2.1.16

2015: el del cambio climático, el del terrorismo, el de los refugiados, el del enfrentamiento entre barbaries... el del resurgimiento del fascismo europeo

"(...) La información la suministró la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo que indicó que "se alcanzará el importante umbral simbólico de 1°C por encima de los niveles preindustriales, lo que obedece a la combinación de un intenso episodio de El Niño con el calentamiento de la Tierra provocado por la actividad humana". Michel Jarraud, Secretario General de esa entidad, esbozó el problema de esta forma: “"Son malas noticias para el planeta.

 El estado del clima mundial en 2015 hará historia por varios motivos. Será […] el año más cálido del que se tengan datos, con unas temperaturas en la superficie del océano cercanas a los niveles más elevados desde que comenzaron las mediciones. Es probable que se cruce el umbral de 1°C". 

Para completar, el quinquenio 2011-2015 es el más cálido desde que se llevan registros al respecto, lo que se evidencia en las numerosas catástrofes que se han sucedido en diversos lugares del planeta, tales como sequias, inundaciones y lluvias extremas.

 Y lo peor del caso, es que ya se vaticina con fundamento que el 2016 será aún más cálido que el 2015, con lo que se ejemplifica que el capitalismo es un claro exponente de las leyes de Murphy: todo lo que está mal es susceptible de empeorar. (...)


En pleno siglo XXI, tan solo 25 años después de la caída del Muro de Berlín y de la disolución de la Unión Soviética, cuando se había anunciado el comienzo de una nueva era, de paz, prosperidad y democracia para el conjunto de pueblos del viejo continente, emerge la peor crisis de refugiados y desde la Segunda Guerra Mundial. (...)

Para completar, cunde el racismo y la discriminación de que hacen gala políticos, prensa y gente del común, sobre lo cual se pueden recordar algunos ejemplos, para demostrar que se ha edificado otro muro, el peor de todos, un muro mental de intolerancia, odio y discriminación, de tintes claramente neofascistas. 

En Polonia, según una encuesta del 2013, el 69% de habitantes no quieren que gente “no blanca” viva en su país. El gobierno de Eslovaquia anunció que solo recibirá unos cuantos refugiados, con la condición de que sean cristianos, con el argumento de que “no tenemos mezquitas… así que cómo se van a integrar los musulmanes si no les va gustar acá”.

 En la República Checa, el 70% de sus habitantes piensa que no se deben aceptar refugiados provenientes de Siria o del Norte de África, porque, según un miembro del Parlamento: “La República Checa por mucho tiempo ha sido una sociedad homogénea, así que no estamos acostumbrados a razas y culturas diferentes”.

 En este mismo país, su Presidente, Milos Zeman, sin eufemismos afirmó que los inmigrantes son incomodos porque “nadie los ha invitado”, aduciendo la mentira que “deben respetar nuestras reglas, al igual que nosotros respetamos las reglas cuando vamos a su país".  (...)

El viernes 13 de noviembre en París se sucedieron ocho ataques sincronizados, llevados a cabo por el Estado Islámico (ISIS). Como resultado de esos ataques murieron 129 personas y fueron heridas 350. (...)

Llama la atención que con los sucesos de París haya aflorado el “narcisismo compasivo”, que consiste en creer que unos muertos son más importantes que otros.

 Por eso, a las 129 vidas truncadas en París se les concede un valor intrínseco superior al de los 242 rusos que murieron días antes en un atentado de ISIS a un avión civil, o al de las 50 personas que fueron asesinados por ISIS en un barrio de Beirut, Líbano, el 12 de noviembre, para no hablar de los miles de muertos en las guerras impulsadas por los países imperialistas, como Francia, en Irak, Afganistán, Libia, Siria y otros lugares del mundo.

 Es repugnante que en la contabilidad de muertos se sostenga con cinismo que existen muertos de primera clase, a los que si se debe llorar, y el resto, reducidos en el mejor de los casos a puras estadísticas.  (...)

En verdad lo que se ha desencadenado es un choque de barbaries, entre los portavoces del capitalismo que pretenden que este es el fin de la historia –y hacen todo para que así sea– y los que dicen encarnar la nueva yihad que pretende hacer regresar la rueda de la historia a la edad media, no importa que usen las tecnologías modernas y mortales del mismo occidente. 

Entender ese enfrentamiento entre barbaries es indispensable si se quiere construir otros escenarios posibles, que no se rindan ante ninguna de ellas, y que no se quede prisionero del falso dilema de escoger entre la barbarie capitalista-imperialista (representada en Estados Unidos, Francia, Rusia o cualquier otra potencia), con sus guerras coloniales por el control de recursos naturales y la barbarie fundamentalista, que se deriva de la primera, y que masacra a nombre de valores supuestamente religiosos a quienes no comparten su retrograda visión del mundo y la sociedad."                (Renán Vega Cantor , Rebelión, 31/12/15)

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