17.4.25

De la austeridad a la pobreza: 15 meses de caída libre en la era Milei de Argentina... Trabajadores de rodillas, precios por las nubes... el círculo vicioso de una economía diseñada para enriquecer a los acreedores... El desplome del consumo refleja el empobrecimiento acelerado de la población... la gente ya no tiene liquidez para las compras esenciales. Sectores como las bebidas alcohólicas (-18%) o la limpieza del hogar (-2%) revelan una sociedad obligada a renunciar a bienes que no son estrictamente necesarios... sectores clave como la construcción y la automoción registran subidas de precios de dos dígitos... Milei intentó disfrazar el desastre cambiando la fórmula de cálculo de la inflación... las recetas del FMI siempre han agravado las crisis. Milei repite el mismo guión: devaluación, inflación importada, contracción de la demanda interna y dependencia de los acreedores externos. Un círculo vicioso que convierte la deuda en una camisa de fuerza que estrangula cualquier perspectiva de crecimiento... Sin consumo, sin producción, sin demanda, la economía se contrae, reduciendo los ingresos fiscales y haciendo insostenible cualquier ajuste contable. ¿Cuál es el resultado? Un país donde los pobres superan el 50% de la población, la industria local se asfixia y el único «éxito» es la aprobación de las instituciones financieras internacionales cómplices de la devastación... Argentina, una vez más, demuestra que el fanatismo neoliberal -con su odio al Estado, su culto a la austeridad y su subordinación a las finanzas mundiales- no es una política económica, sino un acto de violencia social

 "La economía argentina navega en aguas procelosas bajo la presidencia de Javier Milei, convirtiéndose en un caso emblemático de los efectos destructivos de un neoliberalismo dogmático y desconectado de la realidad. Los datos del consumo interno, recogidos por el diario Página|12, dibujan un panorama dramático: 15 meses consecutivos de caída libre de las ventas, con un descenso interanual del 5,4% en marzo de 2024. Un derrumbe sin precedentes, incluso peor que los períodos más duros del gobierno de Macri, que marca el fracaso total de las políticas económicas de Milei.

El desplome del consumo, medido por Scentia sobre datos actualizados de venta de tickets, refleja el empobrecimiento acelerado de la población. Los hipermercados (-7,1%) y las pequeñas tiendas de barrio (-3,7%) están desiertos: la gente ya no tiene liquidez para las compras esenciales. Sectores como las bebidas alcohólicas (-18%) o la limpieza del hogar (-2%) revelan una sociedad obligada a renunciar a bienes que no son estrictamente necesarios. La retórica de la «libertad económica» choca con una realidad en la que los salarios, negociados a la baja bajo presión gubernamental, ya no cubren los precios de los alimentos, que ya se han disparado tras la devaluación de 2023 impuesta por el Fondo Monetario Internacional.

 Milei intentó disfrazar el desastre con una maniobra digna de un libro de texto de manipulación estadística: cambiar la fórmula de cálculo de la inflación, reduciendo artificialmente el peso de los alimentos (en alza) en favor de los servicios (menos dinámicos). Una estafa política, no una solución económica.

El gobierno celebró la supresión del «cepo cambiario», condición impuesta por el FMI para acceder a préstamos multimillonarios. ¿Pero a qué precio? Las reservas del Banco Central de Argentina, infladas artificialmente un +50% gracias a los primeros fondos del FMI, esconden una trampa: el acuerdo ata al país hasta 2029, con nuevos tramos de deuda (3.000 millones en 2024 y 5.000 millones hasta 2029) condicionados al cumplimiento de recortes fiscales suicidas. Mientras tanto, sectores clave como la construcción y la automoción registran subidas de precios de dos dígitos, mientras el poder adquisitivo de los ciudadanos se evapora.

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner dio en el clavo al calificar estas políticas de «estafa»: un déjà-vu de fracasos históricos, desde el «blindaje» de De la Rúa (2001) hasta las recetas del FMI que siempre han agravado las crisis. Milei repite el mismo guión: devaluación, inflación importada, contracción de la demanda interna y dependencia de los acreedores externos. Un círculo vicioso que convierte la deuda en una camisa de fuerza que estrangula cualquier perspectiva de crecimiento.

 La narrativa de Milei, centrada en el equilibrio fiscal a expensas del bienestar social -al igual que ocurre en Europa- ignora deliberadamente el hecho de que la recesión autoinfligida es el verdadero motor del déficit. Sin consumo, sin producción, sin demanda, la economía se contrae, reduciendo los ingresos fiscales y haciendo insostenible cualquier ajuste contable. ¿Cuál es el resultado? Un país donde los pobres superan el 50% de la población, la industria local se asfixia y el único «éxito» es la aprobación de las instituciones financieras internacionales cómplices de la devastación.

El anticuado neoliberalismo de Milei no sólo está en quiebra: es criminal. Prometió libertad y entregó pobreza; presumió de estabilidad y desató el caos inflacionista; celebró el libre mercado mientras vendía el país al FMI. Argentina, una vez más, demuestra que el fanatismo neoliberal -con su odio al Estado, su culto a la austeridad y su subordinación a las finanzas mundiales- no es una política económica, sino un acto de violencia social."

(L'Antidiplomatico, 17/04/25, traducción DEEPL) 

No hay comentarios: