6.2.15

A la banca alemana no le interesa que Grecia se quede, por eso la única salida que tiene Syriza es salir del euro, o que los echen

"(...) -¿Cuál cree que será la estrategia de política monetaria de Syriza?

–Creo que Tsipras no puede decir que quiere salir del euro. El vendió al pueblo griego que pelearía con dignidad por mejores condiciones, pero dentro del euro. Si quiere quedarse tiene dos caminos. 

Uno es lo que alguien denominó “hacer el juego de la confianza”, asumir un discurso no rupturista, pro mercado, y ver qué puede conseguir con cara de bueno. 

 La otra es “la estrategia de la dignidad”, que es más que un eslogan político. 

Significa comenzar a avanzar y obligar a que el freno lo ponga el otro. Por ejemplo, ante la pregunta de cómo se financiará, contestar: “Con un plan de rescate, o con una reestructuración de la deuda que baje intereses”. La deuda griega es alta, pero los intereses no lo son tanto. Si se consigue solamente bajar 2 o 3 puntos del PIB en intereses, ya habría margen para hacer política fiscal. 

Luego es necesario avanzar parando las reformas en el mercado de trabajo, parar las privatizaciones, avanzar hasta dónde se pueda y en todo caso que le doblen la mano. Y plantarse. Esa es la estrategia de la dignidad. La de la confianza ya se ensayó cinco años, ya la intentó Hollande en Francia, por ejemplo, y también fracasó. Angela Merkel se los comió a todos crudos. (...)

-¿Entonces la estrategia es la misma tanto para irse como para quedarse en el euro?

–Sí, y está bien. No pueden decir que van a defoltear. Los bancos griegos todavía tienen bonos de la deuda griega que usan como garantía para pedir financiamiento al BCE. Si el BCE no les presta más, y una excusa para no prestarles es que no tienen buena garantía, se acaba el euro en Grecia. Se va a un corralito. Eso es el 2001.

-Partiendo de que la estrategia es la misma cualquiera sea el caso, cabe preguntarse si Europa dejará que Grecia se salga con la suya avanzando en contra de lo que hasta ahora fue su dogma de política económica.

–Creo que Alemania esperaba un tercer rescate, alguna reestructuración, pero que no se abandone la austeridad. Porque por un lado está la cuestión de la reestructuración, conseguir que el costo del servicio se reduzca en un par de puntos del Producto, pero manteniendo el vasallaje, y por el otro está el tema de austeridad y las privatizaciones.

 La troika estaba probablemente dispuesta a aceptar lo primero, pero nunca lo segundo. Porque si se acepta esto último sería difícil seguir imponiendo ajustes en otras economías, como por ejemplo en España, Italia o Portugal. Pero incluso en materia de reestructuración, Alemania sólo está dispuesta, en el mejor de los casos, a prolongar plazos, nunca a una quita. Y Syriza quiere una quita. (...)

-¿Usted cree que finalmente Grecia abandonará el euro?

–Mi opinión es que debe dejarlo. Pero también creo que la mejor forma para irse es que la echen, que el BCE les corte el financiamiento a los bancos y que deba irse. Eso le permitirá decirles a los votantes que se plantaron con dignidad, que no los dejaron.

-¿Europa no tiene nada que perder si Grecia decide salir?

–Aunque podría existir alguna pérdida monetaria si no hay reestructuración voluntaria, las verdaderas pérdidas para Alemania serían políticas si acepta el plan de estímulo fiscal griego, pérdidas para con los otros países de la Eurozona. Creo además que al sector financiero alemán no le interesa que Grecia se quede, por eso van a boicotear cualquier iniciativa.

-¿Cuáles cree que serán los pasos de Syriza frente a este escenario?

–El desafío es torcerle la mano a Merkel, que es una política muy hábil, y no será fácil, lleva las de perder. La única carta de negociación que tiene Syriza es ser el primero en irse. Si se va a corto plazo tiene dos desafíos.

 El primero es mantener el precio de los alimentos. Salir del euro significa devaluar, porque Grecia no tiene casi reservas, y el país es importador neto de alimentos y energía. Aquí tiene que aplicar la inversa a las retenciones a las exportaciones, un estímulo a las importaciones. 

El segundo es conseguir divisas. Grecia no tiene soja, pero tiene el turismo, que es su único sector con una buena elasticidad-precio. Si Syriza se va en marzo, de julio a septiembre tendrá un aluvión de turistas del norte de Europa. No es lo mismo irse en marzo que en septiembre.

Y a mediano plazo tiene que tener una política industrial. Igual, entre tantas contras debe destacarse que saliendo del euro se recupera la capacidad de llevar adelante políticas fiscales y monetarias, aunque todo siempre y cuando se consigan divisas."  

(Entrevista a Pablo Bortz, doctor en Economía de la Universidad Tecnológica de Delft, Países Bajos, Claudio Scaletta , Página 12, en Rebelión, 06/02/2015)

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