"En el discurso dominante de las instituciones de gobernanza de la Unión
Europea, tales como el Consejo Europeo, la Comisión Europea, el Banco
Central Europeo y el Eurogrupo, así como en la gran mayoría de gobiernos
de los países de la Eurozona, se asume que el euro ha sido bueno para
sus economías, estando mejor con él que sin él.
Los testarudos datos,
sin embargo, no siempre avalan esta visión. Si miramos la tasa anual de
crecimiento económico (durante los 12 meses que terminaron en junio de
2016) de los países de la Unión Europea que tienen el euro como su
moneda, podemos ver que la gran mayoría de ellos (13 de 18) crecieron
por debajo de un 2%, mientras que la gran mayoría de los países de la UE
que no pertenecían al euro tuvieron un crecimiento mucho mayor. (...)
Ahora bien, puede también argumentarse,
como hace John Weeks en la revista Social Europe (22.09.16), que no es
el euro el que es responsable del menor crecimiento económico, sino las
normas que se utilizaron para establecerlo, dentro de las cuales, las
políticas fiscales han sido las mayores culpables de tal
enlentecimiento.
La reducción del déficit y la deuda públicos como
elemento esencial (supuestamente para tranquilizar a los mercados
financieros) de tales políticas (escritas en piedra en la Constitución
Española por el socialista Zapatero y el conservador neoliberal Rajoy)
ha jugado un papel clave en determinar este enlentecimiento.
En
realidad, y tal como algunos hemos estado enfatizando (ver mi libro
Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico
dominante. Anagrama, 2015), estas políticas de austeridad (se mire como
se mire) han sido sumamente negativas tanto para el bienestar de la
población como para la recuperación económico de los países que han
aplicado tales políticas (que son la mayoría de los países de la UE).
Debería añadirse a esta causa otra
igualmente importante que John Weeks no menciona, y es la disminución
salarial, que junto con las políticas de austeridad que han recortado el
gasto público, han creado un problema gravísimo de falta de demanda
doméstica, una de las mayores causas de la Gran Recesión.
Es importante
señalar que estas políticas de austeridad (que han causado un enorme
daño al bienestar de las clases populares de los países de la Eurozona)
han tenido un impacto muy menor en conseguir su objetivo de reducir los
déficits públicos.
En realidad, de los 27 países de la UE, 23 continúan
teniendo déficit público, y 6 de ellos por encima del 3% del PIB, lo que
contraviene las exigencias del Tratado de Maastricht. (...)
En estos países de la Eurozona se ha establecido así un círculo vicioso
en el que los recortes de gasto público y la bajada de los salarios
están empeorando la situación, dificultando la reducción del déficit (y
de la deuda pública).
España ha sido un claro ejemplo de ello. La
economía ha permanecido estancada en una recesión muy larga (causada por
los recortes y las bajadas salariales), interrumpida ligeramente por
factores externos a la intervención del Estado, que son coyunturales y
temporales, como la bajada del petróleo y el abaratamiento del euro como
resultado de las políticas del BCE de imprimir euros masivamente. (...)
Otra de las falsedades que el establishment europeo está promoviendo es
que ya se están estimulando las economías a través del Plan Juncker
(presidente de la Comisión Europea), afirmación que se hace (con gran
resonancia en los medios) con gran contundencia por parte de los
dirigentes de tal establishment.
El famoso EU Infrastructure Investment
Plan (Plan de Inversiones en Infraestructuras), que se inició en 2014 y
está programado hasta el año 2022, es, sin embargo, totalmente
insuficiente, tanto en su cantidad como en su composición.
De
desarrollarse según las cantidades programadas (lo cual ya es en sí
incierto, pues los fondos incluyen dinero privado todavía no
comprometido), el total significaría un gasto de 30.000 millones de
euros, que es una cantidad muy inferior a la que ya se gasta en
inversión pública el gobierno alemán (que es de los que invierten menos
en infraestructuras en la Eurozona).
