"(...) Parecen los países de la periferia europea condenados a pagar la
factura de la crisis. Condenados a una “austeridad” calvinista por sus
excesos. ¿Consideras que Alemania debería asumir también
responsabilidades?
El estado alemán ha sido, de hecho, uno de los más implicados en la crisis de las subprime.
El estado alemán ha invertido en “reflotar” a su banca 500.000 millones
de euros y ha conseguido –a través de diferentes mecanismos- que las
cajas de ahorro (vinculadas a los lands y donde además se
esconden los grandes “pufos”) no se sometan a los “test” del Banco
Central Europeo, por los que sí tendrán que pasar los bancos del sur de
Europa.
También has señalado que la Unión Europea vive actualmente un “Estado de Excepción”. ¿En qué sentido?
Es éste un término jurídico complejo del que han hablado, entre otros,
Carl Schmitt, Walter Benjamín o Giorgio Agamben. El “Estado de
Excepción” se refiere, por un lado, a la supresión del derecho y además
al predominio de los poderes fácticos. Tras la caída de Lehman Brothers
(septiembre de 2008), se produce una declaración de “Estado de
Excepción” para los países del sur de Europa.
Como decía Carl Schmitt,
el soberano es quien declara el “Estado de Excepción”. Pues bien, el
soberano actual de la Europa del euro son los poderes económicos, y las
constituciones de los países del sur (Grecia, Portugal, España y
parcialmente Italia) han sido de facto suspendidas. Se produce en
estos países una crisis del régimen democrático con emergencia de
fenómenos fascistas o neofascistas.
Siguiendo a Polanyi, las sociedades
buscan, ante la agresión de la economía de mercado, seguridad y
protección. Los mercados autorregulados capitalistas generan miedo en la
gente (es precisamente este miedo el que pretenden para imponer sus
dictados).
¿Puedes citar algún ejemplo?
Recientemente, se ha
publicado el libro de memorias de Rodríguez Zapatero en el que se nos da
cuenta de algo que ya sabíamos: la carta que le remiten Trichet y
Fernández Ordóñez (ambos, conocidos socialistas). La misiva nos revela
lo que los poderes económicos europeos exigían para comprar bonos
españoles. Zapatero renuncia, así, a su programa electoral y acepta un
chantaje increíble en un estado democrático.
De hecho, Zapatero
traicionó la Constitución española y la soberanía popular ante el
chantaje de los poderes económicos europeos. ¿Había alternativa? Pudo
denunciar la carta, hacerla pública y convocar unas elecciones generales
en torno a los recortes. Eso habría girado el debate europeo. Pero el
PSOE no podía ni quería hacerlo.
¿Por qué razón?
El PSOE es parte del “establishment”, la segunda parte del régimen
bipartidista y es, además, subalterno a los poderes económicos tanto en
España como en Europa. Zapatero no tuvo el coraje moral ni la integridad
política de defender los intereses de los ciudadanos.
Nadie en el
partido socialista se levantó contra ello. Pero esto ha ocurrido ya en
otros países. La misma carta se la escribieron a Berlusconi, y hubo una
conspiración encabezada por el expresidente de la República italiana, el
excomunista Giorgio Napolitano, que puso al frente a Mario Monti
(antiguo miembro de Goldman Sachs).
A su vez, cuando a Papandreu (PASOC)
se le organizó convocar un referéndum sobre los ajustes, se creó tal
crisis en la UE que finalmente renunció, y se organizó un gobierno de
técnicos con Papademos (otro hombre de Goldman Sachs). Esto es el
“Estado de Excepción”: la violación de la legalidad y la legitimidad
democrática en los estados del sur de Europa.(...)" (Entrevista a Manolo Monereo, Enric Llopis, Rebelión, 06/12/2013)
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