Examinaron datos para los últimos 100 años de las cuentas públicas y analizaron los episodios en los que el gobierno buscó mejorar su posición fiscal y reducir el nivel de deuda a través de recortes en el gasto.
Los episodios de consolidación fiscal, en los que el gasto público efectivamente cayó, fueron comparados con periodos de expansión fiscal (en los que el gasto aumentó). Los resultados contradicen de manera fehaciente lo que hoy se considera el punto de vista dominante.
La conclusión es que cuando aumenta el gasto más rápidamente, el nivel de endeudamiento público (respecto del PIB) desciende y la economía prospera. En cambio, cuando el gasto se reduce, el coeficiente deuda/PIB empeora y los demás indicadores (sobre PIB y empleo) evolucionan desfavorablemente.
Si se quiere reducir el déficit, no siempre es una buena idea recortar el gasto. Para una familia la reducción del gasto casi siempre permite conducir directamente a la reducción de su endeudamiento o de su déficit.
Pero para un gobierno, las cosas no son tan sencillas. Lo que el trabajo de Pettifor-Chick demuestra es que el gobierno sólo tiene control sobre el gasto, no sobre el déficit. El déficit depende de lo que sucede en toda la economía.
Cuando existe capacidad instalada ociosa (como es el caso en la actualidad) un programa de inversión pública es productivo y genera mayor actividad en el sector privado a través del multiplicador. Todo eso genera mayor recaudación, reduce la necesidad de endeudamiento, así como el pago de intereses más adelante.
Otro hallazgo de Pettifor-Chick es que la reducción en la inversión pública contribuye a deprimir los ingresos fiscales. Un recorte en el gasto público sólo se acompaña de un incremento en el ingreso fiscal si es contrarrestada por un aumento importante en la inversión privada.
Pero en la mayoría de los casos analizados, la contracción en el gasto público estuvo asociada con un comportamiento letárgico en la inversión privada. En este caso, los efectos adversos del multiplicador son una mala noticia para el empleo y las cuentas públicas.
El mensaje para el debate sobre el estímulo fiscal es bastante claro. Pero quizás llega demasiado tarde." (Alejandro Nadal: El gobierno controla el gasto, no el déficit. Attac España, 26/02/2011)
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