8.6.16

De cómo confundir (y engañar) con las estadísticas de paro del INEM

"Un viejo chiste de estadísticos sostiene que si la tasa de natalidad crece el doble que la de mortalidad, es probable que la mitad de la población sea inmortal. Y efectivamente, si uno observa los datos de paro registrado en las oficinas públicas de empleo, hay razones para pensar que la lucha contra el desempleo está ganada y que el cielo laboral está a la vuelta de la esquina. (...)

Entre otras cosas porque se trata de un registro administrativo y, lógicamente, está sujeto a todo tipo de decisiones discrecionales. Algo que explica que en ningún país de la eurozona se utilice este registro para evaluar la situación del mercado laboral. Por algo será. (...)

No están incluidos, por ejemplo, quienes tengan un empleo, aunque sea de una hora a la semana. Tampoco quienes quieren cambiar de puesto de trabajo porque están subempleados. Ni los trabajadores insertos en un expediente de regulación de empleo; ni los perceptores de prestaciones económicas por desempleo que participen en trabajos de colaboración social; ni los demandantes de un empleo coyuntural por periodo inferior a tres meses; ni los demandantes de un trabajo cuya jornada semanal es inferior a las 20 horas; ni los demandantes asistentes a cursos de formación profesional ocupacional ni los trabajadores del subsidio agrario que cobran una prestación por trabajar pocas peonadas al año. (...)

¿Cuál es el resultado? Pues ni más ni menos que 1,24 millones de demandantes de empleo no se reflejan en las estadísticas mensuales de paro registrado (de los 5,13 millones de demandas, solo aparecen 3,89 millones).

 No es que se oculten, el Ministerio de Empleo da mensualmente cumplida cuenta de la cifra de demandantes, sino que su evolución está fuertemente influida por decisiones de carácter administrativo y/o político, de ahí que en todos los países de la UE (también es el dato que tiene en cuenta la Organización Internacional del Trabajo) se evalúe la tasa de paro o empleo mediante la Encuesta de Población Activa (EPA).

El paro registrado es tan poco fiable para medir el desempleo que, a finales de los años noventa, se puso en marcha el acrónimo DENOS (demandantes no ocupados) para reflejar mejor la realidad del mercado laboral.

Para calcular los DENOS, se parte de la cifra de paro registrado y se suman los cinco colectivos que, según los criterios internacionales de la Organización Internacional del Trabajo, deberían ser considerados parados: los estudiantes, los que han rechazado una acción de inserción laboral, los demandantes de empleo coyuntural, los demandantes de empleo de jornada reducida (inferior a 20 horas) y los trabajadores eventuales agrarios subsidiados (el viejo PER).

De ahí que en la DENOS lo que sale es que en España, en el pasado mayo, habría todavía 4,17 millones de parados registrados. Es decir, más cerca de lo que observa la EPA. (...)

La última Encuesta de Población Activa, de hecho, estima que el número de parados (primer trimestre) se sitúa en 4,79 millones. Es decir, casi un millón de desempleados más de lo que dice el paro registrado. (...)

 El hecho de que haya un millón de parados más en la EPA que en el paro registrado no tiene que ver con una manipulación del Gobierno. En absoluto. Simplemente, está relacionado con algo mucho más cruel. En la medida en que los demandantes de empleo dejan de cobrar una prestación, no tienen apenas incentivos para seguir inscritos en las oficinas de empleo.

 Entre otras cosas, porque los servicios públicos apenas intermedian el 3-4% de las nuevas colocaciones. Y lo que ha sucedido en los últimos años es una intensísima caída de la cobertura de desempleo a medida que se han ido agotando las prestaciones (dos años como máximo más los subsidios). Si en los peores años de la crisis, nueve de cada 10 desempleados cobraban alguna prestación, hoy solo la mitad la perciben. (...)"        (Carlos Sánchez, El Confidencial, 02/06/16)

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