"La etapa que se abre después del próximo día 5 no va a improvisarse.
Está ya más o menos pensada. El siguiente plato del menú tendrá
ingredientes novedosos de los que aún no se ha hablado, y tengo la
impresión de que no será un trampolín deslizante hacia unas nuevas
elecciones generales.
No es fácil intuir cuáles serán esos ingredientes,
pero hay un método que podría ayudarnos a los impacientes: partir de la
premisa de que si los sujetos que intervienen son racionales y saben
perseguir sus objetivos, entonces todos los movimientos "provisionales"
que ahora no son capaces de explicar ni somos capaces de entender (la
composición de la Mesa, la renuncia de Rajoy a su designación como
candidato, el meticuloso pero en apariencia inútil pacto negociado por
C’s y PSOE y la pregunta hecha a las bases socialistas, que parecía
redactada por Groucho) no han sido “palos de ciego”, sino piezas de una
arquitectura diseñada de antemano.
Dicho de otro modo: debe haber un
final que explique lo que hasta ahora parece inexplicable. Vamos a
intentarlo.
La sesión de no-investidura de Pedro Sánchez va a ser una representación
o trasunto de lo que en realidad ya ha sucedido hace varias semanas.
El
voto negativo de PP y Podemos será la constatación de una evidencia tan
matemática como política: no habrá formación de nuevo Gobierno y la
legislatura será fallida si el PSOE no toma la decisión de pactar (en
cualquiera de las formas imaginables) con el PP, o con Podemos, que es
lo que hasta ahora ha procurado cuidadosamente evitar. (...)
La sesión de investidura no va a sorprender a nadie. Es como si ya la
hubiésemos visto. Me atrevo a hacer la narración por anticipado:
Sánchez exhibirá talante negociador y tenacidad en el empeño de
desalojar a Rajoy de La Moncloa a base de progresismo, reformismo y
transversalidad: de estas tres palabras, dos están ya muy gastadas, y la
tercera imagino que será el eje del discurso de Sánchez.
En su
discurso, las tres palabras más repetidas serán “Rajoy”, “cambio” y
“transversalidad”. Rivera procurará enfatizar que por fin hay un partido
nacional capaz de llegar a pactos y reforzar mayorías sin comprometer
más cesiones a partidos nacionalistas, y a continuación tenderá su mano
derecha al PP para conseguir un gobierno "estable" necesario para
España, y, de paso, para tapar la fuga de electores que podría
producirse por su flanco derecho por su asociación con Sánchez.
Las
palabras más repetidas de su discurso serán “España”, “reformas” y
quizás “consenso”. Rajoy se sentirá muy cómodo, por fin, cuando le toque
subir a la tribuna, y nos dejará un (quizás último) discurso
parlamentario que preveo muy brillante: le estoy viendo explicar a
Sánchez que “se le hace difícil” como portavoz del PP apoyar la
candidatura de alguien cuyo principal objetivo es mandar al PP a la
oposición, para a continuación recordar, seguramente con destreza,
cuáles son las posiciones de un PP que ha recogido 7 millones de votos
por si alguien tiene a bien incluirlo en sus planes de gobierno.
E
Iglesias, también muy cómodo, dirá a Sánchez que no constituyeron un
partido ni concurrieron a las elecciones para sostener a un PSOE
menguante ni para dar barnices, sino para cambiar las cosas desde el
poder, y que como no consiguieron ser la fuerza mayoritaria de la
izquierda, se ofrecieron y se siguen ofreciendo a participar en un
gobierno de coalición presidido por un "socialista", aunque
probablemente ya no diga "presidido por Pedro Sánchez", porque a partir
del 5 de marzo Pedro Sánchez no volverá a ser sugerido como presidente
por nadie.
"Pinza"
Entre la primera y la segunda votación serán los días en
que oigamos con más frecuencia la palabra "pinza". Las terminales
mediáticas del PSOE abundarán en el detalle de que Podemos habrá votado
"en el bando del PP" (es decir, el bando del no) frente al bando de
Ciudadanos y PSOE. Pasarán por alto que en ese "bando" habrá otros
figurantes, como Compromís, IU, ERC, DiL y probablemente PNV, porque eso
complica un poquito el relato. (...)
¿Por qué Ciudadanos no ha negociado un pacto de Gobierno con el PP y sí
con el PSOE? ¿Por casualidad? ¿Porque el PSOE se lo pidió primero? ¿Por
afinidad ideológica? No. (...)
Sigamos. Producida la segunda votación con el mismo resultado que la
primera, los españoles tendremos la (falsa) impresión de que nos
encontramos en la casilla de salida, quizás con un primer toro devuelto a
los corrales.
(...) el lunes 7 de marzo, que será cuando tomarán la iniciativa los únicos
que podrán entonces tomarla: por un lado PP, y por otro Podemos. (...)
Mis meigas me lo han contado así, y así lo transcribo:
1) Rajoy, en rueda de prensa, y tras comunicárselo al Rey,
se ofrece a sí mismo como presidente del Gobierno, proponiendo una
vicepresidencia al PSOE y otra a Ciudadanos, y (esto es lo
importante) asumiendo como base de su Gobierno el documento pactado
entre C's y PSOE, al que propondrá con énfasis dos o tres
rectificaciones (que probablemente ya estén descontadas) y alguna
adición. Ciudadanos dirá que sí después de dar algún pellizquito con el
tema de la corrupción, y el PSOE pedirá tiempo muerto.
2) En paralelo, Iglesias convocará rueda de prensa, también el lunes día 7, y en ella dirá que su oferta "al PSOE" sigue vigente (...)
Añadirá que, si Sánchez no se ve en condiciones de presidir un Gobierno
con Podemos, IU y Compromís, "está en su derecho de declinar" y ceder la
posibilidad a “otro socialista”. Puede que incluso Iglesias se atreva a
sugerir algún nombre, de entre personas que no están ahora en la
primera línea del grupo socialista en el Congreso. (...) el PSOE va a decir que no.
Y desenlace
3) Es en ese momento, más o menos en vísperas de Semana Santa, cuando
emergerá la última fórmula posible capaz de evitar la convocatoria de
elecciones. Digo "última", aunque probablemente habite entre nosotros
desde hace semanas.
Consiste en que el PSOE acepta entrar en un gobierno
con C's y el PP por un periodo de dos años, enfatizando dos
condiciones: que la base del gobierno sea, en efecto, el programa
“transversal” acordado con C's (con las modificaciones sugeridas por
Rajoy, que acepta), y que no esté presidido por Rajoy.
Quizás también
añada tímidamente que la puerta de ese gobierno habría de quedar abierta
a Podemos si decidiera “incorporarse a la transversalidad renunciando a
sus maximalismos”.
Es posible que el Rey, entonces, tras hablar con
Rajoy, proponga como candidato a la presidencia del Gobierno no sé si a
Morenés, o a Sáenz de Santamaría, o quizás a una "personalidad civil"
del centro derecha que a estas alturas ya debe estar prevenida.
Ese
candidato será investido por mayoría absoluta (253 diputados), y
presidirá un gobierno tripartito de coalición que no durará cuatro años,
pero sí al menos dos, con posibilidad de acometer reformas
constitucionales..
Si así fuera, todo lo que ahora no entendemos quedaría desvelado en
su sentido. La “gran coalición” necesitaba tiempo y curvas para no
parecer una mera operación de “poder”. (...)
Es posible que me equivoque, y que al final el PSOE provoque que estemos
votando el 26 de junio. En todo caso, reconózcanme que si algunos
hubiesen estado tentados por la "gran coalición", la habrían pensado,
paso por paso, tal y como está sucediendo." (Miguel Pascuau Liaño, Contexto, 29/02/16)
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