16.1.14

Paisaje después del shock: la prima de riesgo baja que es una maravilla, y el cuadro político da miedo

"(...) El Imperio existe, y lo llevamos en el bolsillo. Los amortiguadores de la superestructura europea han funcionado, bajo mandato alemán, y la devaluación interna ha rebajado salarios y precios, con destrozos sociales difíciles de recoser y curar. Paisaje después del shock: la prima de riesgo baja que es una maravilla, y el cuadro político da miedo. La política está peor que la sociedad. Ese es el resumen.

España vuelve a ser un caso singular. Ya lo fue en el siglo XIX, en la etapa de formación de los estados liberales, y vuelve a serlo ahora, en la confusa y traumática fase de transición al Imperio europeo de nuevo tipo. España ha soportado el golpe con gran estoicismo social y presenta en estos momentos daños políticos que no se dan en otros países gravemente afectados por el estropicio económico. 

La crisis no ha provocado en España un Amanecer Dorado, pero asistimos a un ocaso con tintes escarlatas del régimen pactado en 1977-78. España, fuerte por fuera –aparentemente fuerte–, débil por dentro.

No ha surgido en España un partido de extrema derecha directamente propulsado por la crisis. Más de un lector apuntará que esa extrema derecha no acaba de surgir orgánicamente porque se halla subsumida en el interior del Partido Popular. 

El macizo de la raza –así lo definía en sus escritos democráticos Dionisio Ridruejo, retomando una expresión de Antonio Machado en el poema El mañana efímero (“España, país de charanga y pandereta…”)– quizá tenga más poder político en el interior del PP que organizado como partido propio. Alianza Nacional, pongamos por caso.

 La observación es cierta, pero no es lo mismo una derecha extrema subsumida en el actual magma de las derechas autonómicas unificadas y pilotadas desde la calle Génova de Madrid que una extrema derecha rampante y lanzada a una feroz competición electoral.

Pese a todo lo que está cayendo, tampoco hay movimientos abiertamente populistas y antieuropeos en España. No hay un Beppe Grillo, por el momento. Aquí caben otras dos observaciones. Europa ha transferido mucho dinero en los últimos 25 años, y dice el refrán castellano que es de bien nacido ser agradecido.

 El populismo existe en España, pero está repartido, en dosis más o menos controladas, entre todas las ofertas políticas, incluidas las fuerzas soberanistas que hoy plantean la independencia –la independencia de Catalunya– como un parto sin dolor y con la anestesia epidural a cargo del contribuyente alemán. 

Un prodigioso tránsito a un “país nuevo”, con los zurrones llenos y milagrosamente exentos de los actuales flagelos europeos. Una Nueva Jerusalén construida sobre la virtud, como la que predicaba el fraile Savonarola a finales del siglo XV en la república de Florencia.

España, sin extrema derecha, sin populismos a la italiana, con estabilidad parlamentaria y con mucho vértigo. Un caso único. Fuerte por fuera, débil por dentro. En ningún otro país de la Unión se habla con tanta angustia de la necesidad de cambios constitucionales.

 “No entiendo la cíclica tendencia de España a los espasmos institucionales”, afirmaba hace unos meses el empresario y ensayista francés Alain Minc.

Aparentemente fuerte por fuera, débil por dentro. Los daños políticos son graves. Lo sabemos. La institución monárquica, en su hora más baja. Los dos partidos grandes, con fidelidades de voto inferiores al 50%. Los dos principales líderes, el presidente del Gobierno y el secretario general del PSOE, con índices de impopularidad superiores al 80%. 

Los casos de corrupción cada día en las portadas, en perfecto turno: hoy, Bárcenas, mañana, la UGT. El monolitismo de los partidos –ingeniería 77/78–, rompiéndose por momentos: ahí tenemos la discusión en el PP sobre el aborto y la presión por las primarias en el PSOE. 

“Vi el otro día el telediario de las nueve y quedé bastante impresionado”, me comentaba esta semana un diplomático de un importante país europeo.(...)"                     ('La última inflamación', de Enric Juliana en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 12/01/2014)

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