"(...) La información la suministró la Organización Meteorológica Mundial
(OMM), organismo que indicó que "se alcanzará el importante umbral
simbólico de 1°C por encima de los niveles preindustriales, lo que
obedece a la combinación de un intenso episodio de El Niño con el
calentamiento de la Tierra provocado por la actividad humana". Michel
Jarraud, Secretario General de esa entidad, esbozó el problema de esta
forma: “"Son malas noticias para el planeta.
El estado del clima mundial
en 2015 hará historia por varios motivos. Será […] el año más cálido
del que se tengan datos, con unas temperaturas en la superficie del
océano cercanas a los niveles más elevados desde que comenzaron las
mediciones. Es probable que se cruce el umbral de 1°C".
Para completar,
el quinquenio 2011-2015 es el más cálido desde que se llevan registros
al respecto, lo que se evidencia en las numerosas catástrofes que se han
sucedido en diversos lugares del planeta, tales como sequias,
inundaciones y lluvias extremas.
Y lo peor del caso, es que ya se
vaticina con fundamento que el 2016 será aún más cálido que el 2015, con
lo que se ejemplifica que el capitalismo es un claro exponente de las
leyes de Murphy: todo lo que está mal es susceptible de empeorar. (...)
En pleno siglo XXI, tan solo 25 años después de la caída del Muro de Berlín y de la disolución de la Unión Soviética, cuando se había anunciado el comienzo de una nueva era, de paz, prosperidad y democracia para el conjunto de pueblos del viejo continente, emerge la peor crisis de refugiados y desde la Segunda Guerra Mundial. (...)
Para completar, cunde el racismo y la discriminación de que hacen gala
políticos, prensa y gente del común, sobre lo cual se pueden recordar
algunos ejemplos, para demostrar que se ha edificado otro muro, el peor
de todos, un muro mental de intolerancia, odio y discriminación, de
tintes claramente neofascistas.
En Polonia, según una encuesta del 2013,
el 69% de habitantes no quieren que gente “no blanca” viva en su país.
El gobierno de Eslovaquia anunció que solo recibirá unos cuantos
refugiados, con la condición de que sean cristianos, con el argumento de
que “no tenemos mezquitas… así que cómo se van a integrar los
musulmanes si no les va gustar acá”.
En la República Checa, el 70% de
sus habitantes piensa que no se deben aceptar refugiados provenientes de
Siria o del Norte de África, porque, según un miembro del Parlamento:
“La República Checa por mucho tiempo ha sido una sociedad homogénea, así
que no estamos acostumbrados a razas y culturas diferentes”.
En este
mismo país, su Presidente, Milos Zeman, sin eufemismos afirmó que los
inmigrantes son incomodos porque “nadie los ha invitado”, aduciendo la
mentira que “deben respetar nuestras reglas, al igual que nosotros
respetamos las reglas cuando vamos a su país". (...)
El viernes 13 de noviembre en París se sucedieron ocho ataques
sincronizados, llevados a cabo por el Estado Islámico (ISIS). Como
resultado de esos ataques murieron 129 personas y fueron heridas 350. (...)
Llama la atención que con los sucesos de París haya aflorado el
“narcisismo compasivo”, que consiste en creer que unos muertos son más
importantes que otros.
Por eso, a las 129 vidas truncadas en París se
les concede un valor intrínseco superior al de los 242 rusos que
murieron días antes en un atentado de ISIS a un avión civil, o al de las
50 personas que fueron asesinados por ISIS en un barrio de Beirut,
Líbano, el 12 de noviembre, para no hablar de los miles de muertos en
las guerras impulsadas por los países imperialistas, como Francia, en
Irak, Afganistán, Libia, Siria y otros lugares del mundo.
Es repugnante
que en la contabilidad de muertos se sostenga con cinismo que existen
muertos de primera clase, a los que si se debe llorar, y el resto,
reducidos en el mejor de los casos a puras estadísticas. (...)
En verdad lo que se ha desencadenado es un choque de barbaries, entre
los portavoces del capitalismo que pretenden que este es el fin de la
historia –y hacen todo para que así sea– y los que dicen encarnar la
nueva yihad que pretende hacer regresar la rueda de la historia a la
edad media, no importa que usen las tecnologías modernas y mortales del
mismo occidente.
Entender ese enfrentamiento entre barbaries es
indispensable si se quiere construir otros escenarios posibles, que no
se rindan ante ninguna de ellas, y que no se quede prisionero del falso
dilema de escoger entre la barbarie capitalista-imperialista
(representada en Estados Unidos, Francia, Rusia o cualquier otra
potencia), con sus guerras coloniales por el control de recursos
naturales y la barbarie fundamentalista, que se deriva de la primera, y
que masacra a nombre de valores supuestamente religiosos a quienes no
comparten su retrograda visión del mundo y la sociedad." (Renán Vega Cantor , Rebelión, 31/12/15)
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