"Si no queremos chalecos amarillos, o de otros colores chillones, (...) revertir, al menos parcialmente, los recortes de la era
austeritaria, es prioritario, tienen sentido algunas de las reformas
laborales de esta Administración.
Como el alza del salario mínimo a 900 euros,
decidido la semana pasada. Incluso si algunas de las críticas más
técnicas (menos ideológicas), como la del Banco de España, demuestran
fundamento, este recae más en la modalidad que en la sustancia.
Es decir, se refiere a su ritmo de implantación y a su impacto sobre
algunos segmentos infracalificados. Hasta la patronal CEOE apoyaba el
aumento del salario mínimo a 1.000 euros (en 2020). En tiempos de Joan
Rosell. Pero con el actual presidente, Antonio Garamendi, de
vicepresidente...
Otra reforma parece que empieza a arrojar resultados. El Plan director por un trabajo digno 2018-2020, con 75 medidas muy concretas. Y sendos subplanes de choque contra los abusos en la contratación temporal y parcial, iniciados en agosto.
Este plan ha levantado 14.000 situaciones fraudulentas de falsos
autónomos solo en la industria cárnica. El caso más sonado fue el de la
cooperativa Servicarne, que involucró indirectamente a marcas como
Campofrío. El caso del Grupo Jorge ha alumbrado en Cataluña
irregularidades en 1.616 contratados.
La clave de la nueva dureza inspectora, más que en la propia cuantía
de las sanciones (la primera evaluación se hará pública en enero), está
en sus efectos disuasorios.
Los recientes datos de noviembre sobre contratación apuntan un
indicio de eficacia plasmado en un cambio de paradigma: la contratación
indefinida aumentó el 15,7% interanual, mientras que la temporal solo el
1,33%.
Y el tercer puntal reformista está en las 50 medidas del Plan del choque por el empleo joven 2019-2021.
De todas ellas brillan especialmente las políticas activas de
orientación laboral (consultas individuales, consejos, itinerarios,
currículos), a las que se dedicarán 3.000 funcionarios; y las de
formación. Y están dotadas con recursos, no nuevos, sino reciclados o
repescados: 2.000 millones.
Veremos los resultados. Pero sabemos que el despegue fue fatal. Los
primeros 1.800 millones de ayuda europea para la Garantía Juvenil
registraron entre 2013 y 2015 un fiasco: hubo que devolver dinero a
Bruselas. Luego mejoraron. Estamos a la espera del balance oficial." (Xavier Vidal-Folch, El País, 27/12/18)

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