"Entre la ciudadanía se ha instalado la creencia de que Bankia ha sido
el peor banco de la crisis financiera. Y es cierto, pero solo en parte.
Bankia es el que más dinero ha necesitado para evitar su quiebra,
22.424 millones de los ciudadanos, pero en proporción a su tamaño, hubo
otras entidades que necesitaron inyecciones mucho mayores, como el Banco de Valencia (que fue filial de Bankia) y la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).
Para obtener la lista completa de las que precisaron más socorro que
Bankia se deben añadir cinco entidades más: Catalunya Banc (CX), Caja
Castilla La Mancha (CCM), Novagalicia Banco (NCG), Unnim (antigua Caixa
Manlleu, Caixa Sabadell y Caixa Terrassa) y CajaSur (que estuvo en manos
del cabildo catedralicio de Córdoba). (...)
Estos bancos pasarán a la historia por tener los peores gestores
bancarios que, aprovechando la insuficiente y deficiente supervisión del
Banco de España, hundieron sus entidades en la pasada crisis
financiera. Algunos de los directivos de estas entidades se han
justificado diciendo que la burbuja inmobiliaria estalló en los lugares
de origen de sus bancos, pero lo cierto es que otros también tuvieron
este problema y no quebraron.
“Cuando comparamos las ayudas públicas otorgadas a los bancos o cajas
rescatadas con su tamaño, ‘lo peor de lo peor’ no fue el rescate de la
CAM, como dijo el exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel
Fernández Ordóñez, sino el Banco de Valencia”, recuerda Joaquín Maudos,
catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia.
Culpables, los malos gestores
En opinión de este experto, el denominador común de las cajas que, en
proporción, más ha costado rescatarlas con cargo al bolsillo del
contribuyente “es la elevada exposición al ladrillo (construcción y
promoción inmobiliaria), lo que implica una mala gestión al minusvalorar
el riesgo que se asumió concentrando una excesiva inversión en un único
sector de actividad. Esa falta de diligencia en la gestión es lo que
abocó a España a solicitar un rescate, cierto que no a toda la economía,
pero sí a su sector bancario”.
Y añade que la magnitud de la crisis bancaria en España “es una
combinación de muchos factores, pero el más importante es la mala
gestión de las entidades intervenidas. Y no es un rasgo que se aplique
al modelo de caja de ahorros, porque las ha habido que superaron con
éxito la brutal crisis”. Otros factores, apunta Maudos, son “las lagunas
en la regulación (sobre todo en materia de capital y provisiones, que
eran insuficientes) y en la supervisión; fue evidente cuando afloraron
pérdidas no reconocidas enmascaradas en préstamos refinanciados o cuando
un banco aprobaba un test de estrés y luego había que intervenirlo”.
Refinanciar con malas artes, es decir, a clientes sin futuro, fue uno
de los trucos más utilizados para disimular las pérdidas que, con el
tiempo, se hicieron gigantescas. Las estadísticas muestran datos
sorprendentes: el Banco de Valencia, que estuvo bajo la presidencia de
José Luis Olivas (que también fue vicepresidente de Bankia) necesitó
ayudas por un 25,9% de su balance total y por el 37% de todos los
riesgos asumidos. Esto supone que uno de cada tres créditos concedidos
fue irrecuperable y no contaba con capital suficiente para cubrir el
agujero.
Esta entidad incluso llegó a conceder hipotecas sin tasar los pisos,
algo que iba en contra de la normativa. El 21 de noviembre de 2011, un
día después de que el PP ganara las elecciones, el Banco de España
acordó la sustitución de los consejeros y gestores. Desde el Gobierno de
Rajoy se acusó al supervisor de traspasarle un problema que era del
Ejecutivo socialista. En total, los contribuyentes colocaron en el Banco
de Valencia 6.103 millones y solo se recuperaron 42. El 27 de noviembre de 2012 fue vendida a CaixaBank por un euro.
El segundo puesto en el ranking de los peores bancos es para la CAM,
que fue vendida al Sabadell el 7 de noviembre de 2011 por un euro. El
29,6% de los créditos, enmarcados en los activos ponderados por riesgo,
fueron morosos incobrables. En este caso no fueron los contribuyentes
los que pagaron la factura sino el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD),
es decir, los clientes de los bancos. El FGD asumió las pérdidas de la
CAM en capital y, además, el 80% de los morosos que se fuera encontrando
el Sabadell. Según las cifras, todavía provisionales, la factura
supondrá 7.386 millones, 693 millones más de lo previsto por el Fondo.
