Las entidades financieras no sólo se han quedado con activos inmobiliarios a cambio de cancelar deuda en los últimos meses, sino que se ha hecho con los dos buques insignia del sector: Metrovacesa y Colonial. Varias entidades financieras han convertido sus créditos subordinados en participativos, es decir, han transformado la deuda en capital y acciones. "Las inmobiliarias del futuro son las de los bancos. Se están convirtiendo en plataformas que van engordando", sostiene el consejero delegado de la consultora especializada en finanzas corporativas Irea, Mikel Echavarren. (...)
La jarra empezó a resquebrajarse en 2006, cuando estos empresarios se enredaron en crear auténticos imperios del ladrillo con deuda y sin apenas fondos propios. Amasaron grandes fortunas y se dejaron ver en las listas Forbes de los más ricos del mundo. Sus aventuras costaron muy caro. Los seis primeros grupos inmobiliarios (Metrovacesa, Colonial, Reyal Urbis, Martinsa-Fadesa, Habitat y Afirma) emplearon 22.250 millones de euros para crecer.
Pese a los mensajes de tranquilidad del Gobierno, la crisis financiera internacional llegó a España en forma de sequía. Las entidades financieras cortaron el crédito, no sólo para los planes de las promotoras, sino también para la compra de viviendas.
El negocio se paró en seco. El parón se extendió con rapidez desde la segunda residencia hasta la vivienda habitual. Primero se fueron los inversores que compraban para especular y que representaban un 40% de la demanda, y luego, los compradores que querían el piso para vivir. Las ventas caían y el stock de viviendas seguía creciendo. Hasta junio había al menos 675.000 sin vender en manos de las inmobiliarias, a las que se sumaban las que tenían los inversores, que se convirtieron en competencia del promotor.El precio de la vivienda empezó a bajar y los proyectos se pararon. El mercado del suelo, que meses antes hervía, también se paralizó. Las complicaciones aumentaban. Las empresas no llegaban a los vencimientos de la deuda, no vendían pisos y no podían desinvertir porque nadie quería sus activos. Y a la vez, los títulos y los terrenos con los que habían garantizado las compras se derrumbaban. El mercado ya daba los primeros síntomas de hartazgo: Llanera pidió el concurso, y Bañuelos y Portillo tuvieron que arrojar la toalla y dejar sus empresas.(...)Inmobiliarias, abogados, asesores y entidades financieras arremeten en privado contra las tasadoras y las agencias de valoración. Son sonados los deterioros de los activos de Colonial, Aisa, Habitat y, en especial, de Martinsa-Fadesa.En el sector comparan estas agencias con las de rating. En boca de todos está CB Richard Ellis, que es la que realiza más valoraciones de activos en España. Fuentes de la consultora replican, no obstante, que ellos no hacen más que recoger lo que hace el mercado. "No lo inflamos; si acaso, el mercado estaba inflado", dicen. (...)
"La banca es cada vez más hostil", asegura. El oxígeno que da asfixia, puesto que las condiciones son cada vez más duras. "El crédito se encarece demasiado. Al Euríbor se le quiere aplicar un diferencial de 300 puntos básicos, lo que no puede aceptarse en un escenario de bajada de tipos de interés", explica Echavarren. (...)
La solución no sólo atañe a las empresas heridas, sino al conjunto de la economía. El crash del ladrillo está teniendo más efectos de lo esperado. Un sector en plena recesión que suponía el 18% del PIB español está arrastrando a toda la industria complementaria. (...)
Y de rebote, esta crisis también está impactando en otros sectores estratégicos para la economía española, como la energía. El ejemplo es Repsol. Sacyr Vallehermoso, asfixiada por una deuda de 18.000 millones, puso en jaque la estabilidad accionarial de Repsol, principal petrolera española. El grupo constructor e inmobiliario que preside Luis del Rivero negocia con la rusa Lukoil la venta de su paquete accionarial del 20% de Repsol, lo cual ha puesto de manifiesto el poder que adquirió el sector del ladrillo en los últimos años y a la vez el abismo al que está abocado ahora. (...)
¿Hasta cuándo durará el crash? ... Los más optimistas hablan de entre tres y cuatro años de crisis del sector, y los más pesimistas, hasta de ocho. "La crisis financiera se resolverá de forma más rápida, entre seis y nueve meses. La inmobiliaria, sobre todo la actividad residencial, durará más y se despejará a medio o largo plazo. Primero debe haber una recuperación de la demanda, y para ello, del empleo", afirma el presidente del banco hipotecario Eurohypo en España, José Luis Zanetty." (El País, Negocios, 07/12/2008, p. 4/6)
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