17.2.15

La causa de la crisis fue la falta de demanda... y sigue siendo la causa de que no salgamos de ella

"(...) Que el problema mayor que causa la Gran Recesión es la demanda, no es difícil de mostrar. Se acaba de publicar una encuesta realizada entre empresarios europeos en la que se les preguntaba sobre las causas que les habían forzado a reducir su actividad económica durante la crisis conocida como la Gran Recesión. 

En todos los países, la principal causa de que tuvieran que disminuir su producción de bienes y servicios fue, según los empresarios, la reducción de la demanda de tales bienes y servicios. Es decir, que la gente compraba mucho menos de sus productos y servicios de lo que hacía antes. 

Esta era, con mucho, la mayor causa de que tuvieran que disminuir su producción. Los españoles, por cierto, fueron los empresarios que presentaron un porcentaje más grande (62% frente al 38% en el promedio de la Unión Europea, UE) que indicaba la reducción de la demanda como su mayor dolor de cabeza.

Seguía por detrás el acceso al crédito bancario, señalando la dificultad de acceso a él como una causa de sus dificultades. 

Y muy en tercer lugar (con unos porcentajes muy bajos) aparecía el nivel salarial de sus empleados como una causa del descenso en la actividad económica de su empresa (todos estos datos proceden del artículo de Ronald Janssen “No Investment But Reforms Until the Economy Tanks Again”, Social Europe Journal, 03.12.14).

 Estos datos y muchos otros publicados, tanto en las revistas científicas como en los medios que gozan de credibilidad, muestran lo desacertadas que son las propuestas que están haciendo tanto el Banco Central Europeo como la Comisión Europea y el Consejo Europeo, así como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que continúan insistiendo en que una condición indispensable para salir de la crisis es continuar con las medidas de austeridad (que quiere decir reducir más y más el gasto público, y muy en especial el gasto público social) y con la profundización de las “reformas estructurales” (que quiere decir, facilitar el despido de los trabajadores por parte de los empresarios a fin de reducir los salarios).  (...)

El lector se preguntará por qué entonces estos organismos continúan proponiendo estas medidas. La respuesta es múltiple, e incluye desde una gran incompetencia de algunos dirigentes de estos organismos (hay que recordar que Rodrigo Rato llegó a ser director del FMI) hasta la creencia extendida entre el personal de tales agencias (personal muy cosmopolita y bien pagado) de que la manera de salir de la crisis es mediante el crecimiento de las exportaciones (en lugar de un aumento de la demanda doméstica), asumiendo que la reducción de los salarios es una manera de incentivar las exportaciones (y disminuir la demanda de importaciones, y con ello disminuir el déficit comercial).

El problema con esta creencia es que el sector exportador es, en cualquier país, un sector minoritario, cuya influencia sobre toda la economía, en países como España, es relativamente menor. 

De ahí que su capacidad para estimular la economía sea relativamente escasa. Y España es un ejemplo de ello. El sector exportador ha sido exitoso durante todos los años de crisis sin que haya permitido sacar a la economía de la crisis.(...)

Pero sería equivocado ver esta insistencia en promover aquellas políticas solamente como un error o como “una estupidez económica” (ver Joseph Stiglitz, “The Politics of Economic Stupìdity”, Social Europe Journal, 21.01.15). 

En realidad, sin excluir que haya incompetencia (y claramente la hay), hay que concluir que los grandes beneficiarios de estas políticas, que son predominantemente el capital financiero, están hoy dominando el mundo, no solo político-institucional, sino también el mediático y académico (financia la gran mayoría de centros de investigación económica, y revistas económicas) que continúa promocionando el dogma que sustenta el aparato ideológico que lo sostiene (ver Los Amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero, de Juan Torres y yo). 

Y en la Eurozona el capital financiero alemán es el que domina el capital financiero europeo que ejerce una desmesurada influencia sobre las instituciones del Banco Central Europeo, de la Comisión Europea y del Consejo Europeo.

Pero tal aparato ideológico se está desmoronando hoy a los dos lados del Atlántico Norte, donde la percepción generalizada es que estas políticas han sido un desastre. (...)"          

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 12 de febrero de 2015. en www.vnavarro.org, 12/02/2015)

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