"(...) -¿Cuál cree que será la estrategia de política monetaria de Syriza?
–Creo
que Tsipras no puede decir que quiere salir del euro. El vendió al
pueblo griego que pelearía con dignidad por mejores condiciones, pero
dentro del euro. Si quiere quedarse tiene dos caminos.
Uno es lo que
alguien denominó “hacer el juego de la confianza”, asumir un discurso no
rupturista, pro mercado, y ver qué puede conseguir con cara de bueno.
La otra es “la estrategia de la dignidad”, que es más que un eslogan
político.
Significa comenzar a avanzar y obligar a que el freno lo ponga
el otro. Por ejemplo, ante la pregunta de cómo se financiará,
contestar: “Con un plan de rescate, o con una reestructuración de la
deuda que baje intereses”. La deuda griega es alta, pero los intereses
no lo son tanto. Si se consigue solamente bajar 2 o 3 puntos del PIB en
intereses, ya habría margen para hacer política fiscal.
Luego es
necesario avanzar parando las reformas en el mercado de trabajo, parar
las privatizaciones, avanzar hasta dónde se pueda y en todo caso que le
doblen la mano. Y plantarse. Esa es la estrategia de la dignidad. La de
la confianza ya se ensayó cinco años, ya la intentó Hollande en Francia,
por ejemplo, y también fracasó. Angela Merkel se los comió a todos
crudos. (...)
–Sí,
y está bien. No pueden decir que van a defoltear. Los bancos griegos
todavía tienen bonos de la deuda griega que usan como garantía para
pedir financiamiento al BCE. Si el BCE no les presta más, y una excusa
para no prestarles es que no tienen buena garantía, se acaba el euro en
Grecia. Se va a un corralito. Eso es el 2001.
-Partiendo de
que la estrategia es la misma cualquiera sea el caso, cabe preguntarse
si Europa dejará que Grecia se salga con la suya avanzando en contra de
lo que hasta ahora fue su dogma de política económica.
–Creo
que Alemania esperaba un tercer rescate, alguna reestructuración, pero
que no se abandone la austeridad. Porque por un lado está la cuestión de
la reestructuración, conseguir que el costo del servicio se reduzca en
un par de puntos del Producto, pero manteniendo el vasallaje, y por el
otro está el tema de austeridad y las privatizaciones.
La troika estaba
probablemente dispuesta a aceptar lo primero, pero nunca lo segundo.
Porque si se acepta esto último sería difícil seguir imponiendo ajustes
en otras economías, como por ejemplo en España, Italia o Portugal. Pero
incluso en materia de reestructuración, Alemania sólo está dispuesta, en
el mejor de los casos, a prolongar plazos, nunca a una quita. Y Syriza
quiere una quita. (...)
–Mi
opinión es que debe dejarlo. Pero también creo que la mejor forma para
irse es que la echen, que el BCE les corte el financiamiento a los
bancos y que deba irse. Eso le permitirá decirles a los votantes que se
plantaron con dignidad, que no los dejaron.
-¿Europa no tiene nada que perder si Grecia decide salir?
–Aunque
podría existir alguna pérdida monetaria si no hay reestructuración
voluntaria, las verdaderas pérdidas para Alemania serían políticas si
acepta el plan de estímulo fiscal griego, pérdidas para con los otros
países de la Eurozona. Creo además que al sector financiero alemán no le
interesa que Grecia se quede, por eso van a boicotear cualquier
iniciativa.
-¿Cuáles cree que serán los pasos de Syriza frente a este escenario?
–El
desafío es torcerle la mano a Merkel, que es una política muy hábil, y
no será fácil, lleva las de perder. La única carta de negociación que
tiene Syriza es ser el primero en irse. Si se va a corto plazo tiene dos
desafíos.
El primero es mantener el precio de los alimentos. Salir del
euro significa devaluar, porque Grecia no tiene casi reservas, y el país
es importador neto de alimentos y energía. Aquí tiene que aplicar la
inversa a las retenciones a las exportaciones, un estímulo a las
importaciones.
El segundo es conseguir divisas. Grecia no tiene soja,
pero tiene el turismo, que es su único sector con una buena
elasticidad-precio. Si Syriza se va en marzo, de julio a septiembre
tendrá un aluvión de turistas del norte de Europa. No es lo mismo irse
en marzo que en septiembre.
Y a mediano plazo tiene que tener una
política industrial. Igual, entre tantas contras debe destacarse que
saliendo del euro se recupera la capacidad de llevar adelante políticas
fiscales y monetarias, aunque todo siempre y cuando se consigan divisas."
(Entrevista a Pablo Bortz, doctor en Economía de la Universidad Tecnológica de Delft, Países Bajos, Claudio Scaletta , Página 12, en Rebelión, 06/02/2015)
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