Catalunya Banc, adiós a 12.600 millones
Catalunya Banc, que fue una de las entidades más grandes, también
tuvo un agujero sideral: necesitó 12.599 millones y se han recuperado
881 millones, pagados en su mayor parte por el comprador, el BBVA. La
factura ascendió a 11.718 millones que se ha sumado a la gigantesca
deuda pública.
La primera entidad que quebró fue CCM, en marzo de 2009. Solo esta
entidad acabó con el patrimonio de los fondos de garantía que bancos,
cajas y cooperativas habían acumulado durante dos décadas. La entidad
fue famosa por sus adquisiciones sin sentido y proyectos ruinosos, entre
los que destacó el aeropuerto de Ciudad Real. Quedó en manos de
Liberbank, que ha pleiteado para evitar algunos pagos pendientes, aunque
ha costado al sector unos 2.475 millones, a falta de cerrar su
expediente.
Novagalicia Banco tuvo un deterioro del 18,2% sobre los créditos
concedidos y exigió una inyección de 9.404 millones de los que solo se
recuperaron 873 millones abonados por Abanca, su dueño actual.
La crisis de la catalana Unnim también corrió por cuenta del Fondo de
Garantía, que valora su coste provisional en unos 1.997 millones, una
cifra que supera en 155 millones los cálculos previstos. El 10,2% de sus
activos de riesgo resultados fallidos.
La séptima entidad peor gestionada fue CajaSur, adquirida por
Kutxabank. El 12,3% de sus créditos fueron incobrables por lo que el
Estado le tuvo que inyectar 1.192 millones, de los que su comprador
abonó 803. Un total de 389 millones se han sumado a la deuda sin que
nadie se haga responsable. (...)
43.225 millones perdidos, según los cálculos actuales
El balance recientemente publicado por el FROB se resume diciendo que
el Estado ha invertido en el sector financiero 56.545 millones entre
capital y productos híbridos, y 2.326 millones en garantías. Hasta el
momento, y esta es una cuenta que irá cambiando en próximos trimestres,
se han recuperado tan solo 5.917 millones, es decir, un 10% del total
del dinero público aportado.
Las entidades que más han contribuido a la recuperación de algunas ayudas son Banca Cívica, con 1.142 millones; Ceiss, (antigua Caja España/Duero) con 926 millones; y Catalunya Caixa con 881 millones. Según este cálculo, el Estado perdería 50.626 millones. Pero falta Bankia, la joya de la corona. El documento del FROB señala que prevé recuperar otros 9.729 millones con BFA-Bankia y Sareb. Si se cumple esta previsión, en total, el FROB perdería 43.225 millones y recuperaría el 26% del capital según las previsiones más optimistas, aunque todo dependerá “de la evolución en las participadas”, dice el Fondo.
¿Ha compensado este terrible daño para las arcas públicas y la sociedad? Esa es la pregunta más difícil de responder. No obstante, el FROB ofrece un dato inédito muy relevante: se rescataron bancos que tenían 357.756 millones en depósitos cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos, organismo que no hubiera podido cumplir con su función por lo que el Estado hubiera salido al rescate de los depositantes, añadiendo unos 35 puntos más a la deuda pública, una cifra insostenible." (Íñigo de Barrón, El País, 12/01/20)
Las entidades que más han contribuido a la recuperación de algunas ayudas son Banca Cívica, con 1.142 millones; Ceiss, (antigua Caja España/Duero) con 926 millones; y Catalunya Caixa con 881 millones. Según este cálculo, el Estado perdería 50.626 millones. Pero falta Bankia, la joya de la corona. El documento del FROB señala que prevé recuperar otros 9.729 millones con BFA-Bankia y Sareb. Si se cumple esta previsión, en total, el FROB perdería 43.225 millones y recuperaría el 26% del capital según las previsiones más optimistas, aunque todo dependerá “de la evolución en las participadas”, dice el Fondo.
¿Ha compensado este terrible daño para las arcas públicas y la sociedad? Esa es la pregunta más difícil de responder. No obstante, el FROB ofrece un dato inédito muy relevante: se rescataron bancos que tenían 357.756 millones en depósitos cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos, organismo que no hubiera podido cumplir con su función por lo que el Estado hubiera salido al rescate de los depositantes, añadiendo unos 35 puntos más a la deuda pública, una cifra insostenible." (Íñigo de Barrón, El País, 12/01/20)
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