Como punto de comparación, la
candidata Clinton está proponiendo invertir, para una población menor
que la UE, más de 270.000 millones de dólares (equivalentes a algo más
de 240.000 millones de euros), y el Sr. Trump el doble (...)
No son los países periféricos de la
Eurozona (mal llamados PIGS), sino los Estados centrales liderados por
Alemania los que merecen ser sancionados.
Estamos viendo hoy, una vez más, cómo el
establishment europeo está amenazando de sancionar a España por tener
un déficit público por encima de lo tolerado. Y ello responde a una
política que ya se ha mostrado errónea y profundamente dañina, y que
enlentece el crecimiento económico de España.
En cambio, no se penaliza a
los gobiernos cuyas políticas públicas están dañando el crecimiento
económico de todos los demás países de la UE. Me estoy refiriendo al
excesivo saldo positivo de la balanza de pagos del gobierno alemán, que
tiene un enorme impacto negativo en el crecimiento económico de la UE. (...)
El canciller socialdemócrata del gobierno alemán, el Sr. Schröder,
estableció como prioridad para su país dar una máxima preferencia al
sector exportador (por el cual está ahora trabajando en su vida
privada), a costa de limitar y desfavorecer la demanda doméstica,
estableciendo las reformas de la Agenda 2010 que redujeron los salarios. (...)
Estas medidas deterioraron el mercado de
trabajo alemán y de todos los países de la Eurozona, pues todos ellos
tuvieron que competir con Alemania haciendo lo mismo: reduciendo los
salarios y la demanda doméstica para prioriza el sector exportador, que
hoy rige la Eurozona.
Hay que ser conscientes, pues, de que
los excesivos saldos positivos comerciales determinan los saldos
negativos de los otros países. De ahí que se considere que, de la misma
manera que el Tratado de Maastricht exigía que los déficits públicos no
llegaran a ser más del 3% del PIB, se deba establecer que el saldo
positivo exterior no pueda ser mayor que el 6%.
Pues bien, hay seis
países, liderados por Alemania, que tienen un saldo mayor que tal
porcentaje, sin que hayan sido penalizados. ¿Por qué? Pues porque el
gobierno alemán tiene excesivo poder en la UE.
Y quiere penalizar a
España, imponiendo medidas (que el gobierno Rajoy aplicará con todo
entusiasmo, pues es lo que le gustaría hacer incluso sin que hubiera el
euro) que harán un daño enorme a las clases populares de España, a fin,
en teoría, de mejorar la competitividad del país, bajando los salarios y
el gasto público, tal como ha ocurrido en Alemania a costa del
bienestar de sus clases populares.
Lo que se requiere en la Eurozona es
una alianza de las clases populares de los distintos países frente a la
alianza ya existente de las clases dominantes de cada país.
Para ello se requiere un cambio radical
de las normas que guían la gobernanza del euro, con el establecimiento
de políticas fiscales de sentido opuesto al realizado, y el desarrollo
todavía inexistente de la Europa Social.
Lo que no puede aceptarse ni
tolerarse es la continuación del austericidio actual, que significa el
ataque más frontal conocido durante la época democrática al bienestar de
las poblaciones en este continente.
El euro actual debe cambiarse,
tanto en su gobernanza como en su desarrollo, complementándose con una
política social y fiscal hoy inexistente a nivel de la Unión Europea y
de la Eurozona. Lo que no puede tolerarse es que la situación continúe
tal como está. El coste humano y económico para la calidad de vida y el
bienestar de las clases populares es excesivo e inaceptable. Así de
claro." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 13 de octubre de 2016, en www.vnavarro.org, 13/10/16)
Alternativa a la salida del euro: europeseta electrónica de circulación interna
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción,
sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno
impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra
económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los
especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa,
2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con
gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
Para salir de la crisis sin salir del euro: España
debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
Hay alternativas, incluso dentro del euro.
Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/
Más información en: 'Si Grecia, España, o
Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar
instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar
créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
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