15.9.22

La semana pasada, cuarenta dirigentes empresariales que representan a las principales corporaciones productoras de metales no ferrosos de Europa, convocaron a los líderes de la Comunidad Europea a tomar urgentemente todas las medidas que sean necesarias para salvar a la producción de metales estratégicos, ante una crisis energética que ha paralizado al 50% de la producción europea y amenaza con diezmarla en el corto plazo... Esta apelación al salvataje resume la intensidad y velocidad de la crisis

 "Los dólares que imprime la Reserva Federal norteamericana no pueden producir el gas, el oro, el petróleo y otros commodities que tiene Rusia.

La semana pasada cuarenta dirigentes empresariales que representan a las principales corporaciones productoras de metales no ferrosos de Europa convocaron a los líderes de la Comunidad Europea a tomar urgentemente todas las medidas que sean necesarias para salvar a la producción de metales estratégicos ante una crisis energética que ha paralizado al 50% de la producción europea y amenaza con diezmarla en el corto plazo [1]. Esta apelación al salvataje resume la intensidad y velocidad de una crisis que ahora desborda al ámbito energético y abre las puertas a una catástrofe del sistema financiero internacional.

 Hacia fines de la semana pasada, y bajo el liderazgo de la secretaria del Tesoro norteamericano Janet Yellen, los países centrales agrupados en el G7 [2] anunciaron la decisión de imponer un techo al precio internacional del petróleo ruso. Pocas horas después, Vladimir Putin advirtió que no venderá petróleo a países y corporaciones que adhieran a este techo, y luego suspendió todo envío de gas a Europa hasta tanto esta no elimine las sanciones económicas tomadas contra Rusia por su reciente invasión a Ucrania. Así, en vísperas de un crudo invierno, las importaciones europeas de gas ruso –que por supuestos desperfectos de del gasoducto NS1 habían descendido del 40 al 20%– quedaron totalmente bloqueadas. La crisis energética escaló nuevos decibeles.

El lunes, y contrariando un acuerdo recientemente estipulado entre Arabia Saudita y el gobierno de Joe Biden, los países nucleados en la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) anunciaron un recorte a la producción futura de petróleo. Aunque de escasa magnitud, el recorte reiteró la advertencia formulada por Arabia Saudita hace unos meses: no existe en el mundo la capacidad productiva necesaria para mitigar la demanda energética y frenar así la escalada de precios. Pocas horas después, la Comunidad Europea anunciaba medidas de emergencia para enfrentar la crisis energética. Entre ellas cabe destacar la suspensión temporaria de los mercados financieros de derivados de productos energéticos [3], el posible racionamiento en el uso del gas y la adopción de líneas de crédito subsidiado para asegurar el abastecimiento energético a empresas y familias y la continuidad de las actividades financieras.

En paralelo, y aprovechando al Foro de las Economías del Este reunido esta semana en Vladivostok, Putin acusó a los directivos de la Comunidad Económica Europea de ignorar la emergencia de un mundo multipolar. Este nuevo mundo pone fin al viejo orden que ha beneficiado a las elites europeas, “obligando al resto del mundo a vivir bajo las reglas que (ellas) inventan y cambian de acuerdo a sus intereses”. Estas elites pretenden aislar a Rusia, e “ignorando que no están en posición para imponer sus intereses (…) adoptan políticas que destruyen a la población europea (…) y las aleja de aquellos que dicen representar”. El mundo no se sorprenderá “cuando la participación de las corporaciones europeas en el mercado global y en el europeo sea absorbido por sus patrones norteamericanos”, vaticinó, y aclaró que “el objetivo principal de Rusia es defender su soberanía nacional” [4]. (...)"    (Mónica Peralta Ramos , Rebelión, 14/09/2022)

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