"(...) Una última pregunta, para ir un poco más allá de las cuestiones puramente electorales, y abordar la coyuntura política desde una perspectiva más de batalla cultural e ideológica, a largo plazo. Ahora mismo, tanto en España y Europa como en Estados Unidos, estamos en un momento profundamente desmovilizador, cargado de cansancio, de miedos, de cinismo, quizás incluso de nihilismo.
Se trata de un momento político radicalmente diferente del que fue la década anterior en España, cuando vivimos el ciclo del 15M, de la emergencia de Podemos y de las confluencias municipalistas. Y se trata de un momento que genera un caldo de cultivo perfecto para el fascismo.
Mi pregunta es doble. Por un lado, ¿qué conceptos o términos políticos rescataría o conservaría como elementos movilizadores del ciclo anterior? Estoy pensando en cuestiones como la de lo común, los cuidados, entre otras. Y por otro, ¿cuáles cree que son los problemas y horizontes de movilización cruciales para esta etapa?
El marco conceptual en el que nos movemos es el marco de lo que ha sido el neoliberalismo. Un neoliberalismo que ahora mismo está amortiguado o interrumpido por una gestión en Europa diferente de la habitual, a causa de la pandemia.
Pero sobre todas las cosas creo que el neoliberalismo, más que un sistema económico, es un sistema cultural, y esto supone una complejidad enorme. Es un modo de vida, es un modo de consumo, es un modo de practicar nuestras vidas diarias. Por tanto creo que esto es lo que tenemos que ir amoldando hacia formas más cooperativas, ¿no? La economía social es muy importante en un país como el nuestro. Es decir, hay una variable en la democracia económica que tenemos que trabajar de fondo, que es, primero, que la democracia llegue a los centros de trabajo y a los centros de decisión económicos, pero que llegue también a formulas que tienen que ser diferentes a las existentes, fórmulas menos invasivas y más humanas, que son toda la red de economía social que —insisto— tiene enormes oportunidades en nuestro país y en el mundo.
Esa sería una primera cuestión; ahora mismo hay un terreno abierto, aun en el contexto del neoliberalismo, para intentar cambiar las cosas. Creo que hay que pasar página a las medidas de austeridad que han conducido a tanto sufrimiento en nuestro país y en el conjunto de Europa. Digo esto con toda la cautela. Vamos a ver cómo salimos de esta nueva crisis, porque parece que van ganando los halcones y no solo en Europa.
En segundo lugar, yo creo que el reto es trabajar desde lo común. Y lo común es la democracia, lo común son los derechos humanos, lo común es hablar de bienes que son bienes y derechos fundamentales: la vivienda, la energía, el agua, son recursos que tienen que estar al servicio de las personas, la economía tiene que estar al servicio de la ciudadanía y no al revés. Y sobre todo tenemos que recobrar algo que es muy importante, que es el derecho a ser felices, a no olvidar jamás que estamos aquí efectivamente para desarrollarnos como seres humanos en lo común, en los derechos humanos, en la democracia, en los cuidados.
Pero es que además, ahora mismo no podemos ni entender ni abordar algo tan urgente como el cambio climático y ecológico si no colocamos los cuidados y el feminismo en el centro. Las mujeres de alguna manera estamos excluidas de una parte de la economía en cuanto que no se computan los trabajos que realizamos, los trabajos reproductivos que realizamos. Lo crucial es poner la mirada económica patas para arriba y ubicar los cuidados en el centro.
Creo que desde lo común, llamémosle como queramos, queda muchísimo por hacer. A mí me gusta hablar de ensanchar la democracia. Se trata por ejemplo, de garantizar la vivienda digna en un país en el que la vivienda es imposible. Fíjese lo que hemos hecho en la negociación del real decreto anterior por los efectos de la crisis: hemos delimitado la revalorización de los arrendamientos urbanos al 2%. Imaginemos una ciudad como Madrid, como Vigo, como Valencia, como Sevilla o como Barcelona, ¿qué hubiera pasado si hoy los alquileres se revalorizaran al 10,8% de la inflación? Esta medida nunca se había desarrollado en democracia, la vivienda es imposible hoy en nuestro país.
Creo que la democracia es la clave, para eso la clave es la ciudadanía y la clave también es salir de las políticas de miedo. Hay que ensanchar esta mirada democrática y hacerlo sin miedos, sin etiquetas, sin prejuicios, sin apriorismos. Yo no tengo ningún temor a que este a mi lado alguien que no piense como yo. Es más es que me gusta, es que debe ser así porque construimos desde posiciones diferentes.
Eso es lo fundamental, junto con la necesidad de salir de la distopia y abrir horizontes de esperanza, no podemos cambiar nada sin nos roban la esperanza y sobre todo si nos roban la capacidad de soñar. Si nos roban la capacidad de soñar, de imaginar, es que realmente no han robado lo más valioso que tenemos como seres humanos. Esto puede sonar naif, pero no es nada naif. Esto es real, esto es la política y para eso tiene que servir la política. Toda política se basa en los afectos, en el miedo o en la esperanza (volvemos a Hobbes y Maquiavelo). ¿A qué afectos me refiero? A respetarnos, a entender que no tenemos que pensar igual. Me parece que así es como se construye políticamente, tendiendo la mano, construyendo puentes.
Es cierto que ahora mismo parece predominar un clima de desánimo. Pero sin embargo creo que la ciudadanía está ahí, está atenta, está escuchando, quiere participar. Mi sorpresa con Sumar en ese sentido ha sido brutal. Ya no solo por el día 8 de julio, cuando presentamos Sumar en Madrid, que fue realmente muy emotivo por la cantidad de gente joven, de mujeres que había. Hacía muchísimo tiempo que no veía algo así. Pero además están las personas que cada día se están acercando a Sumar porque quieren trabajar por su país: maestras, ingenieros, gente con todo tipo de perfiles, saberes y experiencias. Todo tipo de personas que quieren contribuir a esa posibilidad colectiva."
(Entrevista a Yolanda Díaz, Vicente Rubio-Pueyo es lecturer en el departamento de Lenguas Modernas de Fordham University (Nueva York). JACOBINLAT, 21/08/22)
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