2.8.13

“Los países del sur tenemos que invertir el chantaje de la Troika”

" (...) lo que existe es una correlación de fuerzas que se puede armar en el sur, en la periferia europea, en torno a países como Grecia, Portugal, España incluso Italia o Chipre, que pueden articularse como una especie de Alba latinoamericano por todo lo que tienen en común: son estructuras económicas periféricas, muy dependientes del centro de Europa, muy dependiente de la financiación de ese centro y necesitan que haya una correlación de fuerzas en sus espacios nacionales que promuevan ese tipo de alianzas. 

En términos políticos ya no parece tan improbable como el federalismo ya que hay figuras políticas como Syriza en Grecia que van en esa dirección de invertir el chantaje, no de salirse del euro ni salirse de la UE sino de invertir el chantaje: nosotros somos un espacio que necesitáis para hacer negocio, nosotros lo que vamos a hacer es utilizar esa capacidad que queréis vosotros tener para invertir y que nosotros seamos los que impongan un nuevo modelo desde el sur.

 Y un espacio de integración regional en este sentido sería teniendo presente que la regla de juego capitalista es tan sencilla como que un país menos desarrollado con un país desarrollado, si tiene libertad de movimientos y de capitales, lo único que hace es incrementar su desigualdad. 

Esto es una cuestión puramente clásica, debemos aprender de la experiencia de latinoamericana. Esto es más probable y, desde luego, es posible. 

P.- ¿Entonces una integración de los países de la periferia de Europa no pasaría por la salida del euro?

R.- En el último momento sí, tendrá que acabar significando eso pero no necesariamente porque desde una integración de tipo político pero no jurídica puedes conseguir generar un frente que dentro de la Unión Europea pueda chantajear a la Troika, es decir, chantajear a instituciones supranacionales y hacer todo tipo de modificaciones en el sentido que la periferia quiera. 

Es posible que eso suponga que se cansen y que al final acaben expulsándote del euro pero es preferible incluso en términos políticos que te echen del euro a salir del euro porque la salida del euro, a pesar de que sólo es una moneda, no es un problema monetario y te puede llevar -y esto lo dicen todos aquellos que incluso promueven la salida del euro- a cuatro, cinco, seis años de sufrimiento absoluto, aplicar planes de ajuste, es decir, lo mismo que ahora pero probablemente mucho más radicales y más profundos en un momento de travesía por el desierto de cuatro, cinco o seis años si las cosas van como se pretende, que nada te garantiza que sea así.

 Y políticamente, eso articularlo en una sociedad como la nuestra significa el caos desde el punto de vista de que tú cómo le vas a decir a la gente que espere cinco años, es decir, no se diferencia en absoluto, nada, a lo que dice Rajoy.

 ‘Espere, espere, tenga fe que lo que yo estoy haciendo tarde o temprano funcionará’. Evidentemente eso políticamente lo que puede hacer es abrir la puerta a la extrema derecha que puede aprovechar ese contexto de una forma mucho más fácil.

 Es más fácil que tú intentes todo lo que puedas, desde luego sin descartar nunca la salida del euro, y luchar desde ese espacio político y si finalmente te echan del euro pues oye, ya son ellos lo que te echan y tú lo que estás es en un momento de resistencia y de recomposición pero no eres el responsable de sacar la bandera y que seas identificado con el desastre que va a venir en los siguientes seis años. 

Es una cuestión que mezcla los elementos técnicos con los elementos más estrictamente políticos.

P.-¿Se puede soñar con esa independencia y esa nueva soberanía estando lastrados por una deuda tan grande?

R.- No. Hay dos tipos de deuda en ese momento: la deuda pública, que es la que está absorbiendo casi toda la deuda privada, y luego está la deuda privada. Ambas tienen un nivel estratosférico, sobre todo la deuda privada aunque el crecimiento de la pública ha sido muy importante en los últimos años. 

Es imposible no reestructurar la deuda pública, es decir, la deuda pública no se va a poder pagar, ya no se puede pagar, necesitan un nivel de crecimiento económico muy muy elevado para poder pagar esa deuda y no va a pasar. 

Entonces está claro que hay que hacer reestructuración de la deuda, procesos de reestructuración de la deuda a imagen y semejanza de lo que se hizo en Ecuador, en Argentina, Rusia o Iraq.

 El proceso de reestructuración de la deuda tiene que ser organizado para no generar una debacle generalizada y que esto sea un efecto dominó. Eso significa que puedes articular a los países como Grecia, Italia, Portugal, España, los que más endeudados están, en términos de su capacidad de financiación para reestructurar sus cargas, decidir qué parte de la deuda no la pagan, qué parte sí la pagan, qué parte de la que sí la pagan lo hacen de determinadas condiciones: menores tipos de interés, más plazos…. 

Es decir, una reestructuración de las condiciones para quitarte ese lastre aunque lo importante sigue sin ser las deudas ni la moneda, es la economía real, es decir, nosotros vivimos en un proceso de desindustrialización masiva como motivo de la entrada en la UE lo que nos lleva a entender que ahora mismo lo que no se sabe es qué lugar ocupa la economía española –o la griega o la portuguesa– en el mundo. 

Qué lugar, qué va a vender, a qué se dedica, si va a dedicarse al turismo, a recibir a la gente rica del norte o si se va a dedicarse a tener su propia industria y a tener una situación más auto-sostenida. Eso es lo verdaderamente importante, claro que lo otro, la moneda y las deudas, son elementos que se circunscriben en todo lo demás. (...)"             (Entrevista a Alberto Garzón, Attac España, 31/07/2013)

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