"(...) los 359.042 afiliados a la Seguridad Social que han causado baja entre
julio y agosto de 2016 habrán asistido, si es que han tenido humor, con
gran dosis de rabia el discurso triunfalista del Presidente en funciones
sobre los 500.000 empleos que se han creado en el último año y las
excelentes perspectivas del mercado laboral español, siempre que siga
gobernando él.
Lo más delirante, y mezquino a la vez, de dicho discurso
que gran parte de esos miles de trabajadores que se quedan en la
intemperie no tienen ninguna cobertura social, salvo la pensión de los
mayores, para poder encarar el año completo hasta la próxima temporada
de verano.
Como declaraba el otro día en televisión la dueña de un
chiringuito en una playa de Castellón, con el fin de la temporada “ha
tirado” a 19 trabajadores, la mayoría mujeres de edad ya madura, con
cargas familiares e hipoteca.
Esta realidad, que afecta a un volumen ingente de trabajadores, implica
que muchos de ellos/as se irán al desempleo sin prestación, otros
tendrán algún empleo en la recogida de la fruta o almacenes, como
declaraban las trabajadoras “tiradas” del chiringuito en Castellón.
Este
tipo de vida, sin capacidad de planificación y con graves carencias a
lo largo del año, es la realidad de millones de trabajadores que sufren
la temporalidad y la estacionalidad de nuestra economía, especialmente
en las costas, las islas y gran parte de Andalucía o Extremadura.
Temporeros que vagan por las plazas buscando faena, mendigando jornales o
siendo llevados en furgonetas a trabajar en la construcción, en muchos
casos sin contrato, ni cobertura legal.
La temporalidad es, por tanto, uno de los mayores problemas de
nuestra economía productiva, y no va a cambiar porque no hay voluntad
para ello. Por eso, resulta llamativo quienes, desde posiciones
neoconservadores, lo achacan todo a la existencia de un número excesivo
de contratos, y que un contrato único acabaría con la temporalidad, algo
tan falso, como ilusorio.
Este año 2016 se han batido todos los récords
en temporalidad y en contratación, debido a una excelente temporada de
turismo low cost.
En concreto, entre julio y agosto se han firmado más de tres millones
de contratos, cifra que no se alcanzaba desde 1995. Esta cifra ha
permitido sacar pecho a la Ministra del ramo y al candidato a Presidente
que, según iba desgranando su absurdo discurso, prácticamente todo ese
empleo creando de iba destruyendo.
Pero las cifras esconden un gran
abuso en la contratación temporal y precaria. Así, el índice de rotación
(número de contratos por trabajador) ha sido de 1,36 la más alta de
toda la última década. La consecuencia inmediata es que los 3 millones
de contratos solo han deparado 2,2 millones de empleos.
En 2007, este
índice fue de 1,21, con más empleos creados en comparación con los
contratos firmados. Por el contrario, el flujo de empleo indefinido
sigue por debajo del que se generó en 2007, a las puertas de la crisis.
Entonces, en verano se crearon 308.282 empleos, sin la Reforma Laboral
actual, mientras que entre julio y agosto de 2016 se han creado 242.519,
una gran parte de ellos a tiempo parcial.
Gran parte de este empleo creado, y destruido después, se condensa en el
sector servicios, hostelería y turismo, pero también educación. Esto
sigue demostrando que en España la gran parte del empleo se crea en los
sectores tradicionales: hostelería, agricultura, turismo y muy poco en
sectores punteros, a pesar de que nuestro sector exportador ha crecido
muchos durante la crisis, pero es un sector con una intensidad de mano
de obra baja y muy alta en capital.
(...) la preponderancia de este tipo de empleo está mal pagado, y aún peor
después de la Reforma Laboral, por lo que el déficit que este año ya
acumula más de 5.000 mill€, se ha hecho estructural, y no es previsible
que se elimine al menos hasta dentro de cinco años.
Con todo, el empleo
creado entre mayo y julio, 183.152 la mayoría ligado al turismo y
hostelería, con el fin de agosto se ha destruido el 80% del mismo, y el
resto lo hará en septiembre. Es por ello, que el mes de agosto ha
cerrado con un descenso de 144.997 cotizantes, quedando el número de
cotizantes en 17.699.995 trabajadores, prácticamente los mismos que
antes d empezar la campaña de verano. (...9
En resumen, durante los ocho primeros meses del año el número de
contratos ha batido un récord: 12,76 millones de contratos, cifra más
alta del periodo 2006/2016, cifra solo parecida a la que se produjo en
2007, con 12, 2 millones. Entonces la tasa de temporalidad era del 88%,
mientras que la de este año es del 91%, lo que da idea de lo que tenemos
es un gran mercado precario, mal pagado, en el que se abusa de las
horas extras sin pagar y donde las condiciones de trabajo son cada vez
peores.
Por todo ello, sorprende e indigna que el discurso económico
oficial sea tan optimista con estas cifras objetivas.
El mercado laboral
español no tiene un problema de tipos de contratos, sino de tipología
de actividad, tipo de empresa y conciencia empresarial. Pero además de
todo, nuestro nivel de inversión sigue siendo tan bajo, que no hay
empleo para todos los parados que se mantienen todavía activos, no por
supuesto para los más de 12 millones de inactivos que ni siquiera buscan
empleo. (...)" (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 04/08/16)
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