"Grecia necesita un nuevo rescate o reestructurar su deuda. Y Portugal.
Chipre va camino de una depresión. Las instituciones europeas creen que
lo mejor es que España prorrogue la ayuda europea a los bancos.
Las
grandes entidades financieras europeas necesitan capital. Y, finalmente,
la deuda sigue encaramándose a cifras de pesadilla en todos esos
países, en Irlanda, en Francia e Italia. Esos son, a grandes rasgos, los
grandes riesgos de Europa, media docena de elefantes en la habitación:
nadie habla demasiado de ellos, pero todo el mundo sabe que están ahí.
Buena parte de los problemas de Europa se han escondido bajo la alfombra
a la espera de que el crecimiento despeje por sí solo el camino, pero
sobre todo con una fecha en mente: el 22 de septiembre. Ese día se
celebran las elecciones alemanas y empezará oficialmente un otoño
europeo que se adivina caliente. (...)
“Alemania no va a ponerse a gastar, y aunque lo hiciera no está claro
que eso vaya a servir de mucho: el efecto del estímulo es más que
dudoso en países cercanos al pleno empleo”. Frente a ese escepticismo,
Guntram Wolf, de Bruegel, considera fundamental que Berlín ponga en
marcha “un plan de inversión pública, que es la más baja de Europa, y
prosiga con las subidas salariales” si Europa quiere ver el final de la
crisis.
Bini Smaghi sí cree imprescindible medidas drásticas para Grecia y
Portugal: “A cambio de las reformas, necesitan un canje de su deuda
actual por deuda a muy largo plazo o perpetua”. El FMI está a favor.
¿Cuál es el problema? Una vez más, Alemania." (El País, 28/07/2013)
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