personas no han dejado de caer, al igual que los delitos de lesiones, las sustracciones de vehículos, las violaciones y los relacionados con el tráfico de estupefacientes. (...)

Los homicidios intencionados, máxima expresión de la violencia, también han experimentado un fuerte descenso en estos últimos años. A falta de cifras nacionales definitivas de 2013, desde el máximo histórico de 587 personas asesinadas en 2003, el dato se ha ido reduciendo progresivamente año tras año. (...)

La reducción de la criminalidad y la mejoría de las tasas de efectividad de las investigaciones se están produciendo, además, en un momento de fuertes restricciones presupuestarias. El número de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado volverá a reducirse en 2014, como consecuencia de las obligaciones de contención de gasto que afronta el Ministerio del Interior por imperativo de la cartera de Hacienda.

 Además, los salarios de policías, guardias civiles y vigilantes de aduanas volverán a estar congelados el próximo ejercicio, y en 2012 dejaron de percibir la paga extra de Navidad, al igual que el resto de funcionarios."               (El Confidencial, 02/01/2013)

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