"La crisis acaba de cerrar su sexto año consecutivo con unos indicadores de delincuencia que han destrozado todas las previsiones
que alertaron al comienzo del ciclo de un profundo deterioro de la
seguridad ciudadana.
Los expertos esperaban que la pérdida generalizada
de poder adquisitivo disparara las tasas de delitos e
infracciones, especialmente aquellos más vinculados con los episodios de
pobreza y la conflictividad social. Pero la seguridad no sólo no ha
empeorado, sino que ha mejorado a lo largo de este periodo.
Según la Dirección General de la Policía Nacional, 2013 se ha cerrado con un descenso del número de delitos e infracciones en las demarcaciones de su competencia cercano al 5%, una caída “histórica”, sin precedentes inmediatos en la serie. (...)
Los datos de 2013 supondrían el quinto
descenso consecutivo de la criminalidad en plena crisis. Sólo en el
primer año de este periodo se produjo un repunte de la inseguridad,
pasando de los 2.315.836 delitos y faltas de 2007 a los 2.396.890 de
2008.
Pero, a partir de ese ejercicio, la delincuencia ha ido encadenando continuas bajadas.
De hecho, las cifras de este año que acaba de concluir son
sustancialmente mejores que las de 2007. La reducción acumulada desde
entonces es del 8,7%.
El
descenso del número de delitos podría explicarse por la caída de la
población que se ha producido en este tiempo, pero la tasa de
criminalidad (infracciones por cada 1.000 habitantes) ha sufrido la
misma tendencia. (...)
La población española no ha descendido tanto como lo habría hecho el número de infracciones.
Ni
los robos se han extendido como se esperaba ni tampoco se ha producido
un estallido social capaz de poner en peligro la estabilidad de las
instituciones democráticas. En 2012 aumentaron los robos con fuerza en domicilios, y con violencia
e intimidación en la vía pública, en domicilios y en establecimientos
comerciales.
Pero, en general, la evolución de este tipo de crímenes en
el conjunto de la crisis marca un descenso sostenido. De hecho, los
delitos contra las personas no han dejado de caer, al igual que los
delitos de lesiones, las sustracciones de vehículos, las violaciones y
los relacionados con el tráfico de estupefacientes. (...)
Los homicidios intencionados, máxima expresión de la violencia, también
han experimentado un fuerte descenso en estos últimos años. A falta de
cifras nacionales definitivas de 2013, desde el máximo histórico de 587 personas asesinadas en 2003, el dato se ha ido reduciendo progresivamente año tras año. (...)
La reducción de la criminalidad y la mejoría de las tasas de efectividad
de las investigaciones se están produciendo, además, en un momento de
fuertes restricciones presupuestarias. El número de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
volverá a reducirse en 2014, como consecuencia de las obligaciones de
contención de gasto que afronta el Ministerio del Interior por
imperativo de la cartera de Hacienda.
Además, los salarios de policías,
guardias civiles y vigilantes de aduanas volverán a estar congelados el
próximo ejercicio, y en 2012 dejaron de percibir la paga extra de
Navidad, al igual que el resto de funcionarios." (El Confidencial, 02/01/2013)
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