18.11.16

Las élites americanas, desde la izquierda hasta el centro derecha, han sido arrolladas por un tipo al que despreciaban... pues si les ha ganado un bufón, ¿cómo serán esas élites?.En cambio Michael Moore ya predijo el resultado hace meses, por 5 motivos...

"Este es un artículo difícil de escribir. El sistema político americano, clave de bóveda de las democracias occidentales, el país que ha sido el centro del sistema internacional desde 1945, ha sido arrollado por la victoria de un hombre al que nadie, hace dos años, creía capaz de ganar unas elecciones.

 Donald Trump es un hombre que entró en la campaña electoral lanzando insultos racistas y prometiendo deportar a 11 millones de personas. Es alguien que ha amenazado con meter en la cárcel a su oponente, prohibir la entrada a Estados Unidos a las personas según su religión, alabado y profesado admiración por dictadores, insultado todo lo insultable y demostrado, una y otra vez, tener un temperamento petulante, narcisista y vengativo.

 Es alguien que ha sido repetidamente acusado de fraude, discriminación, abusos sexuales y evasión fiscal. Su mensaje es incoherente, ruin y zafio. Trump ha mentido constantemente, sin descanso, toda la campaña. Sus planes económicos son entre ridículos e inexistentes. (...)

Es un tipo que no se prepara nada, que perdió los tres debates por goleada, al que su equipo de campaña le ha tenido que quitar el móvil para que no dijera tonterías en Twitter.
Y ha ganado las elecciones igual.

Los sondeos, casi sin excepción, han fallado espectacularmente; los expertos, también. Casi sin excepción, se han equivocado por completo. Esta tarde (en EEUU), antes de que empezara el recuento, yo estaba escribiendo un borrador para este mismo diario sobre Hillary Clinton, "primera mujer en alcanzar la presidencia de Estados Unidos". Decir que ha sido una sorpresa mayúscula es poco. 

Las élites americanas, desde la izquierda hasta el centro derecha, han sido arrolladas por un tipo al que despreciaban abiertamente. Un bufón amateur, inútil y grosero, que será, a partir de enero, el hombre más poderoso de la tierra.

 ¿Qué ha pasado? La verdad, es muy temprano para decirlo. Debo confesar que estoy aturdido por los acontecimientos; el motivo por el que adoro Estados Unidos, mi país de adopción, es por su vocación de ser un país basado en valores e ideas, no en cultura o nación.

 Uno es americano porque respeta y defiende la constitución y los valores de una sociedad abierta, libre e integradora. Estos ideales, estos valores, es lo que han permitido que pueda vivir aquí, y participar en la sociedad del país más rico y poderoso de la tierra

Donald Trump ha hecho una campaña basada en repudiar estos ideales: nacionalista, anticosmopólita, aliberal. Toda una idea de Estados Unidos se desmorona.

 Los motivos no son económicos. Los votantes de Trump ganan más dinero que la media. (...)

 Las ciudades americanas, largo tiempo durmientes, se han convertido en centros vitales, vibrantes e innovadores, cada vez más diversos, tolerantes, creativos y abiertos al mundo. Son el motor del cambio de un país que se ha recuperado de la crisis financiera con energía, con esa actividad frenética y ganas de comerse el mundo que uno sólo ve en Estados Unidos, el país del eterno optimismo. Es el nuevo mundo, la aldea global, de derechos civiles, cultura mestiza, costumbres cambiantes.

Esto es lo que la coalición de votantes de Trump ha rechazado. No es racismo; los sondeos a pie de urna señalan que un porcentaje pequeño pero no irrelevante de votantes de Obama ha apoyado a Trump. 

Es un voto anti-urbano, anti-establishment, contra unas élites convencidas que lo único que merece atención en este mundo sucede en Boston, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Austin o Seattle, donde el resto del país sólo importa como incubadoras de ciudades de moda (“Denver está haciendo cosas interesantes”) y lugares donde ir de acampada.

 No es la globalización entendida como comercio, ganadores y perdedores. Es la globalización entendida como disrupción, cambio de costumbres, nuevas ideas, nuevos valores y gente del otro lado del mundo que viene a vivir al lado de tu casa, te guste la idea o no. El mundo ha cambiado. Ellos no quieren que ese cambio haga que sus valores, ideas y costumbres dejen de ser vistos como los cimientos del país en el que viven.

Hace algo más de un siglo, en los albores de la democracia representativa, una de las divisiones partidistas fue la división entre campo y ciudad. Durante la primera globalización, este cambio acabó pasando a segundo plano, cuando la rápida despoblación del campo dio paso a las divisiones de clase y el familiar eje izquierda-derecha. 

En estas elecciones los hombres blancos sin estudios superiores ha sido la base principal de Trump. Son los que no se creen esto de la economía del conocimiento ni el mundo de intelectuales, esnobs, tecnófilos, abogados y periodistas que les miran por encima del hombro y desprecian su pequeña aldea como un lugar anclado en el pasado, estancado y aburrido donde nunca sucede nada.

 Los demócratas, con Clinton a la cabeza, creyeron que el futuro era suyo. Estados Unidos era cada vez más una sociedad urbana, diversa, multicultural y tolerante, con minorías étnicas viviendo y compartiendo los valores del país.

 La demografía estaba de su lado. Apostaron por abrazar la cultura del nuevo mundo, y los universitarios blancos, los habitantes de estas ciudades les siguieron. Su problema es que Trump entendió instintivamente esta guerra cultural, y entendió que los blancos del resto del país podían reaccionar a ella. La menguante mayoría blanca votó como una minoría cultural, en bloque, y le dio la victoria. (...)"                   (Roger Senserrich, Vox Populi, 09/11/16)


"Por qué Trump será presidente de Estados Unidos: los 5 argumentos de Michael Moore.

(...)  

 1. Un sector de la clase obrera lo verá como un aliado. (...)

2. Es un hombre blanco.

3. Las políticas de Clinton.

 4. Los simpatizantes de Bernie Sanders no estan muy convencidos de votar por Hillary.

 5. Algunos votarán por Trump para enviar un mensaje. (...)"

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